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Hambre y conocimiento

Por la Redacción de SICLA
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Rebanadas de Realidad - Agencia SICLA, 08/04/03 (11, 23 p.m.).- En las últimas semanas se notificó la prensa de la muerte de dos niños por desnutrición, uno de La Plata, provincia de Buenos Aires y otro en Tucumán, donde ya suman 20.

Esta agencia ha publicado oportunamente algunas consideraciones sobre el recorte del 50% de los alimentos que se dan en comedores comunitarios de la provincia de Buenos Aires y el manejo clientelístico de planes sociales en Tucumán. Además, sobre ésta pesa el desvío de ATN municipales de aplicación social tanto como la desinversión en obras sanitarias cuyo déficit -anticipó esta agencia en enero- provocaría enfermedades como la diarrea bacteriana y hepatitis, tal como sucedió finalmente.

El diario La Gaceta, de Tucumán califica de vergonzosa la muerte por hambre de los niños. E inmediatamente dice que "Autoridades y médicos culpan a la madre del niño muerto por hambre". Respecto de esta útima noticia, conviene que el suscriptor la compare con otras procedentes del diario Los Andes, de Mendoza: "La pobreza causa deserción escolar y ésta, más pobreza"; "semana del conocimiento: debaten el rol del hogar y los padres en la educación". Y el mismo diario ayer publicó una nota cuyo contenido está más logrado en el título: "El estudiante es una empresa personal".

Las autoridades y los médicos tucumanos que culpan a la madre de la muerte por hambre del hijo, tienen la misma estructura de pensamiento que muchos de los que debaten en la semana del conocimiento de Mendoza y de las autoridades bonaerenses que recortaron los alimentos. Son -se supone - los que han podido formar sus conocimientos puesto que no se vieron obligados a desertar de sus estudios a causa de la pobreza, cuya manifestación más trágica es el hambre.

Piensan que el que produce conocimientos es un empresario y si deja de producirlos por ser pobre es un ignorante culpable de sus propias tragedias, por lo que absuelve de culpa a los funcionarios y a sus guías intelectuales.

Hasta tal punto el estado se ha desentendido de la educación y la salud- que son lo mismo- que descarga su responsabilidad en niveles ejecutivos cada vez más limitados llegando al absurdo de que el entorno familiar e incluso el propio niño gozan -en so concepto-del libre albedrío para determinar su destino sin importar si son indigentes o personas con recursos. El principal conocimiento que produce un indigente es que padece hambre y todo tipo de necesidades irresueltas. A veces no conoce los motivos de su postración. No sabe que hay sectores políticos y sociales que se quedan con su sustento (ver información adjunta 04/04/03). En todo caso y según opinan expertos en educación y expertos en salud (que son los mismo) el indigente y el productor de conocimientos son una empresa que fracasó por sí misma.

 
Gentileza: Agencia SICLA.

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