Cambiando el Modelo: hacia la latinoamericanización

Por E. Bell

Buenos Aires, Agencia SICLA, 17/8/02.- Si definimos "modelo" como la combinación de modos de producción, reparto de las riquezas, relaciones internacionales, discurso político de las dirigencias y relaciones sociales a través de sus individuos y organizaciones -entre otras variables-, podemos afirmar que en Argentina se vive un cambio de modelo.

En el caso de las relaciones empresariales el cambio de valor del peso, sin poder afirmar a ciencia cierta que generará un aumento sostenido de la producción agropecuaria e industrial, obliga a reacomodarse a un sector sobre el otro, agudiza la competencia y los rencores.

Es por esto que una parte de la "violencia" registrada en las últimas semanas tiene como víctimas a empresarios y dirigentes de cámaras, por lo que los victimarios deben buscarse entre los beneficiados por estos hechos.

Uno de estos sectores, perteneciente a la rama de servicios, es el que brinda soluciones de seguridad privada. Su lenta y silenciosa proliferación dejó de ser silenciosa en la semana pasada cuando se conoció la existencia de alrededor de 1.000 agencias entre Ciudad de Buenos Aires y su provincia circundante, compitiendo con los organismos de seguridad estatales.

En cuanto a las relaciones políticas, el desprecio generalizado hacia los partidos, o por lo menos la desconfianza a las promesas, exigen de sus representantes en cada localidad -los llamados operadores o punteros- dar respuestas inmediatas, especulando con capturar así al electorado.

Por lo tanto, el valor ya no se encuentra en una formación política respetable sino en la posesión de bienes para su reparto: responder a necesidades básicas, vicios y expectativas laborales. Esto no aporta calma al panorama sino una lucha interna en los partidos que ya es evidente.

La instalación del modus operandi

La multiplicidad de causas de la violencia (social, económica, política) desdibuja las razones de cada caso y genera un acostumbramiento cultural, según analistas no muy difundidos. Una cortina de humo que permite la impunidad.

En otros puntos de Latinoamérica, los años han disipado un poco esa cortina. En Colombia es claro el objetivo de guerrillas y fuerzas paramilitares, que hasta tienen nombre y candidatos. En Venezuela, los enfrentamientos responden al apoyo o rechazo a las políticas de gobierno. En Argentina se tiene poca experiencia en ser un país latinoamericano más, por lo que habrá que esforzarse para entender los intereses de los bandos que se van definiendo.

La información extraída de titulares provinciales no alcanza a explicar estos hechos, por el contrario, y al igual que los diarios de circulación nacional, los torna confusos. Pero tiene la particularidad de acercarse más a lo barrial, por lo que los nombres y las firmas intervinientes comienzan a repetirse con la lectura periódica.


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