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Réquiem para un amigo

"El amigo de todo el mundo no es amigo", Aristóteles
Por Alberto Pérez Iriarte
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Rebanadas de Realidad - Ginebra, 11 de agosto del 2003.- El 11 de julio se cumplieron 30 años de la muerte de Joe Baxter en un accidente aéreo en Orly (París). Ese viernes 11 de julio no hubo homenajes a la memoria de Baxter en el Cementerio Británico de Buenos Aires. Tampoco lo recordaron en Montevideo, La Habana o Santiago de Chile.

El homenaje a Juan Gelman en Montevideo estuvo marcado por la frase 'no te olvides de olvidar el olvido'. Y Eduardo Galeano completó diciendo: 'creemos que en este mundo la belleza es posible'.

Sin embargo, destruir la memoria es destruir una parte de nuestra historia y nuestro pasado, es condenar al olvido a todos aquellos compañeros que murieron por la lucha de una manera u otra y que hoy aún no han recuperado su honor. A pesar de que murieron por la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

Joe Baxter fue, referencia y motivo de varios libros relativos a la historia política de la organización Tacuara, más precisamente al Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara. Quizás fue el primer grupo en asumir públicamente sus objetivos, al anunciarse no como un movimiento más, sino como una organización revolucionaria.

Hoy puede resultar intrascendente pero no lo fue en aquella época, en la cual ni Fidel Castro llamó 'revolucionario' a su Movimiento. Fue más tarde, que esa palabra apareció en el Movimiento Revolucionario Peronista que fundó Gustavo Rearte en finales de 1963.

No hubo tampoco placa conmemorativa en el frío mármol de su tumba. Los compañeros de antes, los amigos que quiso y lo quisieron en cada uno de los movimientos y organizaciones por las cuales pasó no se sintieron aptos para ese gesto. En el presente los caminos de unos y otros no aconsejan practicar conmemoraciones.

Muchas conmemoraciones de hoy, son para recuperar nuestros muertos, para alguna causa parcial del presente inmediato.

Esto quizás justifica la dificultad de hoy día a rendir reverencia a quienes tenían una personalidad compleja y que por esa causa se le sigue negando a Joe Baxter su contribución, por que siguió un camino poco ortodoxo, que hizo de su vida más bien una aventura internacional humana peligrosa, que una trayectoria heroica y nacional.

Quizás a la moral de la antigua izquierda revolucionaria le cuesta recuperar para su historia a un hombre que en 1962 se planteó que las Malvinas son argentinas. Según cuentan, el famoso asalto al Policlínico Bancario, en agosto de 1963, era justamente para preparar un desembarco con los guerrilleros de la Tacuara 'de izquierda'.

Casi un proyecto parecido al que realizaron Fidel, el Che y Camilo, con el desembarco del Gramma en las costas de Cuba. O quizás talvez, por que la moral de esta historia es que las Malvinas son Latinoamericanas.

Joe nunca mató a nadie. El día del asalto policlínico estaba sobre un tractor, arando en la chacra de unos amigos, a 150 kilómetros de Buenos Aires. Me lo contó una tarde de 1965 en un boliche del barrio Pocitos, en Montevideo. Había optado por una especie de retiro espiritual. Necesitaba reflexionar sobre el accionar político y recomponer el MNRT en una organización de combate. Ese día me dijo que su problema era realizar cálculos sobre las toneladas de trigo que estaban cosechando, cómo vender los cereales y sobre la mecanización de la agricultura cuando desde el poder se llevara adelante la reforma agraria.

Esto no quiere decir que eludió la planificación y la responsabilidad del asalto al Policlínico Bancario. Al contrario. Como él decía, sólo con acciones de pertrechamiento y confiscación revolucionaria de finanzas se podría lanzar la lucha armada revolucionaria. Fue recién a la noche, escuchando la radio, que supo que el plan había marchado mal.

Eso no quita que el MNRT fue la primera organización de guerrilla urbana. Y que desde hacía ya un par de años venía realizando acciones de pertrechamiento, de finanzas y de organización política de masas, con un movimiento juvenil de miles de militantes. Quizás el MNRT fue el abuelo de todas las organizaciones que después nacieron en América latina de carácter urbano y de propaganda armada. Y eso nadie se lo puede quitar a Joe. Por supuesto que nunca estas cosas la hace una sola persona.

Joe, estudiante de Filosofía y Derecho, hablaba y leía perfectamente inglés y francés a los 20 años. También había dado clases de historia en un instituto de enseñanza para ganar algún dinero. Tenia una amplia y profunda cultura sobre historia y literatura. no era solo un revolucionario mas como los otros lideres o fundadores, sino el exponente mas concreto de dichas vanguardias, al menos el primogénito.

No se trata de recuperar a una persona o a un hecho particular, sino de intentar comprender Si se conoce mejor el desarrollo histórico social del pasado, talvez se entienda el presente.

No se trata de rescatar a la Tacuara 'de izquierda' y sus fundadores, sino de poner en su lugar la figura de uno de ellos, que tenía sus características propias. Recordar la particularidad de un hombre es respetar su condición humana.

Antes del asalto al Policlínico, Joe Baxter había comenzado a traducir al poeta Ezra Pound, sobre quien James Joyce dijo: 'Es de lejos el más significativo de nuestro decenio' (1920). Yo conté en una entrevista que conocí a Joe, con el Times y Le Monde Diplomatique bajo el brazo. Lo que no dije es que bajo su brazo derecho un poco torcido (se lo había quebrado de niño y sólo se lo dijo a su madre un año después) siempre había un libro. Y no cualquiera: Alejo Carpentier, Ray Bradbury, Jorge Onetti, Pierre Joseph Proudhon, Albert Camus, Abelardo Ramos, Mario Benedetti y otros que me fue prestando o recomendando. Esto era una característica típica de Baxter. Nunca lo vi con las manos vacías.

La admiración de Joe por Lawrence de Arabia no sólo se remitía a que hizo renacer el nacionalismo árabe contra los invasores y porque luego se transformó en nacionalismo revolucionario contra la colonización, sino porque Lawrence practicaba el culto al sufrimiento para lograr un objetivo político, se preparaba con el dolor físico para ganar. Joe solía apagar un fósforo dejando que la llama se consumiera en la yema de los dedos. Se entrenaba para sufrir. Según él, era la condición imprescindible para alcanzar el triunfo. Intenten hacerlo y comprenderán su fuerza de carácter.

Era un hombre de sueños, tal como lo definió el sociólogo Alfredo Ossorio citando al filósofo español de la tercera posición José Ortega y Gasset: 'En épocas de crisis hay hombres que se hacen matar por una ficción'. Esta descripción esta más cerca de lo que decía el Che: 'La escala mas alta del ser humano es la de revolucionario'. Ese compromiso revolucionario era en Baxter mas fuerte que el compromiso orgánico.

Quienes se asustan o sorprenden por la trayectoria de Joe, no lo conocieron de verdad. Al clasificar a Joe en la categoría de 'aventurero' se acercan tibiamente a su persona con los lentes ahumados de los valores implantados por el sistema capitalista, según el glosario y el lenguaje de los dominadores. Decir que un gaucho es 'un aventurero' es no saber mucho de historia patria.

Si 'ser' es más importante que 'ser libre', entonces no conocen el verdadero significado de la palabra 'libertad'. Tal vez los masones en sus talleres realizan ese aprendizaje, como fueron Miranda, San Martín, Bolívar, Juárez, Allende, Freud, Goethe, Luther King, Machado, Martí, O'Higgins, Puccini, Voltaire, Wilde, Mann o Garibaldi, para citar algunos hombres que practicaron la libertad al ser libres en el pensamiento y en la acción. Quizás sólo los que vivieron la tortura puedan comprender lo que trato de describir. El Che decía lo que pensaba y hacia lo que decía. Joe Baxter también.

Joe murió joven, trágicamente, y quizás hasta solo. Quienes lo conocimos, pensamos que ese 11 de julio de 1973 no se quedó sentado en el avión esperando ser devorado por la llamas.

Es fácil para algunos hablar hoy de él, en términos poco elogiosos dada su fuerte personalidad, pero quizás hubiera aportado otra clase de piedra, mas interesante a la construcción del camino que buscaba la liberación nacional por la vía de la revolución social.

El conocimiento humano no nos permite saber más que lo que sabemos, si lo que sabemos, se entiende por conocimiento. Pienso que remitir la condición humana de Joe a las organizaciones políticas por las que pasó es resumir mal su personalidad. Es condenarla a quedar anclada para siempre a la historia de Tacuara, los Tupamaros, el ERP o la Fracción Roja.

Desde Tacuara, Joe creó en la práctica el nacionalismo revolucionario de izquierda latinoamericano de los tiempos modernos. Esto es lo que hay que rescatar de ese capitulo.

Joe le escribió un poema de amor a una mujer que aún lo conserva. Recuerdo que empezaba así:

Sueño, río, lloro, camino y escribo.
El pecho se me rompe y las manos me tiemblan.
Te siento lejana y entristezco,

Pero me muero de alegría cuando estás cerca.

Considero que esas palabras de amor hablan de Joe Baxter como ser humano. Un hombre sensible, con emociones adolescentes, que se quema en una pasión imposible.

Los que piensen que Joe vivo reivindicaría los derechos de autor del MNRT están lejos comprender que no era sólo ocurrente e histriónico. Quizás nunca participaron con él de aquel juego de juventud en el que un muchacho representaba con mímica el título de las películas y su bando debía descubrir cuál era.

Les diré que era muy mal actor, no tan 'histriónico', más bien algo tímido. Porque era en general muy serio. Pero, eso sí, muy ocurrente. Sus reacciones y comentarios podían describir en cinco palabras toda una escena, una foto en tres dimensiones o un verbo. Te dejaba completamente desarmado frente a sus ocurrencias.

Un día hablando en broma con él sobre si las islas Martín García eran argentinas o uruguayas, le dije que podía haber peligro de guerra como con las tensiones militares entre chilenos y argentinos en el sur. Joe me respondió: 'Si hay una guerra con Uruguay, nosotros enviamos la hinchada de Boca; con eso ya les ganamos'. Era, a la vez, una porteñada y un buen sentido del humor.

Tenía, además, una agudeza de espíritu que muy pocas veces volví a encontrar en alguien. Quizás hoy algunas personas tratan de ocultar sin elegancia ni valentía que ese hombre quizás estaba destinado a un futuro rol en las luchas por la segunda independencia.

Y no sólo a los horizontes de la política. El lado 'condottiero' de Joe, su epopeya en Vietnam (al estilo de André Malraux en China durante la insurrección de Shangai), el lanzarse a la lucha continental como Lawrence de Arabia en el desierto, el haber sido uno más en los orígenes del movimiento Tupamaro (como cuando el Che se sumó al Movimiento 26 de Julio o el mexicano Víctor Tirado López se unió al Frente Sandinista), muestran una predeterminación a la acción y al compromiso fuera de lo común.

Su estadía en Uruguay, China, Viet-Nam, Cuba y Chile, fundar el ERP junto con Santucho o discutir con Ernest Mandel sobre la revolución mundial, son actos de su vida que van más lejos que haber leído a Herbert Marcuse en el 68 y en Paris. O de ser o haber sido un líder en una organización local. Su actividad militante fue continental, esto es un hecho concreto.

¿De que hablaron Joe Baxter y Juan Perón en Madrid? ¿Cuál fue la conversación con Gamal Abdel Nasser en el Cairo? ¿Qué preguntas le hizo a Ben Bella sobre la insurrección de Argel? Los que han tratado de comprender la figura de Joe han sido acusados rápidamente de hacer la apología de Baxter. ¿Por qué? Interesante ¿no? Quizas porque hay una praxis en donde el hombre político nos impide ver al hombre humano.

Se puede tildar de 'inquietante' a Joe Baxter pero no de haber sido y ser un exponente interesante a descubrir, para las generaciones futuras, como una figura revolucionaria de la década del 60 al 70 que sobrepaso las fronteras de la Argentina en cuerpo y alma.

Una tarde, en la imprenta de un diario de izquierda en Montevideo, Los Olimareños le dedicaron la canción Orejano, aquella que dice: 'Yo sé que en el pago me tienen idea / porque a los que mandan, no les cabresteo'. Joe Baxter podía hablarle de igual a igual a cualquiera, se llamara comandante Manuel Piñeiro, Leonel Brizola, Roberto Santucho o John William Cooke. La historia no podrá seguir esquivando al iceberg cuando aparece la punta sobre el agua sin riesgo de repetir un Titanic.

Aunque su viaje era para discutir con Ernest Mandel en Bruselas, preguntémonos que preocupación mayor sobre el tema de la vía insurreccional animaba a Baxter desde hacia más de 10 años, para ir a ir a intercambiar ideas con un intelectual y economista de prestigio internacional. No debe olvidarse que en el momento de su muerte (1973), llevaba 40.000 dólares para el incipiente FSLN de Nicaragua.

Si Joe aún no es rescatado para la historia contemporánea, a riesgo de acusaciones de apologismo, es por que aún hay heridas abiertas, y porque en el presente no están dadas las condiciones políticas. Pero espero que lo será en el futuro para que en las venas de América latina se pueda escribir un segundo "Tomo".

A la estatura humana y política de Joe Baxter, le queda chico el policlínico como principal referencia. El ejercicio intelectual de negarle a un hombre ya muerto lo que aportó en vida con su persona, por poco que esto fuera para la causa revolucionaria en sus combates por la vida y como parte de la generación que soñó con el socialismo, es simplemente una injusticia.

Hoy son contados con los dedos de una mano, los que se arriesgan a hablar de Joe Baxter, un guerrillero o combatiente legendario, pero la historia los absolverá.

Una tarde, en un bar de Santiago de Chile, me encuentro a Regis Debray, quien estaba cercano a la filmación de Estado de Sitio, la película de Costa Gavras. e siento a su mesa para hablar. Y sale el tema de los grupos revolucionarios que se separaban de las organizaciones foquistas y el los caracterizó como 'ultra leninistas'.

El intelectual suizo Jean Ziegler, en un debate en Ginebra años después, considero que dentro de los movimientos armados de América Latina, las tesis insurreccionales fueron dejadas de lado demasiado rápido por los movimientos de liberación nacional. Y que éstos solo llegaron a la etapa de la propaganda armada y la acumulación de fuerzas. Luego fueron derrotados por la conjunción de las fuerzas armadas con los Estados Unidos.

Personalmente, tengo el sentimiento sin prueba alguna, hasta que alguien escriba la biografía de Baxter, que Joe era o fue evolucionando hacia la profundización de la toma del poder, por la vía insurreccional. Y esto le generó problemas y exclusiones.

El admiraba profundamente a una persona que estaba exiliado en Montevideo. Era Abraham Guillen, estratega republicano español. En una conversación en La Habana, me dijo que Marx y Engels, no sólo no comprendieron a los independentistas irlandeses de finales del siglo XVIII, sino que eran contrarios a la vía insurreccional, y eso lo había discutido con los cubanos. Sin embargo Lenin y Trotski habían acumulado las fuerzas para la insurrección por la vía de las huelgas, pero en América latina no podía ser así.

A Chou-En-Lai le tenia un gran respeto, por su saber en materia insurreccional. Pero le apasionaba leer sobre el Rosariazo, el Mendozazo y el Cordobazo, así que admiraba la huelga general de Uruguay del 27 de junio al 9 de julio, de la cual conversamos en Chile dos días antes de morir. Al Che lo admiraba particularmente por la toma de Santa Clara. Yo no sé decir que era lo que pensaba Joe Baxter, pero sí tengo la imagen de que ese tema, era más que un simple desacuerdo ideológico con los otros lideres que conoció.

Sobre André Malraux se escribieron varias biografías. Todas fueron cambiando y todas fueron o incompletas o matizadas hasta que al final fue y es considerado como uno de los intelectuales más punteros del siglo XX, Antes lo trataron de aventurero, arqueólogo, hombre de acción, aviador, soldado, especialista en la interpretación del arte, novelista, luchador en la Resistencia, mujeriego, ministro del general De Gaulle... hasta que un día fue reconocido como el Intelectual comprometido más destacado de su generación.

Lejos de establecer una comparación directa y lineal, Baxter también a sido tratado de aventurero, inquietante, Quijote, 'condottiero', hombre peligroso o guerrillero legendario. Pero hay una evolución, curiosamente y en relación a algunas personas o entidades, que ponen el acento en el los orígenes de Tacuara, mas que en su evolución, el Departamento de Historia de la Universidad de Tel Aviv, que investiga el nacionalismo argentino, considera a Baxter, según diferentes investigadores, (textual) "que de la problemática del nacionalismo argentino -por un lado, la negación del conservadurismo y la derecha liberal; por el otro, el viejo reaccionarismo católico de muchos de la generación de 1930- debía ser sustituido por una corriente revolucionaria latinoamericanista. Esta era la corriente de Joe Baxter, que señala en definitiva la línea directa entre los idearios del nacionalismo (una revolución nacional comunitaria y el anti-imperialismo), el peronismo de izquierda y, por último, la revolución anti-imperialista latinoamericana". http://www.tau.ac.il/eial/IV_1/spektorowski.htm

En los últimos libros sobre Tacuara, una serie de matices sobre Joe Baxter, comienzan a observar el rol que jugaba este hombre a la luz de una nueva reflexión fuera de las pasiones políticas que aun persisten. Tal vez, como en la caso de Malraux, una evolución de los puntos de vista, ya está apareciendo a la vista de los observadores y los intelectuales.

Hasta hoy la literatura seria sobre lo que pasó en América Latina y los movimientos revolucionarios, consideran el estudio desde el ángulo del producto de la revolución cubana y los líderes de las guerrillas, focos, u organizaciones armadas como los últimos guevaristas. Y a sus acciones como procesos insurreccionales a trabes del foco por la combinación de formas de lucha.

El tiempo dirá quienes fueron los primeros guevaristas y no los últimos. Y si se plantearon otras hipótesis, diferentes a las del "Che" y aparte de las que fueron mayoritarias, cuáles fueron y quienes lo hicieron. Hay un misterio, un secreto, una inquisición, un teorema, un anverso, un apotegma, un aquietar, una apología y un equilibrio que se debería encontrar en los análisis y opciones de quienes fueron disidentes.

No es posible seguir pensando que si los que perdieron (mayorías que dominaron las direcciones de las organizaciones armadas) hubieran ganado, ya nos habrían fusilado. Es que entre los primeros, alguien tenia otro concepto sobre qué tipo de sociedad había que construir. Y si los que imaginaron esa sociedad, no terminarían solos y en el olvido, como Bolívar acompañado de Manuela 'La guerrillera', esperando el barco que lo alejaría para siempre de América Latina.

¿O como Artigas, exiliado para siempre en Paraguay y solo con el negrito Ansina para cebarle un mate amargo. O como el Che, solitario en la escuela de La Higuera, después de haber roto las relaciones con todas las organizaciones revolucionarias de Bolivia y esperando el último tiro. O como Allende envuelto en su bandera. O peor aun asesinado por sus ex-compañeros como lo fue el poeta y revolucionario salvadoreño Roque Dalton.

Quizás coexistió con el modelo "que gano, para perder" un modelo no autoritario?

Joe Baxter me dijo muchas veces que en los tiempos que corrían, los años de vida de un revolucionario no eran mas de diez. Pero que si él pasaba de ese tiempo, haciendo uso de un sentido de autocrítica, al igual que Hemingway, se pondría el caño de una escopeta en la boca y se suicidaría, dado que él amaba la vida, y no podría jamás soportar la decadencia del tiempo en su cuerpo y en su mente.

Salvador Allende muere un 11 de setiembre y Baxter un 11 de julio del mismo año, pero ¿para quienes? se deberían abrir las grandes alamedas, por donde pasará el hombre libre para construir una sociedad mejor. No es nada sencillo el problema.

En todo caso, es más sencillo pensar a la cifra "once" que es el símbolo de la "fuerza", en varias civilizaciones anteriores, por que representaba dos veces la unidad.

Estos hombres de aquella época pasada, vivían peligrosamente y morían trágicamente, por otro tipo de sociedad que no era una fruición, por que por miles y miles fuimos a librar ese combate.

El compañero Carlos "Pancho" Gaitán, que creo …le decíamos Jaime en Montevideo, en su articulo se pregunta donde esta la autocrítica, en estos recuerdos que hoy evocamos, como cuando evocamos a Gardel" que cada día canta mejor".

Yo le diré, que no hay autocrítica, es solo una constatación antes del verdadero balance que aun no ha comenzado. Las organizaciones que sobrevivieron, pueden hacer la autocrítica con los sobrevivientes. Los hombres solos que murieron solos no. Por eso es que hay que tenerlos de la mano. Para que estén menos solos, dado que en cierta manera murieron para que nosotros vivamos.

La verdadera autocrítica (individual, colectiva y publica), y no la actual, quizás tenga lugar, como con los Archivos oficiales que solo se pueden abrir la información confidencial muchos años después. El balance y autocrítica "verdadero/a" tendrá lugar cuando tengamos todos los elementos para hacerlo. Los de ahora son solo auto-goles en la nuca.

En este periodo se puede quizás constatar, que Baxter, murió como Gardel en un accidente aéreo. Que la cifra 11, que es 2, "dos" marca la muerte de dos seres humanos en 1973, que sumados también es 2 y 0. Es decir dos que ya no existen.

Y que esos dos seres humanos que murieron en dos 11 eran buena gente. Recordarlos a ellos es una manera de invitar al recuerdo, siempre, de los miles que perdieron la vida y son nuestros hermanos.

Es un hecho (constatación) que la intensidad de la vida de Joe Baxter nos sobrepasa. Remarca la correspondencia entre su condición de 'ser político' y de 'ser humano', así que los ritos que lo llevaron a cada una de las pruebas que atravesó, nos hacen talvez pensar que era solamente un hombre con coraje de nuestra América latina. Y nos ayuda a seguir creyendo como dice Eduardo Galeano 'que en este mundo la belleza es posible'.

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