Inconfesable envidia

Por María José Grenni

Buenos Aires, Agencia SICLA, 5/8/02.- Argentina, el país del fin del mundo, tiene aspectos que merecen admiración. Ha demostrado tener una resistencia que cualquier país paquete envidia. Una prospectiva que se hizo en 1983 -año default argentino- fue publicada en medios norteamericanos pronostica que Argentina aislada podía aguantar 180 días y los Estados Unidos 15 días.

Así es como lleva 8 meses con un gobierno express y ocho meses en default a lo que debe agregársele el aislamiento económico producto del bloqueo financiero. Un aguante que no es producto de las buenas intenciones de Dios sino de un país con un 70% de clase media y de una renta proveniente de los sectores agrarios.

Este aguante no es sinónimo de desarrollo. La sociedad está subsistiendo de lo que rebalsa de la copa de ganancia rural y no por la inversión de sus ganancias con un sentido progresista. Los desencuentros históricos de este sector con el resto del país ubicado fuera de la Pampa Húmeda lo demuestran, así como la eliminación de la Junta Nacional de Granos en la década menemista en la que el estado regulaba los precios del mercado interno, que hoy inexplicablemente circulan con precios dolarizados.

Argentina además, fue uno de los pocos países de Latinoamérica que tuvo un desarrollo industrial. Pese a los continuos intentos de desindustrialización la posibilidad de un nuevo desarrollo existe. El problema, por lo tanto, radica en una decisión política que reoriente la dirección económica.

La espera

Duhalde, que prefiere no ahondar en las potencialidades argentinas. Se encuentra a la espera del Secretario norteamericano O´Neill. La espera no incluye demasiadas ilusiones de auxilio sino de la esperanza de que los sacrificios no se incrementen con la recurrencia de un plan sustentable. Un plan que el gobierno sólo cree posible con la ayuda financiera internacional. Por eso Atanasof dice "no esperamos a O´Neill como si fuera Papa Noel" mientras otros allegados al gobierno quieren "que venga, pase y se vaya".

Lo cierto es que la visita de O´Neill a Brasil, Uruguay y Argentina no debe confundirse como un acto de bondad del gobierno del norte sino un intento de salvación de la región en pos de la creación del ALCA. Un objetivo que para los Estados Unidos ha cobrado mayor importancia frente a su crisis económica-financiera y al reacomodo de la UE.


Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones