A 33 años del Cordobazo

Por Carlos M. Duré

Agencia SICLA, 29/5/02.- En el día en el que se conmemoran 33 años del Cordobazo -aquella insurrección de la clase trabajadora contra la dictadura de Onganía-, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) organiza en conjunto con otras agrupaciones varios actos de repudio al actual proceso y a los dirigentes políticos que lo conducen o que se dejan conducir por él.

El 29 de Mayo de 1969, trabajadores estudiantiles y gremialistas combativos de la CGT de Córdoba enfrentaron en sangrienta jornada a la dictadura militar encabezada por Juan Carlos Onganía y a su política represiva que tenía por objeto acallar cualquier protesta contra su Ministro de Economía, Krieger Vassena. Un precursor de estrategias como la que hizo famoso a Domingo Cavallo y hoy deprime la administración de Duhalde.

Entonces como en el presente, la CGT estaba dividida en confrontativos y adictos al régimen. Pero hasta los dirigentes transaccionistas de los 60 como Vandor, guardaban las apariencias siquiera molestando a la empresa privada. Cosa que hoy no sucede con los sindicalistas vinculados a la CGT de Daher, alineados con el empresariado de manera explícita, al menos en la provincia de San Juan.

Allí, la central obrera exigió al Gobernador Avelín que deje de subsidiar a los trabajadores y que destine ese dinero a las empresas privadas, fuente -según ellos- de trabajo genuino. Insólita exigencia que desvirtúa los objetivos del sindicalismo. Y por otro lado, falaz. Pues en la opinión de los propios empresarios, su sector hizo el ajuste exigido por el FMI reduciendo en un 25% su personal, cosa que el Estado no hizo.

La CGT sanjuanina además, reclama esto último: un recorte de personal en el Estado. Pero, claro, hace más de un mes, en medio de los reclamos de estatales de pago de salarios adeudados, el Secretario general de UPCN (CGT Daher) fue expulsado de una manifestación que fue a su vez duramente reprimida.

No es posible colegir que el despecho haya empujado a la CGT a exigir al gobierno medidas contrarias a los intereses de sus propios afiliados. Sino que esa desviación ideológica fue la que produjo el repudio de los trabajadores sanjuaninos.

La profusa información de hoy, 29 de mayo, está llena de agresión a bancos por parte de ahorristas damnificados. Una da cuenta de la tenaz oposición de los empleados del banco Credicoop a que los ahorristas retiraran algo de los 1400 millones de dólares que esa empresa debería devolverles. Arguyen esos bancarios que así defienden la fuente de trabajo.

Dicho banco levantó de los medios masivos la publicidad en la que afirma que el dinero de los argentinos debe estar en sus manos. Su presidente, señor Heller, en el espacio de radio que ocupa los sábados hablando de economía, en toda oportunidad alinea la banca cooperativa con la del Estado diferenciándose de los extranjeros, en apariencias más privados, y acaso esto induzca a confusión a sus empleados, quienes actúan como guardia de corps de esos 1400 millones. Pero en escencia, no difiere de la posición de la CGT sanjuanina.

Ciertos sectores de izquierda, en un discurso abarcativo, incluyen sin mucha discriminación cualquier tipo de PyMES entre las víctimas de la política aperturista. Aducen que el 80% de los puestos de trabajo están en sus manos. Aunque también admiten que la desocupación aumenta. Ambas cosas pueden ser así. Ambas cosas pueden ser la misma cosa.

Sería raro que estos segmentos gremiales y empresarios quisieran mimetizarse aunque sea en las apariencias con aquellos que tres décadas atrás hicieron tambalear y luego caer una dictadura que quería apoltronarse 20 años al lado de la ALALC (Alianza Latino Americana de Libre Comercio), anagrama del ALCA.


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