Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

Misiones: "No hay lucha si la panza está vacía"

Por Gisela Busaniche, enviada especial
Información relacionada:
Panorama de la Hepatitis A en la provincia de Salta - Por Liliana de Carracedo, Secretaria General de la Asociación de Profesionales de la Salud de Salta (APSADES).

Rebanadas de Realidad - Agencia CTA, 24/06/03.- Misiones tiene un millón de habitantes. 8 de cada 10 gurises menores de 18 años son pobres. 7 de cada 10 trabajadores estatales y docentes viven bajo la línea de pobreza. El 57 por ciento de la economía es informal. La brecha entre pobres y ricos es 1 a 60, superando la media nacional (1 a 40). Cada día se atienden cuadros de desnutrición en los hospitales provinciales. Dos tercios de la tierra pertenece a empresas trasnacionales que concentran la riqueza y explotan a los trabajadores. Ante esta grave situación y con un gobierno pensando en la reelección, los trabajadores nucleados en la CTA se organizan, resisten y tienen propuestas para cambiar la realidad que se vive en la tierra colorada.

"No hay posibilidad de lucha si la panza está vacía", explicó el secretario de asuntos sociales de la CTA e integrante de la FTV, Javier Villalba. Este joven de 25 años es guaraní y vive en la comunidad Perutí. Son 76 familias aborígenes que viven en 500 hectáreas pero que no tienen semillas para sembrar, ni peces para pescar.

Las semillas naturales casi han desaparecido ante el comercio trasnacional de las semillas híbridas. Sin embargo, en el último tiempo, debido al proyecto de la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat del agrocultivo, las semillas sanas llegan con más frecuencia a Perutí. Los peces también escasean porque debido a la represa Yacyretá y a la deforestación del suelo misionero, se genera una ruptura en el ecosistema. Esto afecta directamente a las 52 comunidades aborígenes existentes en la provincia que tienen niños desnutridos, pero no son los únicos damnificados.

La salud destrozada

Cada día, la salud de los misioneros se deteriora más. El hospital Madariaga, el más importante de la provincia, tiene 200 camas para 300.000 personas que habitan Posadas. Las familias de los internados se encargan de llevar colchones, frazadas y otras necesidades básicas. Los baños están rotos, no hay tubos de luz, las paredes se desgajan por la humedad, las duchas no funcionan, suele no haber agua caliente y los trabajadores de la salud, muchos ad honorem, resisten a diario esta realidad.

"Yo, por los años que tengo, me la ingenio y manejo bastante regular la situación. Trato de tener siempre una camita para las urgencias. Siempre falta personal y más aun médicos. Lo que pasa aquí es que la organización y la estructuración de la salud vienen mal desde años. Para los insumos necesitas plata, sin plata no podemos hacer nada y la plata se va para construir la costanera en vez de venir a la salud", explica el médico de Terapia Intensiva del Hospital Madariaga y afiliado a la Asociación Trabajadores del Estado, Aldo Kriegel.

"Aquí hay cinco camas, nada más. A esta situación se le llama la 'cama caliente' y significa que apenas se da de alta o se muere un paciente, se toman unos segundos para desinfectar la cama y ya hay dos esperando. La cama nunca está vacía", explica Reina Ramírez, enfermera del mismo sector y secretaria general electa de ATE Misiones.

Mientras el doctor Kriegel acepta que su impotencia "ya es crónica porque es como un cáncer porque vive con él y no tiene cura", el trabajador de la salud y secretario general de la CTA Misiones, Juan Pasamán, recorre los hospitales donde algunos pacientes hasta se tapan con hojas de diario. "Es un desastre y no hay respuestas. Nosotros planteamos que para aumentar la fuerza humana, que es muy poca, se pasen a planta permanente a los 500 contratados y se contrate a los enfermeros y enfermeras que van gratis desde hace muchos años".

La salud no es importante para el Gobierno. Los trabajadores tampoco. Los estatales pelean para que se les reintegren todos los descuentos realizados desde 1991. Los docentes están en las mismas condiciones: "Tenemos los sueldos más bajos del país. Somos 22.000 docentes y, en muchísimos casos es el único sueldo que entra en la familia", remarca el secretario de prensa del gremio docente de Misiones, Julio Gómez. Desde la CTA Misiones, se resalta que la crisis de la provincia es producto de la implantación de un modelo económico desregulado y que favorece a las empresas multinacionales.

Del sistema agrario al forestal

Décadas atrás, el modelo económico de Misiones era agrario. La gente vivía de la siembra y la tierra colorada se mantenía fértil. A partir de la asunción del ex gobernador Ramón Puerta, se impulsó un cambio de modelo económico que favorecía la inversión extranjera en la madera. Subsidiados por la provincia, por supuesto. Ya no se priorizaba la economía del pequeño agricultor, sino el superavit de las empresas multinacionales que plantaron pino extranjero exterminando a vegetales y animales de la zona. Se inauguró el modelo foresto industrial.

Angel Agüero, de la Comisión de Tierras Provinciales, que defiende a los pequeños colonos, afirmó que "el sector agrario fue abandonado por la política gubernamental que privilegió el modelo foresto industrial, exigido por el neoliberalismo. Se impulsaron las plantaciones de pino extranjero en toda la zona norte desconociendo la problemática de los pequeños colonos que viven de la tierra. Estos son dos modelos excluyentes: donde existe el pino no puede haber sociedad humana porque es una política que apunta al exterminio de los sectores productivos como categoría social y, respecto de lo ecológico, está probado el daño que produce ese modelo de forestación. Tenemos pruebas de que estas multinacionales han cercado a la gente en otros países porque, como tienen una tecnología con agroquímicos, es muy difícil convivir, y deciden irse de esos lugares".

"En los años 70, el 50 por ciento de los habitantes de Misiones vivían en el mundo rural, hoy un 20 por ciento ha emigrado hacia las ciudades por falta de trabajo y está poblando la periferia urbana", explica Eugenio Kasalaba, secretario general del Movimiento Agrario Misionero (MAM). Este movimiento fue creado en 1971. A partir de 1976, sus integrantes fueron perseguidos por sus emprendimientos cooperativos que nucleaban en aquel momento a 12.000 familias en toda la provincia. En 1985, con un saldo de tres compañeros desaparecidos, uno asesinado y 20 presos políticos; el MAM se volvió a unir con los mismos fines pero cambiando la estrategia. Esta vez trabajarían en silencio pero construyendo un modelo alternativo para Misiones: el comercio justo. "La realidad es que en las chacras queda un montón de viejos que están solos. Lo que teníamos como producción se redujo a la mitad por el bajo precio y por el abandono", agregó Kasalaba.

Desregulación que destroza

A principios de los años 90, y en concordancia con la venta de empresas estatales a nivel nacional, el gobierno desreguló los precios del tabaco, de la yerba y del té. En la década del 70, el kilo de hoja de yerba verde estaba a 68 centavos, hoy está a 16.

"Hay 12 molinos que controlan casi el 80 por ciento del mercado de la yerba. Desde que se abrió el mercado y se empezó a plantar, los Molinos que concentran la riqueza empezaron a tirar abajo el precio de la yerba -sostiene Elisa Savater, miembro del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Misiones-. Así, expulsaron a un montón de productores que perdieron precio. Aparecieron los hipermercados que compran directamente a los yerbateros. Entonces, las ganancias hoy se reparten entre los Molinos y los hipermercadistas a costa del precio de los yerbateros".

Manuel da fe de lo que Savater afirma. Él y Gladis viven en unas tierras cerca de Oberá donde plantan yerba. Anualmente le venden a un Molino 6.000 kilos de yerba, que se traduce en 540 pesos. Eso es lo que ganan cada año. "El raido es donde ponemos la hoja verde, juntamos entre 90 y 100 kilos y el Molino compra cada kilo a nueve centavos, aunque nosotros firmamos como si recibiéramos 16", dice Manuel con un dejo de resignación. Se supone que los colonos pierden precio por el flete, pero es el poder quien le impone el valor al producto.

Contra esto, el MAM se organizó: Paralelamente al mercado concentrado, crearon la Cooperativa Río Paraná que produce la yerba mate "Tierra, Trabajo y Justicia" (Titrayju). Esta yerba va desde el productor directamente al consumidor, sin intermediarios. Son familias de escasos recursos que obtienen el precio justo del producto y ofrecen seguridad alimentaria y calidad. El MAM demuestra que con pequeños proyectos se vence a las reglas impuestas.

Emprendimientos territoriales

Por su parte, la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat viene creando núcleos de desarrollo agrario con ayuda de los Planes Jefes y Jefas de Hogar. Sólo en la localidad de San Pedro, unas 80 familias ya generaron sus propios microemprendimientos. "Nos organizamos con otros trabajadores desocupados para plantar verdura. Estamos buscando una salida. Tratamos de organizarnos en autoabastecimiento", cuenta Luis Medina, que construye la FTV junto a su titular, Dardo Torres.

Medina, que trabajaba en la empresa celulosa de Pino Camby, denunció a esta multinacional holandesa por deudas salariales y malas condiciones de trabajo. La zona de San Pedro es una de las zonas más pobres de Misiones. Allí las empresas explotan a sus trabajadores y los envenenan porque utilizan sustancias tóxicas. "Los niños trabajan desde los 6 años acarreando veneno. Llevan una bolsita con los líquidos a los padres, por eso es que hay muchas enfermedades. Allí no se trabaja menos de 12 horas", asegura Medina.

En la ciudad de Posadas, que ha incrementado la mitad de su población en los últimos 15 años, el territorio también se organiza. La FTV trabaja en 25 barrios periféricos, de los 40 existentes. "Trabajamos con el tema de la salud y con las distintas técnicas de agroecología urbana. Se trabaja sobre la semilla natural porque eso es salud. Pero no sólo se informa, sino que se capacita", afirma Oscar Mathot, de la FTV Posadas.

Uno de los lugares claves para estos proyectos son las Ferias Francas. El Movimiento Agrario Misionero continúa con este proyecto que se originó hace ocho años en su sede de Oberá. Hoy son 43 Ferias en toda la provincia que constituyen la principal actividad económica de 2.500 familias. "Como el tabaco y la yerba se abandonó, ahora plantamos verduras. Venimos todos los sábados. Es muy lindo ser feriante. Es mi actividad principal pero para sobrevivir tengo que `hacer´ mucha verdura", cuenta Armando Llandrei, de 42 años.

Las Ferias crecen y generan conciencia colectiva, el MAM impulsa el comercio justo, la FTV genera núcleos productivos, los estatales denuncian la situación de la salud y exigen un sueldo digno. Los afiliados a la CTA Misiones discuten y crecen. En las próximas elecciones se votarán nueve conducciones locales junto a la conducción nacional. Mientras el gobierno invierte en los que más tienen, la CTA y sus federaciones resisten y se organizan.

 
Fuente: Agencia CTA, Secretaría de Comunicación y Difusión. Web y correo.

Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones