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Subsidio al desempleo o subsidio al empleo

Por Carlos M. Duré

Buenos Aires, Agencia SICLA, 03/feb/03 (10, 39 p.m.).- En la información que acompaña este análisis y que proviene de Córdoba se lee una advertencia de la Cepal de la falta de inversión y su impacto laboral.

En la que proviene de Pergamino, provincia de Buenos Aires, se dice que el programa "Componente Solidario de Reinserción Laboral" para jefas y jefes de hogar ya rige en esa ciudad. Agrega que el objetivo es incorporar 400 mil a la órbita privada a nivel nacional.

Un pensamiento generalizado cree que la inversión de capital privado es la fuente genuina del empleo. En la Argentina, sin embargo, durante el año pasado se verificó un proceso que contradice esa creencia. La recuperación por los trabajadores de algunas empresas que se contaban dentro del 36% de capacidad industrial ociosa (o vaciada) se efectuó mediante la organización de cooperativas de trabajo, las cuales son una alternativa al empleo estatal y al privado.

Es posible que la Cepal no discrimine entre la inversión privada y la estatal, pero la sola omisión de la tercera alternativa -justamente el contraejemplo argentino- es lo que la lleva a ese aciago pronóstico.

La expresión harto recurrida de no dar pescado sino enseñar a pescar puede interpretarse contra los subsidios al desempleo y a favor de los subsidios al empleo, que, conforme a la creencia en boga, para ser genuino debe ser en la órbita privada.

Los planes "Jefes de Hogar" -ha señalado oportunamente este sistema informativo- y sus precursores planes "trabajar"actuaron primero como red de contención de la creciente exclusión económico-social, y después del colapso del 2001 como transfusión al mercado interno (que tras cuatro años de recesión, devaluación del 300%, caída del salario del 70% y desocupación del 21,3%, amenazaba estallar).

Con este nuevo cauce, los subsidios aligerarán el costo laboral de las empresas privadas, o, lo que es igual, el Estado subsidiará al empresariado a costa de su propio endeudamiento. Porque los U$S 600 millones que el Banco Mundial asignará a la Argentina para los planes Jefes de Hogar asegurarán los márgenes de ganancias de empresas privadas más encadenadas al mercado interno y que no han disfrutado plenamente de la extraordinariamente favorable balanza comercial.

La transferencia de masa salarial con endeudamiento del Estado significará U$S 2366 millones por año a favor del empresariado si se toma como base un dólar a 3,30.

Los 400 mil planes de reinserción laboral fueron anunciados como cuota inicial. Aunque, las exigencias del FMI concernientes a recortes del gasto público pondrían en seria duda ya no la ampliación de dichos planes sino su continuidad.

El gobierno espera confundir al FMI trasladando un tercio de los actuales subsidios al desempleo a su registro como subsidio a las empresas, lo que lo liberaría de la cláusula. Pero a la hora de pagar la deuda con el BM este le reclamará los U$S 600 millones de subsidios a Jefas y jefes de Hogar y no se podrá justificar su desvío a otros fines.

El Estado hubiera cubierto esa contingencia si reencausara esos planes en apoyo de las cooperativas de trabajo. Pero ni el BM, ni el FMI, ni el propio gobierno argentino reconocen como digna de prioridad la actividad industrial cooperativa. Por industrial y por cooperativa. Por conceptos que el sistema financiero internacional no permite sumar en los países emergentes.

Agencia SICLA.

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