Triple Alianza

Por Carlos M. Duré

La Triple Alianza

Agencia SICLA, 4/6/02.- La información disponible indica que, en la contienda entre exportadores agropecuarios y petroleros, el reparto de los beneficios mayores se altera según cuál ejerza más poder coercitivo sobre el gobierno.

El primer round lo habían ganado los petroleros, cuando el flamante presidente intentó aplicarles una retención a sus exportaciones, del 20 %. Los petroleros lo replicaron rápidamente con los buenos oficios de las provincias productoras de ese viscoso líquido: Santa Cruz, Chubut, Neuquén, Mendoza y Salta, que de inmediato retacearon su apoyo al mandatario.

La aplicación de los precios internacionales en los surtidores vernáculos produjo un desvío de dinero a las grandes ciudades (Buenos Aires, Córdoba) a las provincias petroleras menos urbanizadas pero que captan regalías por la extracción progresivamente mayor.

Esto significó un pingüe negocio para petroleras y perceptores de regalías. Los primeros por la instantánea liquidación en dólares de su mercancía y el bajísimo costo en pesos de la extracción. Los segundos, por no depender de los ATN, la coparticipación federal o el cobro de sus propios impuestos para atender sus urgencias. El petrón mendocino, es un bono cuyo respaldo es el petrodólar y les permite a los cordilleranos ahogar en vino -que no pueden exportar- sus agrodesdichas.

(El segundo round, lo empataron los agropecuarios) El gobierno intentó, entonces, ponerle el 20% de retenciones a las exportaciones del agro, o en su defecto un plazo de 5 días para liquidar divisas. Adujeron los hombres de la tierra que por culpa de los petroleros aumentaba el insumo gasoil, que EE.UU. había subido el 70% el subsidio a sus exportaciones agrarias y que además, el Gobernador de Buenos Aires quería cobrarles impuestos. Las provincias agrarias -Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe- las más endeudadas, pero con capacidad política de condicionar al gobierno, dijeron que si no los dejaban en paz, ellos no firmarían el acuerdo base para presentar al FMI. Al menos en lo que concierne a los impuestos, el gobierno cedió.

Tanto los combustibles como los alimentos han superado sus records en precios que acompañan el dólar: una moneda de gran carisma en el mercado mundial.

El director del BCRA, Blejer acusó a los exportadores de no estar liquidando sus divisas. Ellos respondieron que lo hacían en los bancos corrales según hacían las ventas.

Una conclusión. Es difícil convocar a una reactivación productiva cuando productores de comodities -petróleo crudo y churrascos crudos- se combinan con bancos que retiran ilegalmente dinero y en gran medida agentes activos del vaciamiento financiero. Forman una franja que retiene en sí lo que debería ir a la renta nacional para reactivar la industria. También conservan la llave de las decisiones políticas. En fin, esa triple alianza resultó un factor convincente para el FMI y para EE.UU., quienes consideran cumplidas las exigencias a los efectos de reanudar el contacto de la Argentina con las finanzas.

URUGUAY

Las declaraciones del presidente Batlle, que los argentinos son una manga de ladrones deben considerarse a la luz del proceso de fuga de capitales de la Argentina que utilizaron como escala sucursales bancarias del Uruguay.

Este país, con su secreto bancario que en América lo iguala a Suiza y a las Islas Caimán, no parece escapar del anatema de su presidente. Los bancos uruguayos han actuado como albergue transitorio de fondos escabullidos del corralito argentino.

Uruguay se considera a sí mismo como un productor rural, turístico y bancario, lo que lo hace muy dependiente del Mercosur, o del ALCA, en donde Batlle intenta ingresar repitiendo literalmente con agregados propios expresiones de O Neil y Powell.

La posibilidad de que el FMI arregle con la Argentina aleja o disminuye la oportunidad de que el Uruguay obtenga 3 mil millones de u$s del FMI.

Si el fondo opta por la Argentina remitirá el salvataje uruguayo a la complementación platina.


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