Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
Cooperativización de empresas en Provincia de Buenos Aires
Por Carlos M. Duré

Buenos Aires, Agencia SICLA, 03/12/02.- Dice el cronista de este servicio informativo, destacado en la jornada en el Ministerio de Economía, que acaba de escuchar involuntariamente una conversación entre un funcionario de la Subsecretaría de Industria con un par de Provincia de Buenos Aires.

El de Provincia dice que su gobierno tomó una decisión, que es su política, de ahora en más, colaborar con los trabajadores que se quieran cooperativizar y producir.

"Es más -agrega el corresponsal- No sólo (apoyó el proceso de cooperativización) de la forma en que lo vimos (SICLA) en estos meses: quiebra - abandono - reocupación - producción - cooperativización, sino que contó (el funcionario de industria provincial), el caso de la empresa Gatic, de Provincia de Buenos Aires, cuyos dueños vienen echando trabajadores desde hace un tiempo. Ante el despido, los trabajadores, en vez de la tradicional protesta sindical, empezaron a asesorarse para cooperativizar la empresa. Así consiguieron el apoyo de la provincia. Esta les planteó a los dueños de Gatic que si seguían echando gente "les sacaban la fábrica y se la daban a la cooperativa de trabajadores". El parte y la conversación terminaron con un lacónico: "El señor Gatic, aflojó".

En principio, se recomienda al suscriptor releer el envío de SICLA del 24/10/02 donde, entre otras consideraciones, se dice que el interesante proceso de reactivación de empresas por cooperativas de trabajadores tiene tres modalidades y un conflicto intrínseco a ellas. La de cooperativa de empleados que en perspectiva puedan tornarse empresarios. La de cooperativa de trabajadores con propiedad colectiva de la empresa. La de propiedad estatal bajo explotación cooperativa de trabajadores. El conflicto es el status gremial de los cooperativistas: si son patrones, si son obreros autónomos o si deben sindicalizarse.

Una de las peculiaridades de este proceso económico-social es que rápidamente el mundillo político vio cómo sacarle tajada, o, para que no suene tan descarnado, cómo hacerlo útil a sus fines.

Un precursor fue el Jefe de Gobierno porteño, Ibarra. Otorgó U$S400 mil a la metalúrgica IMPA y recientemente expropió la imprenta Chilavert, ambas operadas por sus obreros. Sin embargo, en la recién editada "Guía de Servicios, Trámites, y Reclamos" en la sección Desarrollo Económico dice que para el Gobierno de la Ciudad "el objetivo es el desarrollo PyME como proveedores de grandes empresas..." con lo que amarra a las cooperativizadas a una filosofía económica opuesta a la propiedad social o colectiva de un medio de producción. La gran empresa esperaría que la cooperativa se asimile a su modelo, o que sencillamente sean un montón de obreros que la eximan de pagar aportes patronales y corran con todos los costos. Paradójicamente la mencionada guía no se imprimió en la cooperativa Chilavert sino en la imprenta municipal, por lo que se infiere que Ibarra, en este caso, hace el contrario de lo que dice.

Finalmente y conforme a la información inicial, Felipe Solá incurre en igual utilitarismo del fenómeno cooperativa de trabajadores. Para su gobierno no es un valor en sí. Es un argumento de negociación sindical contra empresarios que echan obreros. La diferencia con Ibarra es que éste alivia a empresarios quebrados de sus deudas al expropiarlos. Solá, los obliga a un paso previo, seguramente aplaudido por el sindicato: concluir con los despidos, seguir pagando los aportes patronales u otro tipo de contribuciones monetarias. El sindicalismo debe estar muy interesado en este nuevo método: arreglar o cooperativizar. Todavía nadie encuentra en la recuperación cooperativa de empresas la base del repunte productivo de la Argentina a cargo de los productores directos. Eso sería una revolución política, desestimada por el modo de pensar más pragmático que predomina en estos días.

Agencia SICLA.

Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones