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Brukman: Un rato antes del apagón y de Independiente-Boca
Por Carlos M. Duré

Buenos Aires, Agencia SICLA, 26/11/02.- A las 8 de la mañana del día del apagón se produjo al allanamiento, desalojo y detención de los ocupantes de la fábrica Brukman.

La policía federal que portaba la orden judicial correspondiente, encontró en el establecimiento sito en el barrio de Once, siete personas que fueron consignadas.

Brukman fue reocupada el mismo día pues hubo una reacción inmediata de agrupaciones de izquierda y otros grupos solidarios. Pero llama poderosamente la atención que el juez, la policía y los propios Brukman no ejercieran mayor resistencia a la reocupación.

Al día siguiente, un obrero de la cooperativa que explota la fábrica de indumentaria dijo que en medio del allanamiento aparecieron los Brukman con una camioneta y se llevaron documentación que estaba en una habitación bajo llave.

Más allá de cualquier suspicacia, el allanamiento debió obedecer a uno de dos motivos: el desalojo de la empresa quebrada o la incautación de documentos vinculados a la misma, en cuyo caso debió hacerla la autoridad y no los quebrados.

Muchas de las 130 empresas cooperativizadas atraen la compañía de agrupaciones políticas progresistas. En algunos casos estas ofician de asesores o de gerentes apoyando con sus estructuras financieras las necesidades de capital de trabajo que suelen ser una barrera infranqueable al inicio de un emprendimiento.

Hay dos tipos de asesoramiento a los obreros cooperativizados, que se corresponden con la tendencia ideológica del grupo político que lo dispensa.

Uno tiende a recrear una empresa privada de capital social convirtiendo a los obreros en futuros patrones si tomaran personal con relación de dependencia. El argumento a favor de esta concepción aduce que las cooperativas de trabajo podrán devenir empresas privadas, pero su origen -la asociación de la fuerza laboral, el capital nacido en el ahorro nacional, al margen de la especulación imperante- puede reproducir un tipo de empresario más nacional y popular como, se supone, existió en tiempos mejores.

Otra interpreta la recuperación de empresas por los obreros como un signo revolucionario: la colectivización de los medios de producción, preconizado por el economista alemán radicado en Inglaterra en el Siglo XIX, Karl Marx.

Los grupos políticos afines a esta concepción entienden que el país transita "una instancia prerrevolucionaria" con lo que la propiedad colectiva debe perpetuarse en el Estado.

La primera concepción es frecuentemente propiciada por el gerente general del banco Credicoop y presidente de la Asociación de Bancos Públicos de la República Argentina (ABAPRA), Carlos Héller. Cooperativas como SIAM, la pizzería El Imperio y once cooperativas de cartoneros son gerenciadas bajo esta estrategia. La empresa Zanón o la empresa Brukman (acompañados por el PTS y PO respectivamente) revistan en la interpretación clasista del actual caos político. La idea de que Zanón sea estatizado choca con las características del actual gobierno de Neuquén, cuyo titular, Sobisch, ve con disgusto el socialismo.

Los obreros de Brukman podrían haber sido asesorados mejor respecto de la documentación a la que se hizo referencia al principio de esta nota. Los asistía el derecho a revisarla por ser los primeros damnificados por la quiebra y porque así se los permite la Constitución Nacional. Alguien debió advertirles que acaso entre esos documentos podría haber información o pruebas imprescindibles para asegurar su tenencia de la fábrica sin depender de ningún comedido.

Agencia SICLA.

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