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SICLA se solidariza con el diario "Río Negro"

Por Carlos M. Duré
Buenos Aires, Agencia SICLA, 10/ene/03 (23.30hs).- El gobernador de la provincia de Neuquen, Jorge Sobisch había dicho a mediados de diciembre 2002 que los que se "metieran" con su familia se anduvieran con cuidado porque les podía pasar lo mismo en tanto él disponía del poder suficiente para llegar tan lejos como quisiera.

Este servicio informativo usualmente se limita a recopilar la información de diversos medios del país y el mundo, contrastarla y extraer algunas conclusiones partiendo del presupuesto de que la prensa seleccionada es veraz. Semejante amenaza de corte mafioso en un gobernante requiere, para su justa consideración, ponerla en un contexto y compararla con la imagen pública de quien la profiere.

El exabrupto sería una reacción visceral después de la denuncia del diputado Jorge Taylor que involucra al gobernador en un intento de soborno. Sin embargo, la prensa nacional prefirió -muy tímidamente- calificarla de amenaza de mafiosa.

El perfil público que SICLA ha recopilado de Sobisch coincide con las dos caracterizaciones. El gobernador es proclive al discurso desenfrenado, pero las represalias contra el diario "Río Negro" -semejantes a las que el ex presidente Menem tomara contra un diario de Capital Federal años atrás -no desentonan con aquellas presuntas amenazas.

Sobisch gobierna la provincia más exportadora de hidrocarburos, lo que le deja jugosas regalías y sustrae su standard de vida al promedio nacional afectado por el colapso económico.

Su ingreso provincial es bueno en la medida que las petroleras privadas dejan algún rédito a condición de que el fisco nacional y local no las importunen con el pago del 12% de regalías, retención del 20% de las exportaciones, liquidación del 100% de divisas en el BCRA y pagos de impuestos (Repsol exigió hace unos días la exención impositiva neuquina).

Neuquen tiene 582.539 habitantes, y aún cuando no se cumplen las obligaciones de las empresas privadas que se mencionaron, y que tal cosa afecte a todo el país, el detritus de la producción petrolera permite que el distrito tenga el doble de salario mínimo. También permite que los gobernantes se desboquen.

Sobisch llegó al extremo de proyectar una nueva provincia-o región integrada por otras provincias petroleras- casi independiente del destino del conjunto del país. Viajó a la conferencia interamericana de Miami con esa megalomanía auto sustentable. El encuentro patrocinado por el Secretario Provisional para asuntos latinoamericanos, Otto Reich, debió abrirle los ojos pues a su regreso se desdijo de toda su geopolítica en miniatura.

Las encuestas, a las que había sido tan afecto en la etapa de promoción de su súper provincia (la conocida encuesta de la independencia patagónica realizada por una empresa vinculada a Kissinger) ,fueron desvalorizadas por The New York Times. Las encuestas de intención de voto encontradas por Sobisch a su regreso del encuentro con Reich, también le hicieron bajar el tono. Sobisch ha comprobado a lo largo de todas estas contingencias que es sólo un recaudador minúsculo en el flujo de petrodólares y que su diezmo no alcanza para ser presidente ni de! un país ni de una factoría.

Ciertas verdades al ser reveladas brutalmente hacen perder los estribos. Sobre todo si los medios que exponen la flaqueza no son tan "pesados" como el diario neoyorquino.

SICLA se solidariza con el diario de "Río Negro" y repudia el uso extorsivo, represivo o sobornador de los fondos públicos o privados sin importar la excusa.

Agencia SICLA.

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