Jugar a ser candidato

Por María José Grenni

Buenos Aires, Agencia SICLA, 8/7/02.- Ha comenzado una carrera electoral atípica con una Argentina caldeada socialmente y desorientada económicamente.

El PJ, dividido, muestra como posibles candidatos a Reutemann el ex corredor de Formula 1 auspiciado por la trasnacional Phillip Morris que contaría con el apoyo de De la Sota y Duhalde; y a un Menem quien con el visto bueno del FMI, propone la dolarización. Por otro lado se encuentra el radicalismo que prefiere jugar sus fichas para el 2007 con la intención de que para esos tiempos la pésima imagen que dejó De la Rúa, se modifique. Y una oposición de izquierda que teme dejar de serlo. Las encuestas dan como preferidos a Carrió y Zamora en ese sector.

Esta carrera electoral se da en el marco de un crecimiento de los sectores exportadores agropecuarios y petroleros y de una incipiente sustitución de importaciones, más producto del lo atamos con alambre que de una política nacional. Un crecimiento del que la sociedad argentina ve los perjuicios. El Estado, que según los organismos internacionales tiene como pronto destino ser enano, se halla incapaz de aumentar las retenciones a estos sectores que aumentaron sus arcas en dólares. Así es como mientras el gobierno intenta calmar los ánimos sociales con un fugaz subsidio de $100 para algunos trabajadores privados, las mismas empresas amenazan con despedirlos. En el caso de los servicios públicos subirán sus precios hasta un 10%. Un acto de bondad con ellos en el amparo de una visita del FMI que las exige.

El problema a resolver en las próximas elecciones no es económico, sino de dirección política. Y salvo Menem, que con su programa de dolarización agudizaría esta contradicción, no se vislumbran programas serios para reorientar la economía en una Argentina altamente condicionada internacionalmente.

Entre el ta-te-ti y San Cayetano

Mientras tanto la sociedad argentina ha quedado a un costado de la carrera electoral y debate si al entrar al cuarto oscuro hace ta-te-ti, o pone la estampita de San Cayetano.

No existe voluntad política para renovar todos los cargos, por falta de candidatos o por miedo a entregar a la oposición el manejo del senado y diputados, como le pasó a De La Rúa.

Tampoco existe voluntad para que ciudadanos independientes se puedan presentar y tampoco es claro cómo será la flexibilización que se dará para que se creen nuevos partidos políticos.

Sin embargo la sociedad argentina, que desde el 19 y 20 de diciembre pide que se vayan todos, tampoco tiene un plan para que esa frase sea constructiva y no un mero berrinche producto de una justa bronca. Aunque una encuesta de Mora y Araujo descubre que los jóvenes de 18 a 29 años y los viejos muy viejos están a favor de la estatización de las empresas antaño privatizadas.

Mientras tanto el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que tiene en sus manos el producto per capita más alto del país de $23.238, tampoco parece querer descentralizar ni el poder político ni el económico para las próximas elecciones. Así es como esconden un artículo de la constitución que ellos crearon en tiempos donde el progresismo porteño tenía buena cara: el 127 y sucesivos. Los mismos determinan que la Ciudad se tiene que dividir en Comunas que además de tener poder político en su jurisdicción manejan la parte del presupuesto correspondiente. El plazo para que entren en vigencia se cumplió en Octubre de 2001. Mientras tanto, los proyectos de comunas duermen en la Legislatura de la Ciudad y estos funcionarios se encuentran infringiendo la Constitución.

La creación de las Comunas permitiría que los ciudadanos porteños tengan participación más directa en las decisiones políticas de su jurisdicción y la creación de partidos vecinales nuevos. Permitiendo que esta frase en boca de todos tome más seriedad.


Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones