Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

La construcción del otro partido

Por Ricardo López Murphy

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 19/06/03.- Estamos frente a un nuevo gobierno. Debemos, desde la oposición, ayudar a que construya su propio espacio político para poder gobernar. El debate que generen sus decisiones debe ser hecho sin apuro, sin enconos del pasado y sin esa gimnasia perversa de no dar tiempo ni para respirar. Prudencia no es silencio. Es tener el cuidado de reconocer la legitimidad de una nueva administración y darle aire.

Prudencia quiere decir que cuando opinemos lo hagamos con equilibrio. Que cuando tengamos que mencionar nuestros desacuerdos lo hagamos en proporción con la naturaleza de esos desacuerdos. No exageremos y no pongamos las cosas fuera de contexto. El país nos ubicó para hacer una oposición constructiva y racional. Seremos implacables en la defensa de las instituciones e implacables, también, en la lucha contra la corrupción. Pero, al mismo tiempo, constructivos para asegurar la gobernabilidad -un estado necesario e insustituible- a fin de consolidar en la Argentina la convivencia y la estabilidad del sistema democrático.

Podríamos hacer muchos comentarios sobre la realidad nacional. Hay cosas que yo jamás hubiera hecho. Hay actitudes que no comparto y hay lineamientos con los que estoy en completo desacuerdo. Pero opinaré cuando los términos del debate aseguren no sólo nuestra propia posición política, sino que contribuyan a la gobernabilidad. Por otra parte, no debemos permitir que otros establezcan nuestra agenda.

Nuestra prioridad es ejecutar una estrategia que nos permita construir en todo el país, definitivamente, un nuevo espacio político, el otro partido, en medio de un alocado cronograma electoral al que nos sometió el gobierno anterior, con 150 días de elecciones permanentes.

La construcción de este enorme espacio político es, por un lado, la respuesta al grito indignado y justo de "que se vayan todos" y, por el otro, un inmenso movimiento de inclusión. Hemos convocando a todos los hombres y mujeres defraudados por la vieja política y también a los mejores dirigentes cansados de las disputas internas de sus propios partidos. Porque no se reúnen más de tres millones de votos si no vienen de todas partes: peronistas, radicales, socialistas, conservadores, progresistas e independientes. Todos han agotado su paciencia, con un denominador común: promesas incumplidas, dobles discursos y corrupción como forma normal de hacer política.

Los grandes partidos políticos nacieron siempre con el aporte de ideas nuevas y para rescatar, con otro nombre, lo mejor del pasado. Hay un momento -como éste que vivimos- en que la sociedad y los dirigentes deciden reunirse, de nuevo, para construir otro futuro. fsta ha sido la historia de los grandes movimientos que triunfaron y se consolidaron en nuestro país, como el antiguo conservadurismo, el radicalismo y el peronismo. Recrear es la renovación genuina de la política argentina porque combina sus principios -no negociables--de transparencia y calidad de gestión con los valores permanentes que cada uno de estos partidos introdujo en su momento en la política argentina.

Por esta razón, estamos apoyando en todos lados a nuestros candidatos, propios o afines. Brindamos este apoyo, inicialmente, en las elecciones de Tucumán, Córdoba y la ciudad de Buenos Aires. En este punto debemos ser claros, excesivamente claros: frente a cualquier duda sostendremos a nuestros candidatos, no sólo en cumplimiento de nuestra palabra sino en defensa de nuestros intereses.

Hacer lo que debemos

En primer lugar, debemos mantener el valor de nuestra palabra. Hubiera preferido no tener que formular ninguna aclaración, pero muchas veces no hacemos sólo lo que queremos sino lo que debemos. Mis candidatos para el gobierno de la ciudad de Buenos Aires son Patricia Bullrich y Carlos Manfroni. Nadie debe esperar que cambiemos esta decisión. Como en todos nuestros actos, no hay ambigüedades ni ambivalencias. Vinimos a devolverle sentido ético a la política, y la primera de las condiciones es que los dirigentes deben respetar el valor de su palabra y no tener, nunca, dobles discursos. La reconstrucción moral de la Argentina necesita que la palabra empeñada sea equivalente al acto cumplido.

El valor de nuestra palabra es casi todo lo que tenemos, es lo que reunió a millones de voluntades el 27 de abril, es nuestro título y es lo que ha quedado en pie en la Argentina. Existimos porque todos saben, nuestros amigos y nuestros adversarios, que pueden confiar en nuestra palabra. No sacrificaremos esta cualidad ni seremos funcionales a otro interés que al de nuestras convicciones.

Pero he mencionado en esta decisión el costado de los intereses y quiero que tampoco haya dudas en este punto. En las elecciones de los próximos cinco meses, y principalmente en la ciudad de Buenos Aires, estamos jugando nuestro capital político. Vamos a combatir, en este espacio geográfico de la Argentina, con todo lo que tenemos. Hemos triunfado en esta ciudad el 27 de abril y queremos que todos entiendan que estamos jugados, sin regreso, a construir un gigantesco espacio político o desaparecer. Debemos construir, en todo el país, una alternativa opositora al proyecto hegemónico de un solo partido para controlar la Argentina.

Sabemos que no podremos evitar que las elecciones del 24 de agosto en la ciudad de Buenos Aires, tengan carácter nacional. Tengo un enorme respeto por los partidos vecinales, pienso que son como la savia nueva que las ciudades ofrecen a la política como su contribución más genuina. Pero la voluntad popular debe advertir que es necesario que quienes gobiernen la ciudad de Buenos Aires tengan al mismo tiempo el criterio de una ciudad y la visión histórica y política de la Argentina federal.

Espero que este mensaje llegue a todos a los que tiene que llegar: al Gobierno, para que comprenda definitivamente la transparencia de nuestra posición, y a nuestros amigos, en toda la extensión de nuestra geografía nacional, convocándolos a renovar el compromiso que nos reunió el 27 de abril para sacar a nuestra patria de su hondo drama.


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