Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
Empresas cooperativizadas y sindicatos
Por Carlos M. Duré

Buenos Aires, Agencia SICLA, 21/11/02.- La actividad industrial ha caído un 3,4% en octubre 2002 respecto del mismo mes del 2001. El retroceso acumulado en lo que va del año es del 10,9%. Pero vista sin excesivo pesimismo, la recuperación del 0,7% en octubre respecto de septiembre, en realidad significa más o menos un 3,5% positivo en los últimos tres meses (la caída industrial del primer semestre del 2002 era más del 14% respecto del año pasado).

El éxito exportador de una fábrica de acoplados de Colón (BA), es un hecho alentador pero excepcional. Gran parte de la industria recuperada es consecuencia de la substitución de importaciones. Se trata de pequeñas industrias que cubren una parte de la demanda interna.

Paradójicamente, el aumento del desempleo del 19% en Octubre 2001 al 21,5% en el 2002, aún cuando se hubiera detenido un poco, marca una tendencia contraria.

Una de las causas de ese desfasaje es la acumulación de stok en el primer trimestre de este año por la crónica recesión argentina. Otra puede ser la alta tecnificación de las industrias mayores. Y una tercera -ya comentada en este espacio- es que el 50% de la fuerza laboral está "en negro" y en gran medida dedicada a una economía de subsistencia, a la "tercerización" informal de trabajos adjudicados a empresas reconocidas.

En cualquier caso, el pasmoso inmovilismo sindical frente a la desvalorización del salario, en un 70% desde enero, se ajusta más a la tímida conservación del puesto de sus afiliados -el 50% en blanco- en empresas que, como ya se dijo, no protagonizan la recuperación relativa industrial.

Las industrias recuperadas por sus obreros en forma autogestionaria muestran en ciertos rubros cifras exitosas. Por ejemplo, la fábrica de tractores Zanello tenía previsto vender este año 48 unidades y ya ha alcanzado las 250.

En un envío anterior (SICLA 15/11/02) se comentó que la capacidad industrial ociosa (un 36%) se debe, casi por regla, al abandono de la actividad de sus dueños que buscaron negocios más rápidos y rentables en el ámbito financiero. Colapasado éste y reactivada su anterior actividad algunos intentan retomarla y se encuentran con una cooperativa de trabajo explotándola.

Son frecuentes las quejas de obreros cooperativizados por el hostigamiento del sindicato, a menudo coincidente con la reaparición de un ex socio de UIA.

En principio ese desencuentro entre los trabajadores y su gremio, se debe a la descontención sindical de aquellos, a la indefinición jurídica de si son empresarios o trabajadores asociados para trabajar.

La solución podría residir en el segundo concepto, con lo que así estarían en condición de afiliarse a su respectivo sindicato.

Curiosamente, el principal argumento a favor de esta solución surge de una negativa del estado a una legítima aspiración de cooperativas de trabajo de Córdoba. Estas reclamaban acceso a un programa ocupacional para jóvenes de 16 a 25 años cubriendo riesgos laborales y una beca de $140. La provincia gobernada por De la Sota se los negó aduciendo que las cooperativas de trabajo no pueden tener personal con relación de dependencia.

De manera que, explicado por el absurdo, no son empresarios sino trabajadores independientes asociados, tal como lo aclara el movimiento cooperativo en una publicación.

No obstante el mismo movimiento empuja a esos trabajadores contra su gremio al decir que sí pueden tener personal conforme a lo establecido en la resolución del INCyM (hoy INAES) 360/ 75.

Que un trabajador pueda tener empleado a otro lo convierte automáticamente en un patrón. Los sindicatos deberían resolver correctamente este problema y no recurrir al "apriete". Su propia dualidad defendiendo de la explotación a sus afiliados y explotando a los afiliados de otro gremio (el caso de Luz y Fuerza como concesionaria de las minas de Río Turbio) los inhabilita para recurrir a un argumento en sí mismo válido.

Agencia SICLA.

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