El proyecto de Corvata

Buenos Aires, Agencia SICLA, 9/10/02.- El jefe de estado mayor del ejército, general Brinzzoni dijo que su fuerza no está capacitada para educar adolescentes. Su opinión fue recogida el 8/10/02 en Provincia de Buenos Aires a raíz de un proyecto de ley del senador Corvata.

Tanto el proyecto como la propia intención del gobernador Felipe Solá, contempla incorporar a un servicio militar optativo, sin entrenamiento en el uso de armas, de un número considerable de adolescentes de las zonas de alto riesgo social por la situación económica y por los altos niveles de marginalidad.

El proyecto prevé destinar dinero de planes sociales a las FF.AA. para subvenir a los gastos que implicaría el reclutamiento de miles de jóvenes.

Hace un año trascendió a la prensa una propuesta del ejército al entonces presidente De la Rúa, que consistía en transferir a esa fuerza 15 mil planes "trabajar" (U$S 200) para compensar en algo el magro presupuesto de defensa.

No obstante el proyecto Corvata no tiene muchas posibilidades de concretarse, el debate en su torno pone al descubierto una alarmante tendencia a la improvisación tanto en los políticos como en los militares para abordar temas muy conflictivos.

En primer lugar, el general Brinzzoni debería tener en cuenta que el ejército tiene numerosos institutos en los que adolescentes producen sus conocimientos. Podría suceder, sin embargo, que el jefe militar no estuviera muy conforme con los métodos de enseñanza o que los esté revisando sin dejarse influir por el fallecimiento de un aspirante de la Escuela General Lemos.

En la nota Producción de conocimiento para la defensa (SICLA 8/10/02) se analiza la participación de oficiales argentinos en diversos cursos del Politécnico de Ecuador al que asisten 16 mil estudiantes civiles y militares la mayoría adolescente.

También este servicio informativo rescató oportunamente de la prensa nacional una información que describe la creación de una información que describe la creación de una policía infantil creada por el jefe de policía de la provincia de Jujuy, teniente coronel Gentiluomo. Los niños policiales provienen, justamente, de sectores marginalizados de una provincia reducida a la miseria.

La militarización de jóvenes en estado de crisis parece una solución un tanto miserable de ciertos políticos a problemas que no saben o no quieren resolver.

Primero, es una manera de tirarle el problema a la nación. O de devolvérselo, si se considera que la nación oportunamente derivó a las provincias la educación, la salud y las víctimas.

Segundo, es una forma de poner unos cuantos miles de jóvenes bajo custodia militar dentro de los cuarteles ya que la ley de defensa prohíbe a los militares salir a custodiarlos en sus barrios.

La abolición del servicio militar obligatorio separó al ciudadano de las armas, abolió el ciudadano soldado. La variante optativa y desarmada no lo restituye al compromiso con su Patria. Sencillamente, lo mete en el cuartel para volver a separarlo de los dos millones de armas que andan por ahí sirviendo al delito y a la defensa contra el delito, móviles que poco tienen que ver con la Patria, el uno por antisocial y el otro por mezquino.


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