Producción para la defensa (Parte I)

Por Carlos M. Duré

Buenos Aires, Agencia SICLA, 5/10/02.- El reportaje que acompaña esta evaluación se realizó en el transcurso del Simposio Nacional de la Producción para la Defensa (SINPRODE), al Capitán de Fragata Horacio Engelman.

La relación entre las FF.AA. y la economía real de la Argentina queda plenamente definida en la privatización periférica de la industria militar, considerada por los organizadores del simposio, como irreversible.

El detalle más sobresaliente es la incorporación del concepto PyME en la provisión de materiales y servicios que usualmente eran de la competencia de grandes corporaciones.

No se trata de un hecho menor, pues hasta hace poco la eficiencia era una virtud de la gran empresa -por lo general trasnacional- y la ineficiencia, de la pequeña.

Las trasnacionales son tal vez eficientes pero tienen un defecto que no aqueja a las PyMEs: su desarraigo.

Posiblemente allí esté implícita la respuesta de las FF.AA. a la inseguridad que supone comprarle armas a una empresa que puede tener intereses en un país enemigo. Las PyMEs son mayoritariamente enraizadas en el mercado interno. Aunque en la vorágine exportadora que vive hoy el país, algunas podrían vincular sus intereses a un país o grupo de intereses que pudieran entrar en conflicto con la Argentina.

Va implícito en esta nueva concepción el desarrollo de una pléyade de empresarios industriales, una reindustrialización del país con el estado como movilizador y mercado hegemónico. Porque si bien el Capitán Engelman subraya otro concepto, el de la tecnología dual, o cívico-militar, los cuatro años de recesión de la Argentina implican que el Estado debe ser el inicio de la reactivación del mercado interno comprando en las cantidades y los productos que los civiles ven por ahora de lejos.

El Capitán Engelman recurre a un ejemplo automotriz: un camión frutero rojo, pintado de verde y armado es un vehículo militar. Pero los datos de la cámara de concesionarios dice que cayó un 48% el patentamiento de autos debido a la escasa capacidad de compra del mercado civil. Si así es en todos los rubros que interesan a las FF.AA., deben ser estas las que echen mano de la billetera primero. O, para decirlo de otra manera, los proveedores de la defensa deben hacer primero un vehículo armado pintado de rojo, transporte frutas. Para que el estado militar realizara semejante prodigio -por cierto ya experimentado por Estados Unidos en la segunda guerra y muy bien descripto por Wright Mills en "El mito de la tercera guerra mundial"- debería justificarlo con una sólida hipótesis de conflicto.

Hay dos hipótesis. Una referida a un potencial enemigo. Otra, la independencia política y económica para afrontar la primera.

Si el estado militar decide reequiparse comprando un 80% nacional a PyMEs, es de todos sabido que deberá disponer de financiación propia. En tal caso se estaría bastante cerca de esa independencia para elegir un potencial enemigo. Pero, si algo escasea hoy en la Argentina es la financiación para las PyME.

Si el 20% restante -según el capitán Engelman- son productos de tecnología avanzada no disponibles en el país, los proveedores son esas enormes corporaciones o potencias militares, que cuentan con financiación propia, previa aquiescencia del FMI y su principal estado miembro. Esa dependencia del 20% es entonces decisiva y sólo permite ver enemigos con los prismáticos del proveedor.

Empresas sudafricanas, españolas, norteamericanas, brasileñas y el propio Ministerio de Defensa de Chile, conforman un colorido abanico de alianzas o conflictos posibles. A tal extremo, que en una revista distribuida en el simposio estaba IRIDIUM, propietaria de una red satelital militar cuyo titular fue Osama Bin Laden hasta que abdicó a favor de sus hermanos para dedicarse a otra cosa.

Inversiones estatales de esta índole conllevan un aumento del déficit fiscal objetado por el FMI y su socio mayor. Sin embargo, y tal como sucede con Colombia, podría hacerse una excepción si la Argentina participara en forma menos indirecta en el despliegue militar de USA en Latinoamérica bajo su doctrina de estados fallidos y ataques profilácticos.

Los planes directores de mediano y largo plazo (5 y 10 años) para la modernización militar -única hipótesis declarada por Engelman- implican una estoica aceptación del statu quo de seguridad continental.

La misión del Brigadier Mario Pergolini en Perú y del Teniente Coronel Echazú en Ecuador ya han sido comentadas por SICLA pero cobran nueva dimensión después de la entrevista con el capitán Engelman. De todos modos en ella se vislumbran tímidas apuestas a un sistema autónomo o en el marco de una alianza regional.


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