Todo depende del cristal con que se mire

Por Raúl González

Buenos Aires, Agencia SICLA, 9/9/02.- La prensa provincial y nacional tratan de forma dispar el curso de las negociaciones que lleva a cabo el gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional.

La prensa provincial resalta la actitud del Ejecutivo Nacional de incrementar los controles para no perder reservas, ante la perspectiva de no llegar a un acuerdo con el Fondo. En cambio la prensa nacional dice que hoy el presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, anunciará en la cumbre de Basilea que el gobierno argentino está dispuesto a "recuperar la libre movilidad de los capitales".

Esto es un contrasentido: Argentina por un lado intensifica su control del negocio del dólar y por otro lleva tranquilidad a los Bancos Centrales del mundo diciendo que no pondrá restricciones a la entrada y salida de capitales.

Podríamos inferir que el tratamiento del tema obedece a que en las provincias, de concretarse el acuerdo, sería a costa de frenar la emisión de bonos y el achicamiento fiscal. En las ciudades este tema no inquieta demasiado a la población. Pero a la subjetividad de la prensa, se suman las disputas internas existentes en el gobierno.

Mientras desde el Palacio de Hacienda anuncian que es difícil llegar a un acuerdo con el FMI, ya que las exigencias de la entidad internacional son excesivas. El plan B se puso en marcha el viernes, cuando Lavagna anunció que todas las compras mayores a 100.000 dólares deberán tener una autorización previa de la entidad. Además los que ingresen dólares al país, deberán retenerlos en el país por noventa días.

Desde el Banco Central, Pignanelli, fiel a las proclamas del Fondo, presiona para cerrar el acuerdo lo mas pronto posible. Pero la falta de consenso no sólo se ve en el Ejecutivo, el Parlamento y la Corte Suprema que dificultan las negociaciones.

La semana pasada Lavagna había anunciado la apertura a capitales privados de los bancos Nación y Provincia y, un principio de acuerdo con los bancos privados por la implementación del CER, pero esto no contentó al Fondo.

El jueves pasado, el directorio del FMI resolvió la refinanciación a un año del vencimiento de 2700 millones de dólares que Argentina debía pagar el 9 de septiembre. El matutino Página /12 revela que la decisión de la entidad financiera fue dividida.

Alemania y Japón se opusieron a reprogramar el pago, estos dos países presionan para que la administración Duhalde reinicie el pago de la deuda externa, ya que muchos ahorristas japoneses y alemanes son dueños de bonos argentinos, hoy en default. Estados Unidos, principal aportante del Fondo, promulgó la idea de patear el pago.

Esta semana arribará un funcionario para analizar las últimas medidas económicas tomadas por la administración Duhalde.


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