Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES (CUT) - COLOMBIA
Gracias por la generosidad que me brindaron en mis 33 años de compromiso sindical
Por Carlos Rodríguez Díaz, Coordinador saliente de la CUT.

Rebanadas de Realidad - CUT, Bogotá, 12/07/08.- Desde el 1º de Mayo de 1975, momento en el que como trabajador de la Electrificadora de Santander, inicié mi compromiso sindical hasta hoy, transcurrieron 33 años caracterizados por la intensidad en el trabajo y, por supuesto, acompañados de logros, sinsabores, falencias y errores.

Ahora cuando pongo fin a mi actividad sindical, me vienen a la memoria innumerables recuerdos, todos cargados con una alta dosis de emotividad e impregnados de sentimientos encontrados, que caracterizan un sindicalismo lleno de contrastes, lo que lo hace enriquecedor.

Me voy con la satisfacción del deber cumplido y sabiendo que los que vienen proseguirán con el legado, razón por la que les auguro el mejor de los éxitos y mi disponibilidad, si lo consideran, para expresar mis recomendaciones en los momentos de dificultades que se presenten.

En mi trabajo sindical fueron innumerables las relaciones fraternales que logré cultivar con los trabajadores, respetuosas con los empleadores y el gobierno, entendiendo perfectamente la diferencia entre un comportamiento profesional y una relación personal, haciendo de la tolerancia y el pluralismo, un principio rector.

Mi diáfano compromiso político y sindical, logró el respeto de mis amigos, mis contradictores y de quienes aún más distantes, nunca se atrevieron a agraviar mi postura consecuente. Para todos ellos extiendo mi mano de agradecimiento, comprensión y de fraternidad.

No fue fácil para un dirigente sindical de concepción liberal, avanzar hasta las más encumbradas dignidades de los trabajadores a nivel nacional e internacional. Ser el Presidente de la Central sindical más importante de Colombia, en el momento de mayores dificultades, es un honor que cuesta, razón por la que de nuevo expreso mi consideración y afecto a toda la militancia de la CUT.

Corresponde ahora, avanzar en la inserción internacional de la CUT, que en buen momento orienta la Confederación Sindical Internacional y la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas. En la OIT, hay que seguir ejemplarizando, tanto con argumentos como en acciones, hay que insistir hasta lograr la agenda que permita el cumplimiento de los convenios y recomendaciones de la OIT. A nivel nacional se hace preciso convertir los escenarios legislativos en espacios de acción sindical; debe dinamizarse más la Gran Coalición Democrática y el Comando Nacional Unitario.

Al interior de la CUT, intensificar el cambio de estructura sindical, hasta la concreción de los sindicatos por rama de actividad económica. Garantizar la educación como proceso, articulando la educación formal con la formación profesional, desde una perspectiva sindical. Fortalecer los espacios de diálogo y concertación, haciéndolos más eficaces y asumir como un todo homogéneo el compromiso con la democracia, la paz y el intercambio humanitario.

No pretendo pontificar. Sólo recordar algunos de los ejes contenidos en el plan estratégico, que deberían captar la atención de los miembros del comité ejecutivo que resulten electos el próximo 30 de mayo.

Finalmente, debo reiterar mi llamado para hacer de la tolerancia y del pluralismo un principio rector, tanto de la vida nacional como de nuestro accionar sindical. La tolerancia en palabras de Karl Popper es sinónimo de pluralismo crítico, lo que significa la posibilidad de que sobre un mismo asunto puedan exponerse varias tesis, incluso opuestas, lo que no quiere decir simple relativismo, es decir, creer que todo está permitido, sino capacidad racional para enfrentar la crítica y suficiente modestia intelectual, para aceptar que nuestra propuesta podría estar equivocada.

La tolerancia se empieza a construir, desarrollando una pedagogía creativa que nos permita a todos ser constructores de nuestra propia esencia y artífices fundamentales de nuestro desarrollo moral, intelectual, sindical y social.

Esto se logra cuando somos capaces de dar la palabra, cuando no nos sentimos poseedores de la verdad absoluta, sino buscadores de ella; cuando nos permitimos preguntas y, por supuesto, posibles respuestas; cuando no nos convertimos en repetidores de verdades ya hechas, fijas e inamovibles, sino, por el contrario, cuando emprendemos la tarea de autoconstrucción, conscientes de nuestra propia limitación que exige el perfeccionamiento continuo.

Así las cosas, la hora actual exige consciencia social, que va más allá de nuestra consciencia como clase trabajadora, pues la consciencia social nos involucra en la responsabilidad colectiva no sólo de enfrentar los conflictos que se derivan de la relación capital trabajo, sino el de asumirnos como sujeto activo de la sociedad civil, el justo derecho a incidir en el desarrollo del país, como fuerza productiva y creadora.

Pues bien, debo concluir estas líneas, pero antes mis agradecimientos a todos los que posibilitaron mi gestión; a los compañeros del Comité Ejecutivo, a nuestros 550 mil afiliados; a las opiniones políticas sindicales que se expresan en la CUT; al Partido Liberal, al Polo Democrático Alternativo y, por supuesto, a Liberales Plan B. A la Escuela Nacional Sindical; a la Comisión Colombiana de Juristas; a Viva la Ciudadanía, al Equipo Jurídico CUT y demás ONG y centros de formación. A los parlamentarios y a los compañeros de trabajo en la CUT, que durante trece años compartieron mis cuitas y alegrías.

También a los compañeros del Comando Nacional Unitario y de la Gran Coalición Democrática, Julio Roberto Gómez, Apecides Alvis y Jesús Mendoza, quienes mantuvieron su espíritu unitario por encima de las deferencias, haciéndonos dirigentes de honor. A los empleadores, que pese a las controversias antagónicas muchas veces presentadas, mantuvieron la ponderación para seguir hablando.

Finalmente, reitero mis agradecimientos por la generosidad que me brindaron.