Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES (CUT) - COLOMBIA
A propósito del salario mínimo
Por Manuel Téllez G. y Héctor I. Bermúdez, Secretario General y Secretario de Negociación Colectiva de la CUT Bogotá Cundinamarca

Rebanadas de Realidad - CUT Bogotá Cundinamarca, 03/01/09.- Una vez más el gobierno del Señor Álvaro Uribe y sus ministros, en especial el de la Protección Social en alianza con los empresarios, sellan alianza de defensa de intereses económicos en contra de todos los colombianos, al imponer vía decreto el aumento de salario mínimo en un 7.7 % que desmejora por lo menos en 4 puntos el poder adquisitivo de mas de 4 millones de Colombianos, sin tener en cuenta la incidencia de este en los salarios de los trabajadores del estado.

Las centrales sindicales CUT, CTC, CGT y la Confederación de Pensionados de Colombia - CPC - atendiendo el ordenamiento constitucional de diálogo y concertación presentaron propuestas para establecer el salario mínimo para los colombianos en el año 2009, sin ningún éxito, ya que los empresarios se retiraron de las negociaciones.

Es lamentable que empleadores y gobierno desconozcan la crisis económica que vive el país por la aplicación errónea de políticas fiscales para fortalecer el aparato maligno de la "seguridad democrática" obligando a la mayoría de colombianos a contribuir a este nefasto proyecto, mientras quienes sustentan el poder económico reciben beneficios y estímulos tributarios para fortalecer la concentración de capital.

Hoy por hoy, a pesar de que las cifras de órganos competentes manifiestan que la economía crece, que disminuye la tasa de desempleo, que es prospero el desarrollo de la industria y que continúan llegando inversionistas con capitales transnacionales, se niega el derecho a un ingreso decente, se legisla en contra de una estabilidad laboral, incentivando por parte de gobierno y empresarios las Cooperativas de Trabajo Asociado - CTA - deslaboralizando en toda su extensión, contrariando los preceptos y convenios internacionales, negando el empleo digno .

Los esfuerzos propositivos de las centrales sindicales en procura de empleo productivo, control a las desmesuradas tarifas de servicios públicos, control a la especulación con los productos que componen la canasta familiar, educativa, de transporte, de salud son temas prioritarios para todos los colombianos, una vez más el gobierno hace oídos sordos, por cuanto solo les interesa la rentabilidad a costa del bienestar social de los colombianos.

La debacle en que se encuentran la pequeña y mediana industria merecen toda nuestra atención, porque son ellos los que generan posibilidades de empleo; el sector agropecuario merece de igual forma atención, pero a gobierno y empresarios no les interesa este vital renglón de la economía porque es más importante para ellos fortalecer las importaciones ya que reciben subsidios a costa de mínimos ingresos para la mayoría de los ciudadanos.

A la par de la discusión del salario mínimo es central frente al gobierno y empresarios discutir los derechos inherentes a los trabajadores consagrados en la legislación, como lo es el derecho de asociación y negociación colectiva, hoy por hoy atropellados, para imponer tercerización, flexibilización, contratos de trabajo comerciales o por servicios, desconociendo derechos esenciales; razones más que suficientes para seguir insistiendo en el estatuto de trabajo para todos los colombianos en igualdad de condiciones, como desarrollo de la constitución nacional de 1991.

Recientemente el gobierno establece el estado de conmoción interior, para por esa vía desconocer el diálogo e imponer políticas agresivas contra los trabajadores; hoy utiliza los poderes constitucionales para legislar contra todos los colombianos imponiendo por decreto el aumento del salario mínimo, negándose a reconocer la crisis económica por la que atraviesa la mayoría de colombianos.

Los retos del milenio han sido pulverizados por el contubernio de gobierno y empresarios.

Al movimiento sindical, social y político nos queda continuar en la movilización, la denuncia nacional e internacional, las acciones jurídicas y no se descansará, hasta que logremos en el marco de un verdadero estado social y democrático de derecho, reivindicaciones para el pueblo colombiano en todos sus órdenes.

LA NEGACION AL DIALOGO ES LA NEGACION A LA DEMOCRACIA

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Carlos Bustos Patiño, Coordinador de la ICEM-Colombia