Los últimos tropiezos

Por María José Grenni

Buenos Aires, Agencia SICLA, 29/7/02.- El Gobierno de Duhalde da sus últimos tropiezos en la Casa Rosada. Su gestión se recordará como un gobierno de transición que no pudo hacer nada. Que ni siquiera pudo ser bueno manteniendo las relaciones carnales con los organismos internacionales. O simplemente pasará al olvido.

Las próximas conclusiones de los Notables no prometen rosas para los que siguen convencidos de que el salvataje argentino no es interno ni regional sino principalmente externo de los países y grupos económicos que monopolizan la economía mundial. Pronostico que se agrava tras las declaraciones del secretario del Tesoro Norteamericano O´Neill, que dijo que no acordará una ayuda financiera a la Argentina hasta que no se pongan en marcha políticas económicas que produzcan algo bueno.

Para los que creen que la salida es una política económica interna y regional la situación tampoco es alentadora. La Cumbre de Presidentes Sudamericanos realizada en Quito, lejos de acordar una política regional de apoyo y desarrollo económico ante la grave crisis económica de países como Argentina, Brasil y Uruguay, han decidido apostar al folcklore de apoyo mutuo para que los organismos internacionales los ayuden financieramente.

La cómoda oposición

El panorama interno político es bastante patético. Luego de su visita, el Secretario Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Otto Reich, haciendo eco de la doctrina de las soberanías limitadas advirtió que el candidato que gane deberá representar la libertad del mercado, el respeto por los derechos humanos, no ser una amenaza para sus vecinos y cooperar en la guerra contra el terrorismo internacional, si quiere el apoyo de los Estados Unidos.

La oposición no se muestra idónea para contrarrestar estos aprietes internacionales, es fiel a una historia de incapacidad frente a lo que debe ser la construcción y no el cómodo pataleo opositor.

Así la izquierda apuesta a las movilizaciones, los piquetes y las asambleas sin detenerse en sus objetivos ni en la forma de concretarlos. Proponen una asamblea general constituyente para revocar y renovar todos los cargos y no saben qué hacer luego con un país cuya crisis económica social y política no puede solucionarse con expresiones de deseos.

Luis Zamora, que se presenta como la opción de izquierda más honesta y con mayor expectativa de votos, tampoco muestra signos de afrontar seriamente la situación. Todavía prefiere no hablar de convertirse en candidato presidencial y de contrarrestar la calificación de socialista utópico hecha por Mariano Grondona.

Hasta ahora la campaña electoral de izquierda se basa en un slogan que lentamente se va vaciando de contenido que se vayan todos.

Mientras tanto los sectores populares se encuentran atrapados entre esta frase y el personalismo arraigado a lo largo de la historia argentina. Que en su momento rindió frutos pero que hoy es sólo una expresión de nostalgia.

Los mismos de siempre

Frente al desconcierto, los personajes que protagonizaron la crisis argentina vuelven a la carrera electoral sin sonrojarse. Así es como Menem, sumido en el escándalo de su cuenta en Suiza, su vinculación con Irán en el Atentado a la Amia y la bajada de pulgar de USA respecto a la dolarización, explica todos estos hechos con una proscripción como la de Perón.

Indiferente a las declaraciones de Anne Kruger y de la Comisión de Notables, que rechazaron totalmente la dolarización. Renuncia a su caballito de batalla explicando que estas oposiciones son sólo de dos o tres voces norteamericanas y que en 1991 cuando puso en marcha la convertibilidad, el FMI estuvo en contra y después lo tuvieron que aplaudir.

Sin embargo, no opinan lo mismo los economistas del CEMA como Roque Fernández que comenzó a replegar la idea de la dolarización: no me cabe duda de que la dolarización tiene muchos beneficios, pero no lo hará en una situación donde no haya suficiente consenso ni acuerdo nacional.

Por otro lado el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner dijo estar trabajando por un frente nacional, popular y progresista mientras las cuentas de su provincia se encuentran depositadas en el exterior. Pero dice buscar un capitalismo con decisión nacional. Y separándose de su pasado, piensa competir por fuera del PJ en un frente con Elisa Carrió para asegurarse los votos de una clase media disconforme.


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