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Argentina: Su integración al MERCOSUR y a la Comunidad Andina de Naciones y no al ALCA

Por Héctor J. Cavallero (*)
Fecha original de composición: Rosario, octubre de 2004

Rebanadas de Realidad - 15/11/04.- La Argentina y la mayoría de las Naciones latinoamericanas vienen sufriendo presiones, por parte de Estados Unidos para incorporarse al ALCA (1), y por parte de gobiernos europeos para que América Latina priorice su relación con la Unión Europea.

Frente a estos embates, es importante tener en cuenta nuestra Historia, partiendo del pensamiento de nuestros Libertadores José de San Martín y Simón Bolívar y de la posición y accionar de nuestros compatriotas en defensa de la Independencia de América Latina; sin olvidar la actuación de Inglaterra y de otras Naciones de Europa, así como la de Estados Unidos, desde nuestro surgimiento como Naciones. Como veremos más adelante, en el desarrollo histórico, encontramos que ambas concepciones capitalistas -la de EEUU y la de la UE- pretenden convertir al subcontinente latinoamericano en una dependencia económica y cultural.

Por eso sostenemos que, frente a la disputa, debemos volver al pensamiento de San Martín y Bolívar y del Nacionalismo Revolucionario latinoamericano, y debemos construir la UNIÓN LATINOAMERICANA.

Hoy en el 2004, luego de producirse las reuniones presidenciales del MERCOSUR y del CAN (2), donde se promovieron concretamente la creación de un espacio común entre ambas organizaciones, debemos intensificar el diálogo y las negociaciones para concretar un solo Bloque. Bloque que, junto a nuestro vecino Chile, constituiría prácticamente la Unión Sudamericana; y más si tenemos en cuenta la asociación de México al MERCOSUR en la reunión de Puerto Iguazú. Esto contribuiría a que la Unidad Latinoamericana sea un instrumento para hacer realidad el bienestar material y espiritual del Pueblo Latinoamericano.

Desde ahora, debemos construir un CONSENSO LATINOAMERICANO, sobre la base de una agenda que nos permita discutir y emprender acciones, en función de las necesidades y aspiraciones de nuestro Pueblo: la deuda externa, la pobreza, la exclusión, la desocupación, las migraciones hacia los grandes centros urbanos, la educación, la salud, la violencia, la inseguridad, el campo de la ciencia y la tecnología, el proceso productivo latinoamericano, nuestra estrategia en este mundo globalizado, nuestros recursos naturales y humanos.

Este CONSENSO LATINOAMERICANO debe surgir del intercambio de experiencias e ideas entre latinoamericanos. Y no desde Washington como en 1989, o desde algunas de las capitales europeas, en las que residen gobiernos representantes de las empresas e inversionistas privados, muchos de los cuales obtienen su rentabilidad de nuestras riquezas naturales, de la explotación de servicios esenciales de carácter monopólicos u oligopólicos, en un espacio latinoamericano donde más de la mitad de los habitantes padecen el hambre y la miseria.

Los Argentinos debemos cambiar culturalmente. Hoy, en octubre de 2004, sobre treinta y siete millones de habitantes, tenemos dieciocho millones de Pobres y ocho millones de Indigentes. ¿No habrá llegado la hora, entonces, de seguir respetando a todos los habitantes del mundo que son los pueblos de donde vinieron muchos de nuestros ancestros-, pero comenzando a respetar como a nuestros hermanos, a nuestra familia, a los habitantes de nuestras naciones vecinas, y por tanto, defendiéndonos y uniéndonos en un proyecto común.

Llegó la hora de ver en un Uruguayo, Paraguayo, Brasileño, Chileno, Boliviano, Ecuatoriano, Peruano, Venezolano, Colombiano, Mexicano, o en un Centroamericano o Caribeño, a un integrante de la misma familia. De ver que, ante esta disputa por la hegemonía de la globalización entre Estados Unidos y Europa, tenemos un destino común. O somos la Patria Grande que soñaron San Martín y Bolívar, o seremos colonias pobres de imperios ricos, sin autonomía para decidir nuestros propios destinos.

Bolívar, ya en 1813, planteaba la Unión de la América Hispana, que más tarde llamara "la madre de las Repúblicas, la más grande Nación de la Tierra". Casi al mismo tiempo, San Martín dijo: "La Patria es América".

De la unión MERCOSUR, CAN y Chile, nos dice nuestro representante: "Sería la Unión más grande del mundo, con diecisiete millones trescientos mil kilómetros cuadrados, con una población de trescientos ochenta millones de habitantes; sería la tercera Nación después de China e India. Juntos, poseemos ocho millones de kilómetros cuadrados de bosques. Juntos, atesoramos el veintisiete por ciento del agua dulce del mundo. Tenemos enormes reservas de petróleo, minerales y energía. Unidos somos los mayores productores y exportadores de alimentos. Poseemos los más extensos litorales marítimos sobre los dos grandes océanos. Seríamos el tercer bloque económico del Mundo". (3)

Es decir, que la aspiración de San Martín y Bolívar (4), hoy está más vigente que nunca, y obliga a muchos gobiernos latinoamericanos a continuar esta acción inconclusa: la INTEGRACIÓN DE LATINO AMÉRICA.

Desde 1810 hasta hoy

En septiembre de 1811, a sólo dieciséis meses de la Revolución de Mayo, se produce el golpe pro británico con patriotas muertos, como Moreno y Alberti; encarcelados, como Castelli, Vieytes y Rodríguez Peña; desterrados en Mendoza, como Azcuénaga y Posadas; confinado en San Juan, como Larrea; deportados en Patagones, como French y Beruti; o con Consejo de Guerra, como Belgrano.

Toda la política librecambista, aduanera, etc., nos transforma en dependientes de Inglaterra; dependencia que se consolida en el inicio de la década del 20, con Bernardino Rivadavia y Manuel García manejando los resortes fundamentales del gobierno, coronándose con el vergonzoso préstamo de la Baring Brothers, en 1824.

Tal cual siempre lo resaltó Raúl Scalabrini Ortiz, no era un empréstito aislado de Argentina, sino que respondía a una estrategia de dominación de Inglaterra hacia toda América Latina, y cita al Ministro de Negocios de Francia de Luis XVIII:

… "De 1822 a 1826, diez empréstitos han sido hechos en Inglaterra, en nombre de las colonias españolas… donde Inglaterra aporta una suma real de 7 millones de libras, pero las repúblicas hispánicas quedaron hipotecadas en 20.978.000 de libras… Resulta de estos hechos, que en el momento de la emancipación, las colonias españolas se volvieron una especie de colonias inglesas"...

Simultáneamente, Estados Unidos a través de lo que se conoce como la Doctrina Monroe, en 1823 da a conocer "América para los Americanos", que entre otros conceptos establecía: … "No podríamos contemplar la intervención de ninguna potencia europea que tendiera a oprimirlos, o a controlar de cualquier otro modo su destino, sino como una demostración de sentimientos poco amistosos hacia los Estados Unidos"… (5)

En 1889, se realiza en Washington la "Conferencia Panamericana", para concretar esta Doctrina, proponiendo la creación de una Unión Aduanera Americana, con una moneda única. La Argentina se opuso totalmente a esta iniciativa. A partir de esta conferencia, Estados Unidos comenzó a propagandear y accionar sobre los gobiernos latinoamericanos con el discurso del Panamericanismo.

En 1890, el Secretario de Estado del Presidente estadounidense Harrison, James Blaine, plantea la necesidad de expandir el comercio, en países con los que se pudiera tener relaciones redituables, y declara: "No estamos buscando anexar territorios, lo que tenemos que practicar es el 'anexionismo' comercial".

A pesar de "América para los Americanos" y su ratificación en el II Congreso Panamericano de México en pocos meses, en 1902, Estados Unidos justifica la intervención militar a Venezuela por parte de Alemania, Inglaterra e Italia, que inician acciones bélicas para cobrarse deudas de particulares. Ya era Presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt.

La Argentina se opone a esta acción, a través de su canciller Luis María Drago, sentando el principio de "no intervención". Queremos destacar la coherencia de Argentina oponiéndose a la pretensión de Estados Unidos -en las seis posteriores Conferencias Panamericanas-, que no era otra que transformarse en la potencia hegemónica en el Continente Americano.

Argentina dio para América Latina y el Mundo -con la "Doctrina Drago" y la "Cláusula Calvo"-, los principios de "No Intervención y Autodeterminación de los Pueblos", que no sólo fueron violados por potencias extranjeras, sino también, por gobiernos argentinos que permitieron convenios y cláusulas contractuales con gobiernos y con empresas multinacionales, que desconocen a la Doctrina Drago y la Cláusula Calvo.

Hoy, luego de la autodisolución de la Unión Soviética el 21 de diciembre de 1991, con una Unión Europea que suma veinticinco nuevos países, con Japón que crece en sus acuerdos en gran parte de Asia y el Pacífico, la consolidación de la República Popular China; Estados Unidos está quedando en inferioridad de condiciones en muchas de las variables tanto estratégicas como comerciales, y por eso, trata y presiona desesperadamente, de incorporar América Latina al ALCA.

Pero, no son sólo razones estratégicas internacionales. El ALCA pretende erigir a Estados Unidos como potencia hegemónica de América Latina, para solucionar graves problemas internos, agravados por su posición belicista: aumento del gasto público, del déficit fiscal y comercial, desaceleración pronunciada de crecimiento, aumento del desempleo, etc.

¿Qué significaría para las Naciones latinoamericanas incorporarse al ALCA?

  • 1. Apertura de la economía sin aranceles, toda nuestra industria nacional liquidada, con la consecuente desocupación.
  • 2. Pago de patentes, con las condiciones que exigen, en la industria de la informática, de los medicamentos.
  • 3. Igualdad de condiciones entre las empresas yanquis y las argentinas en las licitaciones públicas.
  • 4. Profundización de los acuerdos existentes con organismos internacionales, hegemonizados por Estados Unidos, en el campo de la privatización de la Salud y la Educación.
  • 5. No permitir ningún tipo de regulación al movimiento internacional de capital.

Estados Unidos sigue intensificando su presión para que Argentina y otras Naciones latinoamericanas se incorporen, a fin de que el ALCA entre en funcionamiento el 1º de enero del 2005. Las Naciones latinoamericanas, y especialmente Argentina, deben comprender que su economía no es complementaria con Estados Unidos, sino inequitativamente competitiva (subsidios agrícolas y otros rubros).

La Argentina debe redoblar sus esfuerzos por la integración, fortaleciendo el MERCOSUR, uniéndose con el CAN y formando un organismo sudamericano común, y luego, con México y los países de Centroamérica, iniciando el diálogo acerca de cómo conformar un CONSENSO LATINOAMERICANO, que desemboque en la Unión Latinoamericana; es decir, en la Patria Grande por la que lucharon y soñaron San Martín y Bolívar.

UN PUEBLO ECONÓMICAMENTE ESCLAVIZADO, PERO POLÍTICAMENTE LIBRE, TERMINARÁ PERDIENDO TODAS SUS LIBERTADES.
JOSÉ MARTÍ
2 de diciembre de 1823
Notas:
(1)Área de Libre Comercio de las Américas.
(2)Comunidad Andina de Naciones.
(3)Misión Política Nº 1, pág. 22.
(4)Aspiración que no pudo concretarse por agentes ingleses como Rivadavia, o por muchos que no supieron interpretar a estos estadistas. No es casualidad, incluso, que ambos murieran aislados: uno en Boulogne Sur Mer, y el otro, en Santa Marta.
(5)En este sentido, analizar los párrafos 7, 48, 49 y el análisis de Luis Dalla Negra Pedraza.
(*)Presidente Junta Ejecutiva Nacional del Partido Progreso Social.
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