Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
  Un país que sólo produce alimentos condena a su pueblo al hambre
  Por Carlos M. Duré
 

Buenos Aires, Agencia SICLA, 20/11/02.- Los niños esqueléticos de Tucumán recorren vivos o muertos la pantalla sensacionalista del mundo.

La cadena del señor Turner, en un espacio de 10 minutos dedicado al tema, dice que 20 de 36 millones de argentinos vive bajo la línea de pobreza, al mismo tiempo que reportea al Sr. Carr, de Red Solidaria, quien sitúa esa cifra espantosa en el 50% del total de la población, con lo que se llega a 18 millones. La diferencia parece insignificante frente al hecho en sí. Dos millones de personas y la imprecisión informativa no distraerán la atención del espectador horrorizado por las imágenes de esa catástrofe.

Sin embargo en esa diferencia pueden estar todos los niños desnutridos de la Argentina, más sus padres.

Los últimos tres gobiernos, con distintos aderezos, admitieron que podría haber aumentado la pobreza pero que había disminuido la indigencia. Es decir, disminuyeron el primer quinto de la población (ricos cada vez más ricos) y el último quinto (pobres cada vez más pobres) mientras los tres quintos intermedios forman una franja social a la que el mundo político dedica sus estrategias: al sector más alto, la de la reprogramación de los depósitos, al más bajo, planes de trabajo y bolsones de comida.

La devaluación de Enero 2002 fue un golpe terrible a los sectores económicos de ingresos fijos: una exacción del 70%. Los pobres más hundidos quedaron a merced del bolsón de comida dispensado por un puntero político. Los indigentes no votan.

Se ha recargado sobre el clientelismo político la culpa del hambre y la miseria de Tucumán. Y sí se recorre la información diaria con que SICLA acompaña sus análisis no quedará una provincia exenta de esta conducta inmoral. La propia cadena de Turner reduce el problema a esa única causa preguntándose cómo un país productor de alimentos puede pasar por estos trances. Y naturalmente amplios sectores políticos oficialistas u opositores hacen eco.

La respuesta probablemente resida en que estas cosas le pasan justamente a países que se reducen a la producción rural.

Tucumán tiene 1.5 millones de hectáreas cultivables. Sólo 500 mil son explotadas. De éstas, la mitad ocupan el principal cultivo: la caña de azúcar. Los productores de ese comodity dieron por concluida un mes atrás la campaña 2002 por falta de recursos. Simultánea y lógicamente, los diarios locales informaron de un aumento de 15 mil desocupados de la masa existente (29% de la población económicamente activa). Hoy informa que 40 personas -entre ellas mujeres y niños- fueron detenidas por robar papas de un campo.

  Para mejor contextualización de este análisis, SICLA recomienda leer el despacho de SICLA: La otra plata dulce, publicado el 2 de Octubre de 2002.
Agencia SICLA.

Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones