Que se vayan todos y que sea lo que Dios quiera...

Por María José Grenni

Buenos Aires, Agencia SICLA, 30/9/02.- A pocos meses de que se definan las internas, el candidato con más expectativas de voto es un ausente, Carlos Reutemann con un 40%, el puntano Adolfo desciende de las encuestas a un 19%, luego le sigue Elisa Carrió y luego Carlos Menem con el 12%. En una Agentina donde los votos positivos fueron en picada (en 1983 representaban el 82.65 y en el 2001 tan sólo un 57.59%.).

La sociedad que luego de Diciembre pasado reclamó justamente "que se vayan todos" hoy no parece vislumbrar estructuras partidarias alternativas capaces de renovar todos los cargos y de representar sus ideas y necesidades. Por eso prefieren optar por alguien que no está o por alguien malo pero conocido.

Un informe del Provinfo nos muestra el siguiente panorama electoral nacional: En el próximo año y 3 meses se renovarán en todo el país, con el "que se vayan todos" mediante o no, 9.744 cargos de un total de 11.992 cargos, es decir sólo 2.248 no se renuevan. Por lo tanto irse se van. De estos cargos el 52,97% representan al PJ, el 37,88% a la extinta Alianza y de 5,33% a los partidos vecinales.

Lo más llamativo es que en los cargos a renovar de los poderes ejecutivos provinciales no figuran ningún partido de izquierda. No así en el poder legislativo con la ínfima cifra de 11 para el ARI, Izquierda Unida 4, Polo Social 1 frente a 386 del PJ y 318 de la Alianza.

Vale aclarar que estos cargos se nuclean en la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba. El producto bruto per cápita de la primera (al año 2001) ocupa el primer lugar en producto per cápita más alto del país, lo que representa un ingreso per cápita de $ 23.238 y $ 7.360 respectivamente y de la segunda ocupa el noveno lugar en producto per cápita más alto del país.

El problema radica en que los partidos que han tomado como bandera el reclamo social del "que se vayan todos" no poseen la capacidad estructural para cubrir esta cantidad de cargos que se renovarían, aumentado por la poca o nula injerencia de estos partidos en las provincias argentinas de las que 14 están en manos del partido justicialista, 8 son de la Alianza y 1 del Movimiento Popular Neuquino.

Irse se van a ir. Sin embargo por ahora el panorama de renovación partidaria no es muy alentador para una sociedad que quiere que se vayan todos pero al no ver otras salidas opta por la permanencia de los feudos provinciales, que aunque corrompidos les aseguran una mínima supervivencia. Quedará pendiente que el pueblo sea el que combine supervivencia con un proyecto de país que asegure trabajo y no planes de trabajar y que asegure salarios y derechos laborales y no tickets canastas. Y que esté a la altura de ir recambiando estos 9.744 cargos, frente a una izquierda y un progresismo que no parece dar respuestas muy prometedoras. El crecimiento de los partidos vecinales en las provincias podría ser un principio de respuesta.


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