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Una aproximación al Trabajo Infantil

Por Cecilia Picciotto y Andrea Iratchet (*)
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Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 19/04/04.- Definimos al trabajo infantil como toda actividad de comercialización, producción, transformación, distribución o venta de bienes o servicios remunerada o no, realizada en forma independiente o al servicio de otra persona natural o jurídica, por personas que no han cumplido los catorce años de edad.

La visualización del mismo es limitada debido a algunas formas de inserción, por ejemplo: actividades rurales, tareas domésticas cuando los padres y hermanos mayores salen a trabajar, colaboración con otros miembros del grupo familiar en pequeños talleres y comercios, etc., a lo que se suma la tendencia al ocultamiento por parte de los actores sociales involucrados, por las características de ilegalidad que tiene el trabajo de los menores de 14 años.

Podemos desglosar el trabajo infantil en dos grandes grupos: Rural y Urbano. Respecto al primero, podemos observar que en las explotaciones rurales se ha naturalizado la existencia del trabajo de niños y niñas como parte del proceso de la denominada "ayuda familiar" en las explotaciones familiares que cubren un amplio rango de actividades que van desde las ayudas concretas en distintas partes del ciclo agrícola (siembra, labores culturales, cosechas y acondicionamiento del producto), al cuidado de hermanos pequeños mientras los responsables familiares se encuentran realizando trabajos dentro o fuera de su predio. Asimismo, también existe el trabajo del niño en establecimientos agrícolas o agropecuarios por cuenta de terceros, o especialmente, en modelos de estrategias de subsistencia familiar ligadas a la recolección de determinados productos agrícolas (zafra azucarera, algodón, cosechas frutícolas, y tabaco). Se implementa mediante la contratación del grupo familiar, representado en la figura del padre o del mayor adulto, y la paga hace referencia al resultado logrado.

Con relación al segundo grupo, trabajo infantil urbano, los niños y niñas trabajadores se distribuyen en un amplio abanico de actividades que van desde las ayudas tanto en las casas como en los negocios familiares (tareas que contribuyen a la reproducción del grupo familiar), pasando por la inserción continuada en diferentes tipos de trabajo clandestinos en pequeños establecimientos y en los sectores del comercio y servicios, hasta otras formas de explotación vinculadas a trabajos ilegales y de alto riesgo psicológico y físico (mendicidad, prostitución, delincuencia).

Por otro lado, podemos distinguir diferentes tipos de trabajo dentro de estos dos grupos que mencionamos anteriormente:

Trabajo familiar: Colaboración con los miembros de la familia en emprendimientos familiares.

Trabajo Doméstico: Cuidado de hermanos menores y/o ayuda en las tareas del hogar para que los padres y hermanos mayores puedan salir a trabajar.

Trabajo para terceros: El ámbito (talleres, comercios, etc.) está determinado por el tipo de tareas y los procesos de trabajos desarrollados. Reciben como retribución bajos ingresos y son de escasa o nula calificación.

Trabajo en la calle: Apertura de puertas, limpieza de parabrisas, cirujeo, venta de objetos, etc. Éstos pueden ser realizados por indicación de los padres o por exigencias de terceros que realizan la explotación de los menores.

Trabajo ilícito o clandestino: Pertenece a la economía subterránea (comercio de drogas, prostitución, mendicidad).

Trabajo en condiciones peligrosas: Realizados en minas, en actividades para la eliminación de plagas utilizando pesticidas, basurales, etc.

Por último, es necesario tener en cuenta si se quiere una aproximación a la problemática del trabajo infantil, la legislación nacional e internacional que protege los derechos de los niños, niñas y adolescentes y sancionan las formas de explotación infantil.

En el aspecto internacional la Argentina ha incorporado a su derecho interno los principales Tratados sobre la materia. Así, en 1994 se otorgó jerarquía constitucional a la Convención sobre los Derechos del Niño, se han ratificado la Convención Interamericana sobre Tráfico Internacional de Menores (Ley 25179) y los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) N° 138 sobre la Erradicación del Trabajo Infantil (Ley 24.650) y el N° 182 acerca de las Peores Formas del Trabajo Infantil (Ley 25.255).

Por último, la Ley de Contrato de Trabajo (Ley 25.250) posee un capítulo especial - el Título VIII - referido al trabajo de menores e incluye a todos los trabajadores de 14 a 18 años (art.187), salvo los que cumplen sus tareas en un régimen de aprendizaje y formación profesional.

(*)Compañeras del Codem.
Gentileza de la Agencia Territorial Lomas de Zamora del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la República Argentina.
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