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Economías regionales y los peones golondrina

Por Carlos M. Duré
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Buenos Aires, Agencia SICLA, 05/feb/03 (10, 45 p.m.).- La información de Rió Negro hoy dice que la IV fiesta de la fruticultura ya se siente en las calles. Y no es para menos si se tiene en cuenta la información de la víspera que destaca la actividad record del puerto de San Antonio Este, embarcando hacia mercados inusualmente favorables las frutas regionales.

Quedarán al margen del festejo los cosecheros tucumanos a quienes se les prohibió el ingreso a la provincia patagónica con estos dos argumentos:

  • 1-preservar la fuente de trabajo para los rionegrinos;
  • 2-expulsar de caminos, calles y descampados gente pobre, de mal aspecto, que andan a la deriva sin un empleo fijo y demostrable.

Los peones golondrina no tienen un empleo fijo en tanto hacen su peregrinación siguiendo los ciclos naturales que determinan una temporada para la fruta en Río Negro, otra para la vendimia en Cuyo, otra para zafra de la caña de azúcar en Tucumán, llegando a dar la vuelta al mapa agropecuario argentino en los quebrachales, los algodonales, el cereal, etc. Tampoco tienen empleo demostrable porque como el 40 % de los trabajadores del país los contratan de palabra, en negro.

El gobernador Verani, de Rió Negro, por boca de sus funcionarios, culpó a las autoridades de Tucumán de no hacerse cargo de los cosecheros.

Independientemente de esa concepción desintegradora, algo de razón le asiste. El gobernador de Tucumán , Miranda, en oportunidad de responder a la imputación de mal desempeño de su función -a raíz del estallido de miseria en su distrito, con 19 niños muertos por desnutrición y con procesos por desvíos de fondos de origen nacional (ATN) hacia fines no esclarecidos-, respondió que la culpa era de toda la sociedad. Independientemente de esa rara concepción integradora-que lo incluye a Verani- alguna razón le asiste si se tiene en cuenta que el sector azucarero prácticamente dejó sin empleo a 15 mil cosecheros antes de lo previsto al dar por concluida la campaña por "falta de recursos" (ver SICLA 2/10/02 "La otra plata dulce" y 20/11/02 "Un país que solo produce alimentos condena a su pueblo al hambre").

Debido a los convenios mínimos del MERCOSUR, Brasil monopoliza la producción y la comercialización del azúcar (es el primer productor mundial). Los productores tucumanos pedían al gobierno nacional que imponga aranceles de importación al azúcar brasileña para monopolizar el mercado interno con precios crecidos en un 200 % desde la devaluación. Hasta ahora ese lobby no prospera. Y Tucumán sigue dependiendo económicamente del azúcar, que, sin embargo, implica apenas un sexto (250 mil ha) de la explotación de las tierras productivas. Con la fruta de Rió Negro sucedía algo parecido pero se logró un acuerdo con Brasil para venderla en su mercado interno casi en el mismo porcentaje que se exporta a Europa.

La economía regional de Tucumán se vio excluida del MERCOSUR. La rionegrina, incluida. Los cosecheros tucumanos podrían haber descomprimido su estrangulamiento social de haber sido reabsorbidos por la recolección frutal. Pero la falta de visión integradora y compensadora de los gobiernos provinciales y el nacional, los arrojó a los costados de los caminos, a las localidades periféricas a San Miguel de Tucumán saturando la endeble infraestructura sanitaria, de vivienda, etc.

El rescate social, como en cualquier provincia, se hizo mediante planes de trabajo asistenciales pagados con bonos que el gobierno de Miranda llegó a emitir hasta por duplicado. La reconversión de esos bonos a pesos conlleva una pérdida del 10 %. Es decir, un golondrina que recibió bonos por $ 150 pierde $ 15, lo que sumado a una carestía de la vida en Tucumán 11% mayor a la del país ($16,5 menos) le deja solo $ 119,5.

Los peones golondrinas, incluso aceptan esa exacción pues necesitan de pesos moneda nacional para trasladarse a Rió Negro u otra provincia.

Los bonos locales no se aceptan en otros distritos, y, en el mejor de los casos se los reciben más devaluados. En el peor de los casos, los consideran insolventes y los echan.

El gobierno de Tucumán clama al nacional por $ 20 millones para rescatar bonos de manos de -por prioridad-: el comercio, los empleados públicos, y muy al final los golondrina.

Ese dinero será liberado con los préstamos del BM y el BID (u$s 600 y 1500 millones respectivamente). Aunque esos organismos fiscalizarán directamente el correcto empleo y Tucumán con su presunta emisión de bonos mellizos y desvíos de ATN para ayuda social estará al final de la lista.

Los golondrina son los últimos en la lista de espera de una provincia que está última. Sin duda les llegará el turno. Pero para ese momento habrá concluido la IV y alegre fiesta de la fruticultura.

Agencia SICLA.

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