Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES (CUT) - COLOMBIA

No somos ni "democracia de fachada y terrorismo de verdad, ni democracia de discurso y terrorismo de acción"

Ejemplarizamos con nuestro accionar civilista y democrático.
Por Carlos Rodríguez Díaz y Boris Montes De Oca Anaya (*)

Rebanadas de Realidad - CUT, Bogotá, 23/07/07.- A raíz del contenido de la declaración final del evento sobre, problemas y perspectivas de la izquierda en America Latina, realizado en Quito, Ecuador, entre el 9 y el 13 de julio, al que concurrieron algunos dirigentes sindicales pertenecientes a Sintraunicol, Sintratelefonos de Bogota y Sintraemcali, el Gobierno colombiano, en palabras del Presidente y Vice-Presidente de la República, lanzó afirmaciones temerarias, como las que: “hacemos apología a la violencia y apoyamos a los terroristas”. Estos calificativos inducen a la violencia contra el movimiento sindical, haciendo peligrar a la dirección sindical.

Ante tamaña estigmatización, es preciso reiterar que la CUT en su V Congreso, por unanimidad adoptó como su política, la condena al terrorismo en todas sus manifestaciones, a la violencia, venga de donde venga, al secuestro y a la combinación de todas las formas de lucha, ratificando, además, nuestro carácter civilista y democrático.

Sobre las afirmaciones expresadas en la declaración de Quito, la CUT de Colombia no solo no las comparte, sino que manifiesta que nunca la firmaría, pues dejaría de ser un sindicato contraviniendo los postulados civilistas y democráticos que encarnan nuestra organización sindical.

Pese a que el país conoce nuestro comportamiento civilista y democrático, el Gobierno se ensaña tendenciosamente con el sindicalismo asociándolo con la guerrilla, al afirmar: “O estamos en lo licito o estamos en lo ilícito. Pero no puede ser que aparezcan como afiliados a organizaciones sindicales, y simultáneamente estén en grupos armados al margen de la ley”.

Lamentablemente, al Gobierno no le basta la demostración ostensible de que el sindicalismo, aparte de ser lícito, es un bastión de la democracia y un guardián del Estado Social de Derecho. De nuevo, semejante aseveración apunta a que los intolerantes arrecien la intimidación contra el sindicalismo.

También es preciso significar la utilización malintencionada, que el Presidente de la República le viene dando a este insuceso, a propósito de nuestra lucha contra el TLC y a las denuncias formuladas en la OIT, que motivan, por una parte, la postergación del TLC y, por la otra, la designación de una Misión de Alto Nivel que estará en Colombia entre el 27 y el 31 de agosto próximo, para constatar la vulneración a las garantías sindicales y convenios OIT.

El sindicalismo colombiano no tiene un discurso farsante; todo lo contrario, se caracteriza por priorizar el diálogo y la argumentación, como el camino idóneo para dirimir controversias, ligándolos, por su puesto, con la movilización social. Por esta razón no podemos aceptar, otra calumnia presidencial, cuando plantea:

¿“Por qué mientras no se dice la verdad en Washington y en Europa, por qué mientras allá no se tiene la honradez con Colombia de reconocer lo que ha hecho este Gobierno para proteger a los líderes sindicales, por qué mientras se acude a Washington y a Europa con el discurso farsante de decir que al Gobierno no le pueden aprobar el TLC, que no es para el Gobierno sino para el empleo de los colombianos, desconociendo los esfuerzos de este Gobierno, por qué algunos se van a Quito a firmar una declaración política de apoyo a los grupos terroristas”?

Infortunadamente, el belicoso lenguaje presidencial, nos hace mucho daño, vinculado con la intención malévola de sembrar cizaña, para descalificar una postura sindical democrática que ha sabido enfrentar con dignidad los desafueros de la aplicación del un modelo económico que busca liquidar al sindicalismo, matando los sindicatos y asesinando a sus dirigentes.

Pese al grave daño que se nos hace con lo acontecido, la CUT no desfallecerá en la búsqueda del intercambio humanitario, la solución política negociada al conflicto armado, la exigencia a las FARC, de la entrega de los cadáveres de los diputados asesinados y la puesta en libertad de todos los secuestrados. De otra parte, de manera insistente enfatizamos que nuestra lucha es civilista y democrática, motivo por el que demandamos del gobierno las garantías necesarias para el ejercicio de nuestra actividad sindical.

Las afirmaciones presidenciales evidencian actitudes autoritarias que niegan las garantías democráticas, reforzando la aplicación de una cultura antisindical.

Ojala, el gobierno y los empresarios disminuyan el ímpetu de la arrogancia y la soberbia de la prepotencia, para que de manera tripartita, iniciemos un diálogo útil, en la vía de solucionar los acuciantes problemas que afectan a la Nación. Por parte de los trabajadores estamos listos.

(*) Presidente y Secretario General de la CUT. Web
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