Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES (CUT) - COLOMBIA
Hacia un acuerdo por el empleo y la reactivación económica
Por Carlos Rodríguez Díaz, ex Presidente de la CUT

Rebanadas de Realidad - CUT Bogotá Cundinamarca, 11/02/09.- Pese a que el contexto económico y político en el que se desarrolló la discusión del salario mínimo, indicó con vehemencia la urgencia de concertarlo para, sobre esa base, anunciarle al país la voluntad tripartita de nuevos acuerdos. Sin embargo, el Gobierno tomó la decisión de expedir mediante decreto el incremento salarial de 7,67%, y del subsidio al transporte en $ 4.300, que rige a partir del primero de enero. Así las cosas, el nuevo salario mínimo quedó en $496.900 y el susidio de transporte en $59.300.

Como es de público conocimiento, los trabajadores, a través de sus voceros, manifestaron su inconformidad con la medida, pues según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, la inflación para los hogares que perciben ingresos bajos, fue de 8,99% en el año, mientras el mismo cálculo para los hogares que tienen un nivel de ingresos medios fue del 7,4%.

Realmente este incremento ni siquiera cubrió el costo de vida y se esfumó con la ola alcista autorizada por el Gobierno, ya que los alimentos en el 2008, tuvieron un alza del 13,17%. Recordemos que los cereales y productos de panadería registraron aumentos del 25,52%; el grupo de tubérculos, papa, y plátanos subió 32,70%, hortalizas y legumbres 28,66%, y frutas 24,54%.

Ligado con lo anterior, están los incrementos que soportaremos los ciudadanos a partir de este mes, relacionados con matrículas, arrendamientos, transporte y servicios públicos domiciliarios, entre otros. No hay que olvidar que cuando no se puede comprar lo que se debe comer, se evidencia un desequilibrio social que hay que corregir de inmediato en una sociedad democrática.

Lamentablemente, en esta oportunidad también primó la concepción de que el bajo crecimiento y el desempleo se originan en las rigideces laborales. Esta tesis contrasta con la realidad nacional e internacional, que demuestra todo lo contrario. Las recesiones, el desempleo y las crisis son producto de la baja demanda inducida por la represión salarial y monetaria, además de la especulación.

Por lo tanto, insisto que en las circunstancias de hoy, más allá de los desacuerdos entre trabajadores, empresarios y gobierno, se tiene que buscar un balance entre la recuperación o protección de la capacidad adquisitiva de los trabajadores y la generación de empleo, para lo cual se hace imperativo concretar un acuerdo por el empleo y la reactivación económica.

El sindicalismo sabe que la concertación es de su esencia y, por tanto, el diálogo social es lo más significativo de la actividad política de sindicatos y empresarios, porque se ha consensuado a la concertación como un instrumento de gobernabilidad democrática, en el marco de procesos de desarrollos económicos y sociales, haciéndola real y evidente en la democracia política, en donde el gobierno esta obligado a concretar su compromiso.

Por ello sí parece común conceptualizar el diálogo social como un esfuerzo por incorporar las perspectivas, los intereses y proyectos de los diferentes actores sociales en un espacio común de debate, bajo las reglas mínimas del mutuo reconocimiento, de la percepción de necesidad recíproca y de la disposición a negociar y concordar propuestas que contribuyan a decisiones públicas con una visión de interés nacional.

En esta misma línea, en días pasados comentaba en una de mis reflexiones que en tiempos tormentosos la ideología da paso a la política, las diferencias partidarias ceden su prioridad y el consenso se convierte en un imperativo. Hoy, dadas las complejas circunstancias políticas y económicas, tanto nacionales como internacionales, renuevo esta reflexión, invitando a trabajadores, empresarios y gobierno a encontrar los caminos de la concertación en pos de un acuerdo por el empleo y la reactivación económica.

Aquí es preciso comentar que el destacado economista y consultor, Mauricio Cabrera Galvis, recordó, en uno de sus últimos artículos, que a pesar de las diferentes posturas ideológicas de los gobiernos, en el mundo se anuncian planes de reactivación económica para enfrentar la recesión mundial, señalando que se trata de programas de orientación keynesiana, cuyo principal instrumento que utiliza es la política fiscal, dándole prioridad al aumento de la inversión pública en infraestructura.

Sobre el particular, el nuevo Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, recordó que: “solo el gobierno puede romper el ciclo que está paralizando la economía, donde la disminución del consumo genera pérdida de empleos que a la vez conduce a menor consumo”. También, el Primer Ministro de Inglaterra, Gordon Brown, tiene como objetivo crear 100.000 empleos en obras públicas. En México se busca un programa a favor de la economía familiar y el empleo, y en Chile lanzaron un plan de emergencia contra el desempleo.

En Colombia la economía nacional está resentida y se prevé un crecimiento por debajo del 2%, entre otras causas, como resultado del frente externo, marcado por la caída de las exportaciones el año anterior, como consecuencia de la menor dinámica de nuestros principales socios comerciales: Estados Unidos y Venezuela, que representan, respectivamente, 35 y 12% de las ventas al exterior.

La tasa de desempleo llega a límites de explosión social que, asociada a una economía en dificultades, exige potenciar la infraestructura para mitigar el impacto de la misma y la desaceleración. En el país se tienen proyectadas obras por 60 billones de pesos que, si se ejecutan prontamente, estimularán la generación de empleo y con ello el consumo interno. El Comando Nacional Unitario tiene una juiciosa elaboración sobre cómo generar empleo.

Necesitamos contener los despidos masivos que pueden venir como consecuencia de la desaceleración económica; también frenar el deterioro de las condiciones del aseguramiento en salud y pensiones. Requerimos con urgencia acordar una real política de empleo, un compromiso social de reactivación económica y sentar sólidas bases tripartitas para nuevos acuerdos. Estos objetivos son posibles si definimos un acuerdo por el empleo y la reactivación económica. El escenario es la Comisión Nacional de Concertación, ampliada con el Legislativo, la academia y los gobiernos departamentales y municipales.

Artículo publicado en el Informativo CUT Bogotá Cundinamarca, enero de 2009, Nº 52

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Manuel Ángel Tellez González, Secretario General de la CUT Bogotá Cundinamarca