A veces el conocimiento es sospechoso

Por Florencia Gamboa

Agencia SICLA, 23/6/02.- Informaciones de esta semana, nos ponen al tanto de que el plan del intendente de Lanús de creación de patrullas de control urbano para prevenir la seguridad de los estudiantes se repite con algunas similitudes en otros países.

En Quito, la escuela Politécnica Javerliana firmó un convenio con el Municipio para el apoyo de esa institución al plan Ojos de Águila. El mismo es impulsado por la Dirección Metropolitana de Seguridad Ciudadana y consiste en el entrenamiento de estudiantes por parte de la policía con el fin de evitar situaciones de riesgo.

En Panamá el Ministerio de Educación realizó un encuentro en el que participaron más de 7 mil estudiantes, autoridades gubernamentales y de la policía, bajo el nombre de Juventud sin violencia, Panamá se lo merece.

En Mendoza la Gendarmería organizará un charla sobre minoridad. Cabe recordar que durante el año pasado en la provincia de Jujuy, la policía creó cuerpos infantiles con objetivos similares. Todos estos actos y convenios, con los argumentos de prevenir la delincuencia juvenil, evitar el consumo de drogas e incrementar la seguridad en las escuelas, parecen en realidad responder en esos ámbitos específicos a un plan general de control y disuasión frente a los estallidos sociales y políticos.

Más, cuando en Argentina otras informaciones dan cuenta de denuncias realizadas por persecución a estudiantes, agresiones, como las que sufriera hace dos semanas un estudiante del Mariano Moreno, y la contratación de policías privados. Que en un caso y según la versión de una miembro de la Secretaría de Educación fue pedida por el colegio debido a conflictos políticos con estudiantes.

El Gobierno y la Industria del futuro

Mientras tanto en varias provincias argentinas siguen los reclamos de docentes por sueldos atrasados y alimentos para los comedores. Aunque los problemas de este gremio se amplían día a día, en esta semana con la detección de casos de sarna entre alumnos de Catamarca y Entre Ríos.

Reclaman también los becarios externos del CONICET por falta de pago y de apoyo del gobierno nacional al sistema científico-educativo.

La satisfacción de las necesidades de los productores de conocimiento y la proyección de esta industria para el desarrollo del país no aparece dentro de la prioridades del gobierno. Pero no ocurre lo mismo con empresas extranjeras que habitualmente recurren a la exportación de científicos y estudiantes argentinos.


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