Día de la razzia (de la redada)

Por Carlos M. Duré

Buenos Aires, Agencia SICLA, 13/10/02.- Con diversos actos y festividades se celebró el 12 de octubre o Día de la Raza. Se lo denomina así porque Colón, que era genovés, le llevó el proyecto al rey de Portugal que lo desestimó entre otras cosas por basarse en cartas de navegantes orientales, normandos y hasta caballeros templarios franceses quienes estuvieron en San Antonio Oeste (Argentina) doscientos años antes. Colón fue con su proyecto al reino de Castilla cuya soberana Isabel se endeudó con prestamistas flamencos para solventar una expedición raquítica pero calculada al detalle: no llegaría a América ni un día antes ni un día después, pese al escepticismo de la tripulación.

El mejunje étnico mencionado redituó a España en los primeros años 160 toneladas de oro extraída por aborígenes no incluidos en el concepto de raza, por lo menos, por todas las otras razas mencionadas.

Si bien las razas no existen en la actualidad -excepción hecha del ganado vacuno y caballar-, una España decadente se hizo rendir homenaje por los pueblos americanos.

Pero no todos los americanos reconocen en España su primer hálito de vida. 140 mil ecuatorianos son víctimas de explotación en la madre patria donde se aprovecha su estancia "ilegal" para pagarles poco o de última deportarlos.

300 mil argentinos se hallan en situación de nacionalizarse españoles, pero 13 fueron deportados y por 5 años no podrán salir de la Argentina, o el Mercosur, que es lo mismo, pues les han hecho una cruz negra en el pasaporte.

Hacia fines del siglo XVIII, los criollos americanos gozaban de la nacionalidad española igual que un castellano o aragonés. Hasta el rey Fernando reconoció en los hijos de la Hispanoamérica súbditos tan dignos de ser traicionados como los de la Junta de Cádiz.

El rey Juan Carlos de Borbón -de quien no se puede ignorar su talento de estadista- ha perfeccionado a sus predecesores. Ha logrado que las empresas españolas remitan al reino más riquezas de América que cuando era imperio. Sin el costo de mantener a los americanos. Como sucedió con Isabel, Carlos V y Felipe II, el reino asoció sus empresas con capitales de origen confuso. Algunos norteamericanos. La diferencia reside en que los otros soberanos merecían al menos la simulación del respeto de sus acreedores.

Justamente un juez norteamericano, en 1999 y a raíz de un juicio de divorcio, expresó de manera brutal su opinión sobre las razas. Un matrimonio integrado por una señora mexicana y un norteamericano anglosajón litigaban por la tenencia de su hijo. Para sorpresa de muchos el juez entregó la tenencia al padre con el siguiente argumento: de entregárselo a la madre, hablaría más tiempo en español que en inglés, y el español es el idioma de los sirvientes. Afortunadamente Don Juan Carlos es políglota.

La información que acompaña este envío será analizada mañana. Carecería de sentido de no mediar una consideración previa del día de la raza.


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