Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
  El banco Mundial investiga el clientelismo
  Por Carlos Duré
 

Buenos Aires, Agencia SICLA, 12/11/02.- Se anuncia una próxima auditoria del Banco Mundial del presunto uso "clientelístico" de fondos asignados a la Argentina para el cumplimiento de las funciones intransferibles del Estado.

En el corriente año, la entidad internacional le dio al país U$S 250 millones para subvenir a los gastos de educación.

Los atrasos saláriales de los docentes, la falta de mantenimiento de las escuelas, el cierre de comedores escolares y los conflictos universitarios por falta de presupuesto, hacen sospechar al Banco Mundial que ese dinero fue desviado a otros fines, tal vez relacionados con la campaña electoral.

El Gobierno Nacional viene enfatizando que uno de sus mayores logros en la estabilización económico-social consiste en la asistencia a sectores empobrecidos a grado extremo con dos millones de planes de trabajo (Jefas y Jefes de Hogar) de $150 cada uno. La cifra total anual da $3600 millones y se parece notablemente al ajuste que reclama el FMI (4000 millones) para cerrar un acuerdo.

El propio gobierno ha admitido que no está claro el destino del 30% de esos planes. De manera que alrededor de $780 millones, según los organismos internacionales, podrían considerarse como desviados hacia fines espurios.

Pero acaso, gran parte del total, aún cuando no se hubiera sustraído, no despeja las sospechas de empleo clientelístico.

La información que acompaña a diario este análisis proviene de provincias con distinto signo político pero con parecidos métodos de campaña electoral.

Hay distritos donde se ha verificado que empleados legislativos cobraban planes Jefas y Jefes de hogar. En Tucumán hay un proceso a algunas intendencias por irregularidades con ATN. En Neuquen una señora admitió que el gobierno le daba $30 por afiliar. Y abundan de continuo denuncias semejantes.

Debido a la peculiar situación de la Argentina en el plano financiero, el único dinero que ingresa al país proviene de fondos del Banco Mundial que se canalizan a través de ONG y áreas del Estado convergentes en la cuestión social.

Las exportaciones de gas y petróleo generan regalías (Neuquen aumentó el 100%) que le permiten a las provincias productoras mantener un alto número de empleos públicos con salarios sustanciosos.

Así el clientelismo político atrapa a los pobres con planes asistenciales en las provincias cuyos ingresos son escasos o de liquidación tardía como los de origen agropecuario. Y en los distritos ricos con el empleo público abundante y bien pago. En el primer caso, Tucumán o el segundo cinturón urbano de Buenos Aires, por ejemplo, retendrían el apoyo político del sector más pobre del pueblo con planes asistenciales originados en el Banco Mundial e instituciones análogas. En el segundo caso, Neuquen o la ciudad de Buenos Aires pueden dispensar empleos y buenos sueldos no por la virtud administrativa del gobierno ocasional sino por la renta devengada por su producción. Es decir, lo que debería ser normal se convierte en un premio a la fidelidad partidaria.

La auditoria del Banco Mundial se hará sin duda en el uso de fondos asistenciales. La otra forma de clientelismo no puede ser auditada porque es funcional al sistema. Consiste en una recompensa más o menos colectiva para perpetuar los negocios.


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