Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

Lavagna tironeado por dos acreedores

Por Carlos M. Duré

Rebanadas de Realidad - Agencia SICLA, 29/04/03 (11, 36 p.m.).- Las deudas del Estado argentino se encuentran entre dos líneas de tensión. Los acreedores externos consideran que ya se ha cumplido el ciclo político que abarca desde fines del 2001 hasta las elecciones presidenciales. Durante ese lapso los organismos internacionales, los clubes de acreedores corporativos y los tenedores de deuda individuales antepusieron dos temas para franquear el retorno de la Argentina a normalidad global: la continuidad jurídica de los contratos con el estado y la normalización política para legitimar a aquella.

El primer tema tuvo soluciones parciales un año atrás, aunque algunos contratos de locación de obras públicas fueron sencillamente abandonados por los adjudicatarios (AES Corp: dique Caracoles, San Juan; Cartellone, dique Potrerillos, Mendoza) debido a la pesificación.

El segundo tema se encuentra a pocos días de resolverse, no obstante el ministro Lavagna, alentado por los resultados de la primera vuelta y la perspectiva de la segunda, ha anticipado una medida propia de un gobierno entrante: garantizar más pago de deuda (bonos de alta cotización) a empresas que prometan inversiones. Junto con el presidente del BCN, Prat Gay, Lavagna se hace eco de los acreedores externos y subraya como meta estratégica que la Argentina entre en la normalidad, se entiende que la del statu quo.

Por otra parte el Estado mantiene una deuda interna con los gobiernos provinciales, que a manera de polea de transmisión, la asumen principalmente ante los empleados estatales.

Durante todo el 2002 los estados provinciales y la nación emitieron bonos o símil monedas para pagar salarios estatales y planes de trabajo de emergencia. Los gobiernos provinciales deberían pagar -tras el acuerdo con Lavagna para rescatar bonos- a partir de esta semana en pesos, pero la información del interior ya anticipa que algunas provincias no lo harán. La razón estriba en que Lavagna ha sido inflexible en cuanto al rescate de bonos a precios de mercado. Provincias muy acuciadas por el pago de salarios y el rescate de deuda (Tucumán, Entre Ríos, por ejemplo) reclaman apoyo financiero de la nación para pagar los "bomos salariales" 1 a 1, previendo encontronazos con los gremios que pondrían en riesgo la pléyade de elecciones provinciales y municipales y los caudillismos locales.

Entre estas dos líneas de tensión se encuentra todo el sistema político argentino. Los primeros que se hicieron oír fueron los acreedores externos al precipitar la bolsa un 8% al día siguiente de la elección. El lobby es exactamente igual al que se efectuó sobre Lula en Brasil el año pasado, quien además de soportar la caída de la bolsa y la fuga de U$S 60 mil millones, recibió la advertencia del Colegio de Ejecutivos Financieros de que no debía ceder a la tentación de medidas populares (sic) como los aumentos salariales.

Quien interpretó el mensaje de estos sectores fue, como se dijo, Lavagna y les ofreció el pago de bonos de la deuda a mejores precios que los del mercado. Lo contrario de lo ofrecido a los acreedores salariales. Pero, como temen los caudillos políticos, este "lobby" todavía no se ha hecho sentir y acaso sólo espera los turnos electorales de cada provincia y de cada municipio.


Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones