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El tratamiento penitenciario
El momento en que un hombre entra a la cárcel es un momento crítico para él; pero el momento en que sale de ella es un momento crítico para él y para nosotros. Joly

Noticias Penitenciarias, Nº 25.- Tratamiento penitenciario se denomina al programa multidisciplinario y progresivo destinado a afirmar en la personalidad del privado de libertad, pautas de convivencia y comportamiento que le faciliten su reinserción social en el momento de recuperar la libertad.

Es obligatorio para los internos condenados en los aspectos de conducta, convivencia, educación y trabajo y los procesados que reúnan requisitos de buena conducta podrán adherir en forma voluntaria para adelantar las fases del período de tratamiento.

Corporizan este programa en los establecimientos penitenciarios federales médicos; odontólogos; psicólogos; psiquiatras; criminólogos; asistentes sociales; maestros; instructores de oficios y profesores de educación física, cuyas especialidades convergen a proponer al privado de libertad nuevas opciones de vida y convivencia e instarlo a encaminarse por ellas.

En la práctica, el tratamiento pretende encauzar a los internos hacia el cumplimiento continuo de objetivos aconsejados por los profesionales y el personal penitenciario, de acuerdo a la formación previa y personalidad de cada detenido. Esa búsqueda sucesiva de nuevos objetivos corrobora la esencia progresiva del tratamiento como proceso de superación desarrollado durante el tiempo de cumplimiento de las condenas.

En lo técnico-jurídico, aspecto tan esencial como la práctica y tan apreciado por técnicos y especialistas que ocupará el lugar que le corresponde en una próxima edición, el Instituto de Criminología de la institución, fundado por José Ingenieros y actualmente bajo la dirección del subprefecto Luis Rogouski, define al tratamiento resocializador como "el conjunto de normas que regulan, con alcance general, las actividades de los establecimientos en todos sus aspectos, organización y funcionamiento, a los que están sujetos la totalidad de los actores de la Institución penitenciaria".

El mismo instituto recuerda que el régimen penitenciario busca preservar lo prescripto por el artículo 80 de la Ley de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad Nº 24.660, que establece que "no se impondrán más restricciones que las indispensables para mantener la seguridad y la correcta organización de la vida de los alojados, de acuerdo al tipo de establecimiento y el régimen en que se encuentra incorporado el interno".

La atención de la salud, el trabajo sobre la personalidad, el acatamiento de las normas de disciplina, de los programas educativos destinados a los internos y los talleres de labor terapia, con el aprendizajes de oficios o artesanías en la cárcel, son algunos de los pilares en los que se sustenta el tratamiento resocializador.

Legislado por la ley Nº 24.660 promulgada en 1996, como ya se mencionó el tratamiento penitenciario está basado en la progresividad de su régimen que se inicia con el período de "Observación", avanzando luego al de "Tratamiento" y el de "Prueba".

El tratamiento compromete a toda la unidad. Un interno que no avanza en la progresividad plantea algo más que una mala práctica o una falla en uno o más de los factores multidisciplinarios que concurren al programa.

Esa falla obliga a mantener al interno alojado en sectores con régimen de alta seguridad donde la concentración es lo indeseable: desde estos pabellones se producen alteraciones del orden. En cambio, el avance del detenido en el tratamiento asocia su traslado a sectores con régimen más flexible, lo que incluye el aspecto de la seguridad.

El interno ingresa al "Período de Observación", de 30 días de extensión, apenas dictada su condena. En esta etapa se comienza a analizar la personalidad del detenido con la finalidad de encaminarlo hacia los períodos siguientes del tratamiento y esbozar los objetivos resocializadores que se le plantearán.

Esos objetivos son trazados para su cumplimiento durante la etapa de "Tratamiento" propiamente dicho, donde el detenido es abordado a través de las fases de "Socialización"; de "Consolidación" y de "Confianza".

Finalmente accederán al período de "Prueba", que contempla las modalidades de salidas transitorias -24 o 48 horas para visita familiar y afianzar lazos sociales-; salidas laborales y por estudios.

El período de "Libertad Condicional" está a cargo y bajo control de los Juzgados de Ejecución Penal y el Patronato de Liberados, sin ingerencia penitenciaria.

El paso de los detenidos por las distintos períodos y etapas del tratamiento es controlado y supervisado por el Consejo Correccional de cada establecimiento, que se reúne semanalmente presidido por el director de la Unidad e integrado por los jefes de Seguridad Interna; del Servicio Médico, Criminológico y del Gabinete Psicológico de la Unidad; el Jefe de Asistencia Social y el Jefe de la División Trabajo del establecimiento.

Este organismo, entre otras tareas a su cargo, considera la evolución o involución de los detenidos incorporados al cumplimiento del tratamiento y entre sus obligaciones se encuentra realizar trimestralmente la calificación de conducta y concepto de los internos.

Como dato informativo cabe señalar que es también el Consejo Correccional el que debe expedirse mediante los informes requeridos por la ley en los pedidos de libertad condicional, indultos, rebajas de pena y pedidos de fijación de pena en casos de prisión y reclusión perpetua.

El tratamiento es lo que diferencia, y jerarquiza, al penitenciarismo, de los sistemas cuyas prisiones tienen la exclusiva finalidad de alojar a los delincuentes.

En América latina el Servicio Penitenciario Federal es pionero y lidera la acción carcelaria con esencia resocializadora, considerando a la readaptación del delincuente como la función social carcelaria.

Gracias a esta esencia, basada en el tratamiento, puede decirse que un establecimiento penitenciario federal no está poblado por una masa indiferenciada de detenidos que sólo espera el mero paso del tiempo para recuperar su libertad sino, y por el contrario, que aloja un universo de hombres y mujeres en diferentes y bien marcadas etapas del cumplimiento de su deuda con la sociedad.

Es por esto que cada día un hombre o una mujer recupera la libertad transponiendo los muros de una cárcel federal dispuesto a no reincidir, lo que no es noticia, pasa desapercibido para la sociedad, pero sucede.

Fuente: Noticias Penitenciarias, realizada por la División Prensa y Difusión del Servicio Penitenciario Federal Argentino. Web / E-mail.

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