Haciendo los deberes

Por Raúl González

Buenos Aires, Agencia SICLA, 5/9/02.- El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, O'Neill, considera que el plan económico presentado por el gobierno argentino no alcanza para crear las bases de la estabilidad y sostuvo que hay cosas que "nosotros no podemos hacer" (O'Neill), y que dependen de los líderes del país. En tanto, el segundo de O'Neill, John Taylor, señaló que si el gobierno logra poner en orden un programa monetario, el acuerdo con el FMI llegará de manera inmediata, aunque puso como condición a que el poder ejecutivo persuada a las provincias que dejen de imprimir bonos.

La respuesta del Ejecutivo Nacional no fue para nada unánime. El Presidente Duhalde exhortó a los argentinos a no prestar atención a las críticas hechas por el Secretario del Tesoro, por su parte, el jefe de gabinete, Atanasof, afirmó que el gobierno hizo todo lo pedido y más.

Otra fue la lectura del titular del Palacio de Hacienda, Lavagna, que dejó atrás su postura de cuestionar las exigencias del Fondo y coincidió en el rechazó que efectuó el funcionario norteamericano.

Lo cierto es que esta semana el gobierno concretó muchas de las demandas realizadas por el FMI. Ayer el Ministro Lavagna, confirmó que el Banco Nación y Provincia se abrirán al capital privado. Las dos entidades estatales concentran el 40% de la actividad financiera nacional. Aunque el Ministro aseguró que ese porcentaje privado no será superior a un 10%.

La privatización de estos dos bancos era uno de los objetivos perseguidos desde hace muchos años por los privados. Aunque el Estado mantendría la mayoría de las acciones, los capitales intervendrían en las decisiones.

Pero sí vemos la presión del sector financiero por monopolizar el mercado, lo que empezará con una cotización en bolsa y tenencia minoritaria de las acciones no tardará en transformarse en una privatización.

En la venta de YPF, lo que se inició como una sociedad mixta entre el Estado y capitales privados, donde el Estado mantenía la mayoría de la acciones, terminó con un mínimo porcentaje y la mayoría las compró la empresa Repsol.

Otro de los puntos que se revolvieron fue la la aplicación del coeficiente indexatorio (CER), el principio de acuerdo fue que se pague un 80% en cuotas adicionales una vez que finalice el período del crédito original, mientras que el 20% restante comience a aplicarse desde la cuota de noviembre próximo en adelante.

Además el gobierno autorizó el pago de las deudas que bancos extranjeros mantienen en el exterior, sin previa autorización del Banco Central. Lo escandaloso de esto, es que las deudas que declararon los bancos son con filiales de la misma entidad en otros países.

De esta manera lo que es presentado como una cancelación de pasivos, se puede inferir que es una nueva fuga de dólares del país y una posible escapada del precio de la moneda norteamericana.

Con un costo muy alto para el país, el gobierno intenta conformar al FMI, que enviará la semana que viene una nueva lista de medidas a cumplir.


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