Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
  Ejecuciones hipotecarias: una medida ejemplar
  Por Carlos M. Duré
 

Buenos Aires, Agencia SICLA, 13/11/02.- En el momento de redactar esta nota, se están produciendo dos hechos que confirman varios análisis anteriores de este servicio informativo.

En la ciudad de Buenos Aires, la policía ha desalojado un edificio de 5 pisos en el barrio de Constitución ocupado por 40 familias consideradas intrusas.

Este último hecho contradice en apariencia conceptos vertidos por el redactor en los envíos de SICLA del 6/11/02 y del 20/6/02, pero se verá que es la excepción que los confirma.

En la mencionada nota se sugiere que la ejecución de hipotecas rurales (ver información de Tucumán que acompaña ésta nota) pone a los organismos internacionales (FMI, BID) y a la banca acreedora en un conflicto de lealtades con un sector económico que más que un cliente ha sido un socio consecuente: los estancieros.

Es una inferencia inevitable si se tiene en cuenta que, ante el cierre anual de balances bancarios, el BID ha concurrido en auxilio de contadores y chacareros, primero en Uruguay y después en la Argentina, con sendos préstamos de u$s 180 millones destinados al agro. La suspensión, entonces, de las deudas hipotecarias era algo previsible.

¿Por qué el campo de los Figueroa es el único que será subastado?

 

La respuesta está en que son sus ocupantes -35 familias de obreros rurales organizados por el MOCASE, Movimiento Campesino de Santiago del Estero- los destinatarios de una acción ejemplificadora para cualquier ocupante irregular de una propiedad o de un establecimiento productivo.

La familia Figueroa contrajo la deuda con el Banco de la Provincia de Buenos Aires -de allí que la acción judicial se radique en La Plata- poniendo el campo como garantía.

Los Figueroa son poderosos empresarios que, por ejemplo, poseyeron FIAT-IVECO y el Banco Iguazú, sucursal latinoamericana de Wells Fargo de EUA. La obligación contraída con el Banco Provincia debe de haber sido de un monto considerablemente mayor que el de las 7 mil hectáreas santiagueñas. Pues, de no ser así, no se explica cómo gente tan rica no puede responder con su peculio y salvar su campo. A menos que no les haya interesado mucho la actividad agrícola a la vista de cosechas más rápidas en el ámbito financiero.

  Ver SICLA 6/11/02.:"Se acerca la ejecución" y SICLA 20/6/02 :"Vacas y argentinos en el corral".

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