Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES (CUT) - COLOMBIA
Glencore incumple contrato con Reficar S. A.
La seguridad jurídica es solamente para las multinacionales.
Por Gustavo Triana Suárez, Segundo Vicepresidente de la CUT

Rebanadas de Realidad - CUT Bogotá, 15/03/09.- En octubre de 2006, Álvaro Uribe, Alberto Carrasquilla e Isaac Yanovich le impusieron al país el nefasto contrato de venta del 51% de la Refinería de Cartagena a la multinacional Glencore. El contrato obligaba a esta multinacional de la minería a financiar en la misma proporción la modernización y ampliación de este estratégico complejo industrial. La negociación del 51% se tasó en 658 millones de dólares y la inversión que la Glencore se comprometió a hacer en el denominado Plan Maestro de Cartagena se estimaba en 1.400 millones de dólares, aproximadamente la mitad del costo total.

La USO, la CUT, la bancada parlamentaria del Polo Democrático Alternativo, parlamentarios del Partido Liberal e incluso parlamentarios de la coalición de gobierno, como también diputados y concejales del departamento de Bolívar, rechazaron la venta de este patrimonio estatal y demostraron hasta la saciedad que Ecopetrol tenía el músculo financiero y la capacidad técnica para acometer directamente la ampliación y modernización de la segunda refinería del país y la única ubicada en puerto marítimo.

Tal despropósito se consumó violando el acuerdo convencional Ecopetrol-USO de 2000-2001, acuerdo según el cual el gobierno de Andrés Pastrana acogió la recomendación de la firma consultora Shell Global Solution de ampliar y modernizar la refinería, pasando su capacidad de carga de 75.000 barriles diarios a 150.000 y optimizando los procesos para producir los combustibles dentro de los requerimientos ambientales y, adicionalmente, generar los chorros de productos petroquímicos básicos para la industria nacional. El desarrollo del proyecto permite sustituir importaciones de olefinas, monómeros y otras materias petroquímicas, las cuales costaron 2.500 millones de dólares el año 2005. Para la época se calculaba la inversión en 630 millones de dólares y la duración del proyecto en cinco años. El gobierno de Pastrana lo anunció como la inversión estatal en desarrollo industrial más importante de los últimos años.

También se violó el Acta de Acuerdo del 26 de mayo de 2004, con la que se puso fin a la huelga en Ecopetrol, firmada entre el ministro de Minas y Energía, el presidente de Ecopetrol, la USO y la CUT, con la Conferencia Episcopal y el Concejo municipal de Barrancabermeja como garantes. En dicha acta se consignó que no sería privatizada la empresa y que la misma Ecopetrol adelantaría el Plan Maestro de Cartagena.

Hace poco más de un mes, el pasado 16 de febrero, Glencore anunció que no podía cumplir con los compromisos adquiridos y que deshacía el contrato. La seguridad jurídica la invoca el gobierno de Álvaro Uribe para garantizarles a las multinacionales los leoninos negocios, pero cuando son ellas las que incumplen, como es el caso, entonces los miembros del gobierno corren presurosos a darles la mano y a conciliar los intereses nacionales. El ministro de Minas, Hernán Martínez, presenta como gran trofeo la noticia que a la multinacional se le reembolsarán 549 millones de dólares de los 658 del negocio inicial. Dice también que la refinería vuelve a manos de Ecopetrol y parte sin novedad. Los inversionistas extranjeros se retractan de lo pactado y Colombia no puede exigir seguridad alguna ni sanción por los incumplimientos. Somos el paraíso para el pillaje del capital extranjero.

Como socia de la refinería, Glencore venía participando desde octubre de 2006 de las utilidades de la misma, cuyo margen de rentabilidad neto por cada uno de los 75.000 barriles diarios refinados era en 2006 de 2.35 dólares. Lo que no dice el ministro Martínez es que de los 658 millones de dólares aportados por la multinacional se debe descontar su participación en las utilidades generadas desde octubre de 2006 hasta febrero de 2009, suma que el senador Hugo Serrano Gómez calcula en 300 millones de dólares. El margen bruto de utilidad de los años 2006, 2007 y 2008 fue de 6.09, 7.45 y 3.14 dólares, respectivamente. Hechas esas cuentas, de seguro que no resultará ser tan buen negocio haberle pagado 549 millones por reversar la propiedad a Ecopetrol y menos todavía con el incumplimiento de la asociada, que se negó a hacer los aportes pactados para la ampliación y modernización.

Apoyamos las exigencias de la USO, la Gobernación de Bolívar, el Concejo Distrital de Cartagena, la Cámara de Comercio de la misma ciudad y demás sectores progresistas de la Costa, para que el mencionado proyecto, al que se le calcula una tasa interna de retorno del 20%, sea realizado ciento por ciento por Ecopetrol. Es de vital importancia que se agilice su desarrollo, pues la entrada en funcionamiento la convierte en motor para el desarrollo industrial de la Costa Caribe y del país.

El próximo viernes 20 de marzo se celebrará en el Centro de Convenciones de Cartagena un Foro Nacional sobre el Plan Maestro de la Refinería de Cartagena. El evento busca impulsar su concreción y defender que se mantenga como una obra ciento por ciento de ECOPETROL.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Gustavo Triana Suárez.