Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
LAS CONTRADICCIONES DE UN PROCESO

Modelar el destino

Por Gabriel Fernández (*)
Notas de G. Fernández
El equilibrio
Sobre la valentía

Rebanadas de Realidad - Periódico La Señal, 30/07/03.- La remoción de los generales del menemismo, la expulsión de la cúpula de la Federal, el hostigamiento a la Corte Suprema hasta obtener el relevo de Nazareno, el desplazamiento de Barrionuevo en el Pami, la anulación del decreto que impedía las extradiciones de criminales, la puesta en marcha de una política de derechos humanos que incluye a Brukman, el Mocase, los indios, las víctimas de ataques y persecuciones políticas. Estos son algunos de los firmes pasos concretados por un gobierno cuyo jefe prometió poco y avanzó más allá de lo imaginado apenas días antes de su asunción.

El amesetamiento económico sobre un proyecto agroexportador unilateral, la persistencia de ingresos populares aplastados, la falta de dinamismo en un mercado interno golpeado, la continuidad del desempleo, la ausencia de inversión interna -pública y privada-, la propiedad de firmas argentinas rentables en manos de empresas externas que drenan recursos, la continuidad del pago de los intereses de la deuda externa, la ausencia plena de derechos laborales y sociales. Estas son algunas de las características económico sociales de un gobierno que prometió poco y concretó menos de lo imaginado apenas días antes de su asunción.

Ambas caras pertenecen a la misma gestión. Su despliegue contiene un riesgo considerable: mostrar ante la población la falsa idea de un progresismo popular amigo de las garantías pero no de los bolsillos. Vamos a un ejemplo, para situar el asunto: "Soy jubilada, vivo en La Boca desde siempre. Me encanta Kirchner: lo de los militares, lo de la policía, esos chorros del Pami, yo quiero apoyarlo...bueno, espero que él se acuerde de mí, que tengo que vivir con siete pesos al día." Vamos con otro ejemplo: "No hay laburo. Hago una cola enorme para cobrar 150 pesos, encima me tengo que bancar a la gilada que dice que cobro y no trabajo. Estoy esperanzado, apoyo a Kirchner, esto no es culpa de él, pero más vale que lo solucione pronto". Con variantes, ese tipo de expresiones circula vasta y sólidamente por el cuerpo social argentino.

De ahí el peligro: las campañas comunicacionales conservadoras, que apuntan como es habitual a obtenerlo todo a cambio de nada, estarán en condiciones, dentro de algunos meses, de utilizar la tan denostada demagogia para "evidenciar" que un gobierno "de izquierda" perjudica los intereses populares. No hay otro modo de evitar semejante maniobra: garantizar los derechos humanos y defender los derechos económicos de la población. Sin la combinación de ambos aspectos, la administración kirchneriana puede padecer embates fortísimos que, en última instancia, repercutirán sobre un pueblo habitualmente castigado por sus virtudes, no por sus defectos.

¿Porqué se llega a esta situación? Sin historiar -lo hemos hecho en varios artículos-vamos a señalar: la hegemonía económica del poder concentrado se ha enlazado con una expansión cultural que, aunque menguada, mantiene vigor. La capacidad de presión de la oligarquía agroexportadora, de los bancos y de las empresas privatizadas no es otra cosa que la utilización de riquezas nacionales en contra de la Nación. No se trata de dineros que llegan desde fuera para cohibir la escala de valores local: son recursos enormes generados por la comunidad argentina, "gerenciados" por un empresariado improductivo y canalizados para deteriorar las perspectivas de desarrollo regionales.

Es necesario meter mano allí. Para que el gobierno Kirchner subsista, pero también para que la Argentina crezca. Uno de los pasos esenciales es el mejoramiento del nivel de vida promedio de la población: el esquema jauretcheano acerca de las riquezas genuinas generadas por el consumo de masas guarda una vigencia integral, más allá de las tonterías de quienes insisten con la antigua propaganda de evaluarlo como antiguo. Acá surge -mire, vea, lector-el enlace entre la economía y la cultura.

Merced a la utilización comunicacional de los recursos antedichos, la cúspide del poder local engarzada con factores externos, sigue inundando a la sociedad con los preceptos que nos condujeron a la presente catástrofe. Así, se cree que no hay aumento salarial porque "falta torta para repartir", que no hay crédito porque "los bancos no reciben compensación por la pesificación", que no hay inversión porque "las privatizadas necesitan adecuar sus tarifas" y que los dineros públicos se dilapidan en "los planes vaguear para unos cuantos piqueteros". Hay que ser muy boludo para pensar así, pero hemos de admitir que se trata de un modo de razonar bastante extendido. No mayoritario, pero si "instalado". (¿Nadie se pregunta qué derecho le asiste a los directivos de Repsol para llevarse cinco mil millones de dólares sin hacer nada?)

Sin embargo, en este tramo varios interrogantes deberían atravesar el campo popular, si lo que se desea es articular una política y una cultura que deterioren esa hegemonía y condicionen las acciones oficiales: ¿Porqué no existe un diario nacional de orientación popular? ¿Porqué las pymes y las organizaciones sociales no apuntalan los medios alternativos? ¿Porqué no hay confluencias políticas para la concreción de campañas públicas contra el azonzamiento? ¿Porqué los nuevos protagonistas sociales descreen de la acción política y cultural conjunta? ¿Porqué el aislacionismo sectario sigue apareciendo como sinónimo de dignidad? ¿Porqué no se busca un equilibrio entre el respaldo a las medidas gubernamentales adecuadas y los cuestionamientos a equívocos y faltantes?

Bien; el panorama está abierto. Esa es la buena nueva. Todo está por hacerse en este país derruido por conservadores de variado pelaje. Los anhelos públicos, pese a todo, coinciden con las soluciones profundas. El protagonismo popular será decisivo. Esta última expresión no es, apenas, una frase. Es la posibilidad de construir un destino.

Piénselo, lector.

(*) Director Periodístico de La Señal, programa radial que se emite por Radio Futura (La Plata), Radio Planeta (Quilmes), Radio Revés (Córdoba), Radio Aire Libre (Rosario), Radio Universidad Nacional de Luján (Luján) y Radio Patricios (Capital Federal). También es un tabloide de actualidad.

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