Más derrumbes

Por E. Bell

Buenos Aires, Agencia SICLA, 20/7/02.- Sin querer hablar otra vez de economía, veamos por qué se cae la bolsa en EE.UU., y qué tiene que ver esto con nosotros.

En otros análisis de SICLA hemos nombrado la caída de grandes empresas en estos meses, inauguradas por Enron. La Biblia describe el día del Armagedón como la lucha final entre dos fuerzas. El fin del mundo conocido lo hemos previsto aquí como disimulado entre los cohetes de un fin de año cualquiera, pero también involucrando a dos fuerzas supranacionales, que en realidad pueden ser tres.

El capital industrial, más bien sus representantes en la tierra, se enorgullecen de haber sacado a la humanidad de las tinieblas y el artesanado. Algunos países se desarrollaron más que otros durante su crecimiento, desde la Revolución Industrial. La división internacional del trabajo determinó la supremacía de esos países sobre otros, su privilegio en la extracción de materias primas de donde sea, y el derecho de fabricar las máquinas y los materiales que movieron al mundo.

Aparejado, el capital comercial crece con el intercambio de los productos del anterior. En las metrópolis de los principales países, y de los no principales, se establece como Aduana, como peaje, y domina la política cuando no hay un adversario mayor, como pasa en la mayoría de los países latinoamericanos.

Y en esta última parte del siglo pasado, la tecnología en las comunicaciones permitió el desarrollo del capital financiero, que no necesita producir ni vender, sino dejar que el dinero dé sus frutos en una u otra parte del mundo. Prestar a unos el dinero de otros y quedarse con el de todos.

Alzas y bajas

Las principales empresas multinacionales nacieron protegidas por el estado norteamericano, brindándoles a veces el apoyo de un ejército que en aquel momento no tenían. Las empresas nacidas en un país-potencia son gérmenes de empresas-potencia. Se ve en la historia norteamericana cómo los monopolios tienen un lugar privilegiado, por ejemplo, en los antes llamados servicios públicos. La iluminación y energía eléctrica nunca estuvo en manos estatales, sino que a partir de Edison y su competencia con Westinghouse, y al asociarse con un incipiente prestamista, el señor Morgan, nace la General Electric, que captura primero el mercado estadounidense, luego el mundo.

Otro señor, Alexander Grahamm Bell inventa primero un audífono para su mujer, luego un teléfono y más tarde su red de comunicaciones es protegida por leyes y enmiendas de la Constitución. Hoy ha llegado a través de AT&T;, Bell South y sus acciones en Telefónica y Telecom, hasta su casa.

En el caso financiero los grandes bancos, uno ya nombrado, fueron los precursores en prestar plata a países para su funcionamiento estatal, una vez privatizadas sus fuentes de recursos. Hoy en día no son sólo norteamericanos los organismos privados o estatales que aportan a este fondo común de divisas, pero todos mantienen la característica de ser países potencia, o empresas potencia.

El hecho es que los trabajadores y pequeños empresarios de los países desarrollados (los carpinteros nombrados por O Neil), y los accionistas de estas empresas pusieron en manos de los grandes bancos sus ahorros y ganancias, para que estos los multipliquen jugando en las bolsas del mundo.

Y la mayor parte de ese dinero fue prestado a países como Argentina, para que la sola devolución de sus intereses dé ganancias al prestamista y al propietario de la plata.

El default, la imposibilidad de pagar la Deuda Externa por parte de Argentina, rompe el círculo vicioso.

Algunos acreedores, los menos, son los ahorristas argentinos. Firmaron un contrato con un banco en el que decía: pongo esta plata en este Banco para que la preste y cobre intereses, cueste lo que cueste al deudor. El Estado argentino (uno de los principales deudores), ha dejado de pagar, porque el costo es la supervivencia del propio Estado.

Entonces, comparemos la situación de los ahorristas argentinos con la de las multinacionales y casas matrices de bancos que hasta hoy han vivido en gran parte de tasas de interés: corralito para ambos extremos del sistema financiero.

La situación de default fue prevista y, un año antes el entonces Ministro de Economía, Cavallo, implementó todas las formas de retención de dinero imaginables en los Bancos: impuesto al cheque, cobros masivos por tarjeta de crédito, uso de cheque en operaciones mayores a $ 1.000.-, etcétera.

Pero lo inevitable llegó en Diciembre de 2001, y hoy sólo queda ver cómo los pequeños y grandes acreedores, caen:

Balance de Wall Street de la semana

Grupo Dow Jones -4,76% en total, detalle:
General Electric -4,3%,
Microsoft -3,03%,
Johnson & Johnson pérdida! más importante en 15 años,
Procter & Gamble -7,4%
-
Grupo Nasdaq: -2,79% total. Detalle:
Sun Microsystems -26,7%,
Cisco -4,8%,
Dell -3,7%,
Oracle -3,3%,
Intel -2,8%

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