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La crisis organizativa de los tribunales: aspectos fundamentales para su organización y reforma

Por Rita María Ailán (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 24/06/04.-

Introducción:

La crisis que viene padeciendo la justicia argentina mantiene vigente el tema de la reforma judicial. Esto se puede lograr con cambios en distintos aspectos de la organización de los tribunales que trascienda la visión tradicional.

Cada vez que se ha hablado de reforma judicial, la respuesta que más se ha dado, es que ante la mayor cantidad de litigios ingresados en la orbita judicial, la solución era la creación de más tribunales. Sin embargo y muy a pesar de que pareciera ser una inferencia correcta, estas medidas en la practica no han dado los resultados necesarios para el mejor funcionamiento de la justicia.

Otra de las medidas con que históricamente se ha reaccionado frente a la congestión, ha sido la introducción de modificaciones al Código de Rito con el fin de agilizar o simplemente reducir los plazos de los actos procesales. Si nos tomáramos el tiempo de revisar nuestros Códigos Procesales tanto provinciales como nacionales veríamos la infinidad de enmiendas que se han hecho en pos de mayor celeridad, y aún a pesar de ello estas reformas no han mejorado notablemente el servicio de nuestros tribunales.

Por todo esto, es que se debe apuntar a una reforma en la manera de trabajar en los tribunales, apoyándose en los nuevos criterios de gestión y organización que se han ido desarrollando en las empresas privadas y en administraciones públicas, más acorde con los tiempos que corren. No podemos desconocer los nuevos aires en materia de organización que se han gestado a partir de la segunda mitad del siglo que pasó, haciendo obsoleta nuestra añeja organización judicial.

Directrices principales para reforma y organización de los tribunales:

Teniendo presente los lineamientos anteriormente dados se hace necesario pensar en modificaciones en los tribunales de nuestro país. Buscar un giro copernicano en la organización de las unidades de producción. Ya que el sistema actual de organización se ha mantenido casi sin cambios desde mediados del siglo XIX.

Una de las directrices que quiero plasmar, y que seria interesante que produjera un debate amplio en los Colegios de Abogados y en las Asociaciones de Magistrados y Funcionarios tanto provinciales como nacionales es la de la delegación de funciones administrativas en manos de quienes están mejor preparados y para lo que se han capacitado. Crear una nueva categoría de funcionarios encargados de manejar en los tribunales cuestiones relevantes a la ejecución de inversiones; mantenimiento de los sistemas de información y estadísticas; la determinación de políticas de gestión en materia de recursos humanos; etc. Estos lineamientos ya han sido esbozados por muchos tratadistas como Rafael Bielsa, en "El concepto de! reforma orgánica del servicio de justicia" y que no ha tenido la repercusión que el tema merece.

La sola mención de este cambio, genera distintos pareceres, siendo la más normal la idea de que poniendo administradores, ya sea dependiente del Poder Ejecutivo (como algunos países de Europa) o no (EEUU), se esta vulnerando la independencia judicial. Pero considero que no es así, y lo voy a ilustrar con un ejemplo: "Similar a la independencia judicial es la independencia de cátedra que se reconoce a cada profesor en las Universidades para que puedan impartir sus lecciones de la manera en que mejor lo estimen. Nadie puede inmiscuirse en como deben dar la materia. Y sin embargo ningún catedrático ha pensado que es necesario para su independencia que sean ellos los que deban administrar sus universidades: que decidan los horarios de trabajo, las inversiones que se deban hacer, etc."

Obviamente que en el desarrollo de esta modalidad se debe buscar el punto medio, para que jueces y administradores capacitados puedan organizar en forma conjunta los tribunales; logrando de esta manera que el juez se dedique de manera exclusiva a su tarea jurisdiccional: la de resolución de conflictos, tarea para la que están altamente capacitados y que la tarea de organización y gestión quede en manos de administradores profesionales.

Otro de los puntos a tratar con profundidad, es el del organigrama de la oficina judicial que es la unidad básica de producción de los sistemas judiciales de nuestro país.

Se deben fijar objetivos básicos que redunden en beneficios tanto cuantitativos como cualitativos.

Como ya he mencionado el punto de partida es separar las funciones y actividades de carácter jurisdiccional de las de carácter administrativos; buscar la especialización y no la rotación arbitraria y excesiva, dignificando cada tarea, siendo necesaria la división de tareas entre:

  • · Asuntos repetitivos o análogos.
  • · Asuntos jurídicamente complejos.
  • · Asuntos novedosos.

Esta división de tareas es uno de los ejes principales de la reorganización de los tribunales, buscando una separación y especialización en los procesos de trabajo que allí se ejecutan: creándose un nuevo tipo de tribunal que recoge del personal y la redistribuye en unidades especializadas por tipo de labor.

Otro aspecto fundamental sobre los que se debe trabajar es la capacitación, logrando instalar un curso teórico-práctico continuado que tenga objetivos multidisciplinarios, en el cual se completen una serie de conocimientos necesarios para el ejercicio del trabajo judicial. Estos objetivos deben lograrse integrando la teoría y la práctica del mencionado curso como metodología general, dedicando asimismo en los correspondientes proyectos docentes una buena parte de sus contenidos a las denominadas actividades instrumentales (informática, documentación, gestión de procesos, conciliación, etc.).

Este centro de estudios no debe ser solamente un centro de formación continuada para empleados de la justicia sino que debe ser también un centro de estudio, investigación y debate para los temas fundamentales de la Justicia, lográndose de esta manera la motivación e integración de todos los actores de la justicia. Como bien dice Felipe Fucito:"Se ha observado que no basta motivar a un individuo lejos del ámbito de desempeño, ya que aunque fuera efectiva la enseñanza impartida, al reinsertarse en el lugar de trabajo, sería absorvido por los roles complementarios que lo obligan a reasumir la rutina; la actitud de los compañeros de trabajo, o de sus jefes, lo presionan y le impiden llevar a la práctica lo aprendido."

Ya que esto ultimo (la falta de motivación de los empleados), es uno de los puntos distintos a tratar y que atenta contra la productividad, se deben buscar mecanismos para motivar al personal. Armando nuevos criterios de promoción de personal, como son los de productividad, eficiencia y dedicación. Sabiendo que si se logra consensuar un cambio profundo, los empleados deben sentirse parte del nuevo proceso. No es suficiente instalar una nueva organización; los superiores tienen que motivar a los empleados para que se pongan a la altura de las circunstancias apoyando los nuevos valores y creencias que los procesos exigen.

Conclusiones

Las ideas esbozadas en el presente trabajo son el puntapié inicial para un programa de reforma integral de la administración de justicia en nuestro país. Existe gran experiencia sobre la necesidad de integrar los cambios sustantivos con los de gestión. La gestión moderna integra la planificación estratégica como un elemento básico, en nuestro sistema de justicia no basta solo con redefinir estrategias, sino que se requieran procesos más profundos, en cuanto a la capacitación del personal y el aprovechamiento de la informática.

El programa integral de reforma judicial debiera partir por definir los modelos de organización necesarios para dar cumplimiento a esas funciones y roles, tanto para la adopción de decisiones estratégicas respecto a la institución, la fijación de políticas generales de administración judicial y la gestión del despacho judicial. Siendo obvio que no es posible abordar una reforma igual en todos sus ámbitos y con la misma intensidad, la profundidad y el lugar por donde se inicien los cambios dependerán de factores endógenos y exógenos.

En lo interno, es necesario que magistrados, funcionarios y empleados tomen el compromiso de llevar adelante las reformas necesarias en pos de una mejor calidad de la justicia. Cuando en EEUU se propuso el "CASE FLOW MANAGEMENT" hubo voces discordantes, pero hoy a tres décadas de esta reforma que saco al país del norte de una crisis cronica de la justicia nadie puede discutir la importancia y la altura de esta reforma. Por eso debemos superar una situación en la que la inercia se ha convertido en inmovilidad y la prudencia en ceguera.

En relación a las cuestiones exógenas al poder judicial, en las cuales se debe concientizar es en:

  • · No relegar la asignación de recursos al sector.
  • · Buscar motivar al personal con nuevas asignaciones y pautas claras para la promoción.
  • · Intentar cambiar el comportamiento de los abogados que no vacilan en congestionar los tribunales. Concientizandolos de la importancia y beneficios de la resolución alternativa de conflictos.

Reiterando lo manifestado para llevar los cambios requeridos por una organización debe existir una firme voluntad política por parte de la conducción, un liderazgo firme que guíe a los actores a través de un proceso que emprenda las transformaciones necesarias.

Esta voluntad política debe ser férrea. La más fuerte expresión de esta voluntad reconocería como propio el consejo de J. L. Borges en su cuento El jardín de los senderos que se bifurcan, cuando dice: "El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable con el pasado."

 
Bibliografía
· Germán C. Garavano "Justicia Argentina: Crisis y Soluciones"
· M. A. Cavagna Martínez, R. A. Bielsa y E. R. Graña, "El Poder Judicial de la Nación: una propuesta de reconversión", La Ley SA, Buenos Aires.1994.
· Rafael Bielsa, "El concepto de reforma orgánica del servicio de justicia", Fundación de Estudios para la Justicia, Buenos Aires.1993.
· Humberto Quiroga Lavié, "La formación del Derecho Procesal Organizacional", Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires.
· Plan Nacional de Reforma Judicial, Ministerio de Justicia de la Nación 1998.
· BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO. Elementos para la modernización del Estado. Elaboración grupal coordinada por Nestor Humberto Martinez.1994.
· Edgardo Buscaglia. Los Principales Obstáculos de la Reforma Judicial en América Latina. En La Economía Política de la Reforma Judicial. Edmundo Jarquín y Fernando Carrillo (editores). Washington. Banco Interamericano de Desarrollo. 1997.
· Juan Enrique Vargas. Políticas de Modernización del Sistema de Personal en el Poder Judicial Chileno. En Reforma Judicial en América Latina. Una Tarea Inconclusa. Santa Fe de Bogotá. Corporación Excelencia en la Justicia. 1996.
· Juan Enrique Vargas. La Reforma Judicial en el País Vasco. Estudio de Caso.. En La Justicia Más Allá de Nuestras Fronteras. Christina Biebesheimer y Carlos Cordovez (editores). Washington. Banco Interamericano de Desarrollo. 1999.
· Juan Enrique Vargas. Las Reformas Judiciales en América Latina. En Reforma y Modernización del Estado. Experiencias y desafío. Luciano Tomassini y Marianela Armijo, editores. Santiago. Lom Ediciones. 2002.
(*) Doctora en Ciencias Jurídicas. Secretaría de la Justicia Federal de La Plata. Profesora de los cursos de Capacitación para funcionarios y empleados de la Justicia Federal dictados por la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata.
El presente material se publica por gentileza del Estudio Cuartango.
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