Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES (CUT) - COLOMBIA

Las recompensas no son el camino para enfrentar la impunidad por los asesinatos de sindicalistas

Por Carlos Rodríguez Díaz, Presidente de la CUT.

Rebanadas de Realidad - CUT, Bogotá, D.C., 05/04/08.- El miércoles 2 de abril de 2008, el Gobierno nos dio a conocer, que en cumplimiento de la política de Seguridad Democrática, el Ministerio de la Protección Social y la Policía Nacional anunciarían la puesta en marcha de una plan de recompensas para quienes informen sobre amenazas a sindicalistas o suministren datos que contribuyan a aclarar los procesos judiciales en marcha.

Sobre el particular, la Central Unitaria de Trabajadores, que es la organización sindical con mayor número de víctimas mortales, pues desde su fundacion en 1986 hasta hoy, le han asesinado 2.571 de sus dirigentes sindicales, considera que las recompensas no son el camino para enfrentar la altísima impunidad que rodea los crímenes contra sindicalistas.

Es preciso informar, que en lo corrido de este año al sindicalismo colombiano le han asesinado 17 de sus dirigentes, que implica un aumento del 70%, en el primer trimestre del año, comparándolo con el del 2007, hecho de gran preocupación y gravedad.

Recordemos que el Estado, conforme a sus obligaciones internacionales y constitucionales, tiene la obligación de investigar todos los hechos que menoscaben los derechos fundamentales de las personas sometidas a su jurisdicción y esa obligación debe ser asumida con seriedad y no como una mera formalidad, destinada a aparentar que se investiga.

Debemos reconocer que gracias al Acuerdo Tripartito y a la presión del sindicalismo internacional se empieza a agrietar la impunidad, pero la inmensa mayoría de los casos contra las y los sindicalistas se encuentran en la impunidad y en los que se determinó la autoría material, no se ha llegado hasta los autores intelectuales, que implica identificar a quienes planearon, organizaron y financiaron los crímenes.

La magnitud del ataque contra las y los sindicalistas colombianos sugiere que no se trata de una violencia selectiva, sino de un ataque generalizado, que en muchas ocasiones ha contado con el apoyo o con la tolerancia de las autoridades obligadas a impedir que se realizaran.

En este orden de ideas, las recompensas no contribuirían a esclarecer la verdad sobre lo ocurrido sino a lo sumo, a encontrar la identidad de algunos de los autores materiales, pero no de los autores intelectuales.

Por las razones anteriores, reiteramos nuestra opinión a dicha política de recompensas para enfrentar la impunidad y, por el contrario, llamamos al Gobierno, a la OIT y a los organismos intergubernamentales de protección de los derechos humanos a que se ponga en marcha un verdadero plan contra la impunidad, comenzando por una estrategia de investigación que busque el esclarecimiento de los hechos partiendo, a nuestro juicio, de la hipótesis de que se trata de crímenes cometidos con un patrón criminal.