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El gobernador de Chubut patrulla la costa con su propio avión

Por Carlos M. Duré
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Buenos Aires, Agencia SICLA, 27/12/02 (23.00hs).- En los últimos meses no se han registrado denuncias de pesca clandestina en el litoral marítimo argentino. Sin embargo, que la pesca furtiva no aparezca con frecuencia en los medios o en los juzgados penales federales, no quiere decir que no exista.

La pesca, según lo afirmado por el gobernador de la provincia de santa Cruz, Néstor Kirschner, así como lo publicado por un importante matutino en 1999, es una de las actividades económicas más importantes de la Patagonia, estimándose en U$S 1000 millones en exportaciones sumando todos los puertos regionales. Pero se trata de pesca legal supervisada por las autoridades y monitoreada por la prefectura y la Armada.

La actividad ilegal debe ser alarmante puesto que la gobernación de Chubut se vio obligada a poner el avión oficial a suplir el insuficiente patrullaje aéreo de la costa. También es posible que aún siendo escasa o inexistente la pesca ilegal, la armada y la prefectura carezcan de combustible para cumplir su misión.

Otra posibilidad es que no sea la pesca ilegal el principal objetivo de la vigilancia sino el narcotráfico.

Sólo a los efectos de poner en contexto semejante hipótesis cabe recordar que a fines del invierno pasado se descubrió un importante contrabando de cocaína en Puerto Deseado, Santa Cruz. Y aun cuando es alarmante el nivel de consumo de estupefacientes en las provincias patagónicas, nada hace pensar que los volúmenes de comercialización justifiquen el empleo de barcos pesqueros para introducirlos en una región escasamente poblada. Va de suyo, entonces, que el destino de esa droga es la exportación. Que no llega por mar sino que sale por mar hacia Estados Unidos (consumidor del 80% de la droga producida) y Europa.

La ya folclórica "Operación Langostino" demuestra que los grandes embarques se ocultan entre el pescado de exportación.

EUA viene presionando desde hace años a las FF.AA argentinas para que actúen en la lucha contra el narcotráfico. Las FF.AA han rehusado esa función que consideran propia de las fuerzas de seguridad. Especialmente el ex jefe de estado mayor del Ejército, general Martín Balza, rechazó oportunamente esa política norteamericana aduciendo que el poder de corrupción de los narcos afectaría inmediatamente a la institución. Dijo en aquellos días textualmente: si las FF.AA. entran en la lucha contra el narcotráfico, a poco se verán estacionados 4x4 (autos lujosos) en el estacionamiento del edificio de Libertador.

Siguiendo esta línea de razonamiento es comprensible que no se expongan los aviones navales a ese tipo de corrupción. Y es más fácil comprender que ese vacío en la vigilancia lo deba llenar un avión -por así decirlo- político.

Agencia SICLA.

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