Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

Gendarmería y ejército: fuerzas de ocupación

Por Carlos M. Duré

Rebanadas de Realidad - Agencia SICLA, 07/mar/03 (10, 10 p.m.).- Un diario de la provincia de Entre Ríos pone en conocimiento de sus lectores que hoy, 07/03/03, 57 gendarmes locales serán despedidos al iniciar su viaje a Chipre donde revistarán como fuerza de separación de la ONU denominada "cascos azules".

Lo sorprendente de la nota es que la despedida se efectúa en la 2° brigada blindada de la cual dependen.

Después de las reformas del '94, la gendarmería nacional pasó a depender, junto con otras fuerzas de seguridad, de la Secretaría de Seguridad de la Nación. Dejó de ser una policía que el ejército ponía a patrullar fronteras, para ser una fuerza de seguridad militarizada con jurisdicción federal, superponiéndose a las funciones de la Policía Federal.

A partir de entonces se vio por TV, y se conoció por testimonios, la ubicua intervención de la gendarmería en numerosos cortes de rutas que hacían piqueteros y pobladores, en general protestando por la creciente marginación social. Siguiendo aquellos sucesos se comprobó que esta fuerza estaba desplegada en todo el territorio con escuadrones de unos 300 hombres capaces de ser transportados rápidamente por avión a cualquier foco de conflicto.

Dos militares de características diferentes emitieron un juicio respecto de esta transformación. El ex coronel Seineldin en su alegato final de 1992 anticipó más o menos textualmente que la presión norteamericana obligaría al ejército a despojarse del nivel estratégico superior (tener una hipótesis de conflicto nacional) y a asumir un nivel táctico superior (actuar como fuerza bélica en las hipótesis de conflicto de otro país). El militar condenado por su rebelión del 3 de diciembre del '91, añadía que por esto mismo el ejército terminaría actuando en hechos de la política interior del país.

El coronel (RE) Horacio Ballester (se desempeña como observador militar de la ONU), en una entrevista realizada por Radio Ciudad, dijo que la Argentina no podía evitar una participación comprometedora en la campaña de EUA contra Irak. Ballester arriesgó una hipótesis: la guerra podrá durar unos 15 días. Habrá una invasión, pero luego las tropas norteamericanas tendrán que repatriarse en gran número. Deberán los EUA reemplazar esa fuerza con otra de ocupación aportada en gesto humanitario por la ONU.

En el manual militar, una gendarmería, una policía y hasta un ejército degradado se denominan fuerza de ocupación.

El batallón chipriota argentino está integrado por fuerzas combinadas, tanto que hasta están combinadas con un batallón inglés, su antiguo enemigo. Su misión es impedir que se enfrenten turcos y griegos que ya han mantenido una guerra por la posesión de la isla de Chipre. Pero esto es un detalle menor si se considera que Chipre es uno de los puntos de mayor aproximación al teatro de guerra iraquí.

Es posible deducir que cada una de las fuerzas argentinas combinadas bajo el casco azul, recabarán experiencia compatible con su función. Aunque en el caso de la gendarmería, también puede aportar alguna.

Para resumir esta parte, la información de Entre Ríos sume en el desconcierto a la opinión pública al decir que la gendarmería ha vuelto a revistar bajo la jurisdicción del ejército. Algo debió ocurrir el último año para que se produjera el retorno -en sí ilegal- bajo el más absoluto secreto. También puede ser que se haya producido una transición nebulosa en la que han desaparecido las diferencias entre el ejército y la gendarmería, que los intentos del Ministerio de Defensa por volver a inmiscuir a las FF.AA. en política interna, las mezclaran con las fuerzas ya inmiscuidas, pero legalmente.

Gentileza: Agencia SICLA.

Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones