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Lo que hay en un premio Nobel
Por Raúl Arroyave Arango, Director del Departamento de Relaciones Internacionales / Correo

Rebanadas de Realidad - CUT, Bogotá, 27/10/09.- La academia de Estocolmo resolvió otorgar el premio Nobel de paz a Barack Obama el pasado 9 de octubre. Esta inesperada decisión desató la natural polémica sobre los merecimientos verdaderos que atañen al mandatario y dividió a la opinión mundial entre los que aplauden a rabiar y los que la cuestionan como algo inmerecido, si nos atenemos a las ejecutorias en pro de la paz realizadas en su mandato o al cumplimiento real de sus múltiples promesas electorales encaminadas a corregir las desmesuras de George Bush.

El anuncio de la Academia justifica el otorgamiento del Nobel en sus "esfuerzos por la diplomacia" y en su "visión de un mundo libre de armas nucleares", lo cual ha contribuido a crear un "nuevo clima" en virtud del cual "…la diplomacia multilateral ha recuperado un puesto prioritario, con énfasis en el papel que pueden desempeñar la ONU y otras instituciones internacionales". De otra parte señalan que "ahora juega un papel más constructivo para enfrentarse a los enormes desafío del clima". En verdad, el premio es mucho por muy poco.

El inmerecido Nobel a Obama hace parte de esa perniciosa tendencia que, pensando con el deseo, cree que las políticas imperialistas de los Estados Unidos son responsabilidad exclusiva de los Republicanos, cuando en realidad, son políticas de Estado con profunda raigambre bipartidista, pues la decisión de la oligarquía norteamericana de mantener y defender el papel de Estados Unidos como potencia hegemónica y agresiva corresponde por igual a los prohombres de ambos partidos.

Ni las intenciones declaradas, ni mucho menos las ejecutorias ameritan el Nobel de paz para Obama. Por el contrario, los hechos prueban que Obama continúa con el apuntalamiento del desvencijado imperio, que mantiene en altos cargos decisorios a la vieja pandilla de Bush y que desarrolla, en medio de las estrecheces que provoca la crisis económica, la visión estratégica de que Estados Unidos continúe como potencia hegemónica en el mundo. Esta es la realidad.

¿El premio fue por el cierre de Guantánamo? Esta fue una de las más sonadas promesas de campaña. El hecho en sí, una vergüenza. A pesar de haberse reiterado por parte de Obama que para enero de 2010 la prisión estaría cerrada, pues Estados Unidos no puede "continuar con un dilema falso entre la seguridad y nuestros ideales"; la verdad es que solamente hasta el pasado 20 de octubre, se aprobó en el Senado el permiso para el traslado de algunos de estos prisioneros a territorio gringo solamente para ser juzgados. Esta medida se alcanzó después de haber vencido la cerrada oposición de legisladores Republicanos y Demócratas que la consideran un peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos y de muchas transacciones que incluyen la aprobación de un gigantesco presupuesto para el Departamento de Seguridad Nacional de más de 44 mil millones de dólares. Todo indica que el plazo para el cierre de enero de 2010 no se va a cumplir.

Allí alcanzaron a ser recluidos, sin cargos, sin derecho a defensa y sin debido proceso más de 750 prisioneros "de guerra", de los cuales permanecen 220, sin garantías de ninguna naturaleza y donde los carceleros son juez y parte. Con el miedo evidente a destapar la Caja de Pandora de los horrores de Guantánamo, desde el pasado mes de agosto, muchos de estos prisioneros han sido trasladados clandestinamente por la CIA y sus contratistas a cárceles secretas en Afganistán, Pakistán y Uzbekistán. Se trasladan para continuar allí los interrogatorios con la garantía que en estos países no está prohibida la tortura. Por esto, el tan sonado cierre de la prisión de Guantánamo va a terminar siendo un mero acto de propaganda y de llegar a suceder, lo será solamente por sustracción materia.

¿En qué va el retiro de Irak? La ocupación de Irak lleva ya seis años y ha significado, no sólo la destrucción del país sino el ahondamiento del tremendo déficit fiscal que hoy acosa a la alicaída economía norteamericana. El tan anunciado retiro de las más de 120.000 tropas norteamericanas de Irak sólo se iniciará en agosto de 2010 y se cumplirá hasta finales del 2011, decisión que depende de la estabilización de un régimen político leal que apuntale los intereses gringos.

Esta lentitud para desocupar indica que por encima de todo está la consolidación de los intereses norteamericanos en ese estratégico país petrolero y que, al final de cuentas, no importa que la guerra haya sido maquinada deliberadamente sobre falsos informes relacionados con arsenales de Armadas de Destrucción Masiva que acumulaba Sadam Hussein y que en estos seis años se haya destruido casi por completo su economía e infraestructura, las instalaciones petroleras, las fábricas y las obras civiles y provocado el éxodo de más de cuatro millones de desplazados iraquíes así como la muerte a centenares de miles de inocentes.

Según el calendario trazado por Obama, cerca de 90.000 soldados serán retirados de Irak en los próximos 18 meses, un plazo mayor del que prometió en la campaña. Sin embargo, entre 35.000 y 50.000 soldados permanecerán para asistir a las Fuerzas Armadas iraquíes hasta finales de 2011, cuando expira el plazo acordado para la permanencia de las tropas estadounidenses. Entretanto la violencia en Irak es cotidiana y los atentados violentos cobran cada día más víctimas, como los 132 muertos y más de 600 heridos por un cochebomba en la llamada "zona segura".

¿Y la guerra Afgana? La guerra de Afganistán es más antigua que la de Irak, lleva casi ocho años. En el Viet Nam del Siglo XXI se está convirtiendo esta guerra para los Gringos. Lo que concibieron como un paseo de fin de semana se les está convirtiendo en una pesadilla y en la tercera guerra más larga que les ha tocado librar después de la de independencia y la de Viet Nam.

Realmente fue más fácil derrocar al fundamentalista régimen de los Talibanes que consolidar la dominación en un país que ha vivido prácticamente en guerra en los últimos cien años y que es llamado con razón "La tumba de los imperios" por su feroz sentido de libertad y soberanía. Los invasores gringos se han estrellado contra los guerreros afganos que son de una tenacidad inigualable y que desarrollan su irregular guerra de guerrillas en un territorio de relieve y clima agreste, sin carreteras y vías de comunicación, sin un idioma nacional y dividido en clanes tribales gobernados a su vez por señores feudales dueños de ejércitos y milicias.

A la incertidumbre de la guerra y a la recuperación táctica y estratégica de la guerrilla Talibán que realmente controla cerca de 200 de las 365 zonas del país, se le agrega que todo el proyecto depende de la imposible estabilidad política que puede brindar el corrupto régimen del presidente Hamid Karzai, bendecido hace ocho años por George Bush, sostenido en el poder por la violencia, la corrupción y el tráfico de opio y heroína y puesto en la picota mundial por el escandaloso fraude en las elecciones del 20 de agosto.

En la actualidad hay allí 68.000 soldados norteamericanos, que sumados a los de los otros países de la OTAN llegan a 100.000. Sin embargo el alto mando militar pide 40.000 tropas nuevas adicionales a las 21.000 que subrepticiamente ya ha enviado Obama. Es tal el cúmulo de insolubles contradicciones que, al decir de Thomas Friedman en el New York Times, si Obama logra desenredar el ovillo, no merece el Nobel de paz sino el de física.

En esta guerra, al lado de decenas de miles de habitantes del sufrido pueblo Afgano han muerto, 898 soldados norteamericanos y 1.463 de otras nacionalidades, siendo el año 2009 el peor de todos con 418 de ellos. Por eso el dilema se plantea entre los que se inclinan por los ataques con aviones teledirigidos a la vez que se entrena adecuadamente al ejército afgano para que sea este el que libre la guerra y ponga los muertos y los que piden más tropas y presencia militar directa en las operaciones como lo acaba de hacer el comandante en jefe de las fuerzas de ocupación Stanley McChrystal. Para empeorar las cosas, la guerra prolongada en Afganistán ha terminado por desestabilizar Pakistán, convertido en un polvorín por sus múltiples contradicciones internas y por ser el único país islámico al que los Estados Unidos le han permitido la posesión y uso de artefactos nucleares. La suerte de Pakistán, hoy más que nunca, ha llegado a depender del desenlace final de la incierta guerra afgana.

¿Y los otros puntos del eje del mal? Lo de Corea del Norte e Irán son viejas cuentas pendientes sin resolver que se han convertido en obsesión para el imperialismo norteamericano. Corea del Norte ha resistido las agresiones imperialistas desde mediados de la década del 50 del siglo pasado cuando terminó la guerra de la península desatada por los Estados Unidos. Irán, que había sido tomado a sangre y fuego en el golpe de 1953, perpetrado por la CIA para imponer al corrupto régimen del Sha, les fue nuevamente arrebatado a los gringos con la revolución de los Ayatolas en 1979.

Es por lo menos curioso que el celo contra los desarrollos nucleares de Irán y Corea del Norte se transforme en vista gorda y alcahuetería cuando esos mismos asuntos se ventilan en relación con los viejos aliados estratégicos de los Estados Unidos como Pakistán e Israel con quien Obama acaba de ratificar un acuerdo de julio de 1969, para mantener en secreto su arsenal nuclear.

Entre los meses de abril y junio del presente año, en pleno gobierno de Obama, los Estados Unidos han realizado más de 500 misiones de espionaje y violación del espacio aéreo de Corea del Norte a través de satélites y aviones U2 y la retórica contra Irán sube el tono amenazante hasta con la amenaza de guerra, a pesar del empantanamiento yanqui en Irak y Afganistán.

Las ejecutorias y replanteamientos políticos de Obama en temas de paz no existen y por eso el premio es absolutamente inmerecido, pues, además de lo dicho, no podemos olvidar que los Estados Unidos mantienen instaladas en el mundo más de 800 bases militares, gastan 612.000 millones de dólares en presupuestos de guerra -más que la suma de los presupuestos militares del resto del mundo- y acantonan en suelos extranjeros medio millón de soldados.

El premio es mucho más insólito si se tiene en cuenta que el propio Obama ha retrocedido en la indagación sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por la cúpula del anterior gobierno, maniobra contra los palestinos apoyando su desalojo y exterminio por parte de Israel, continua en el criminal bloqueo contra Cuba y reafirma la IV Flota en el Caribe, instala siete bases militares en Colombia y desestabiliza todo el subcontinente a pesar de las reclamaciones y condenas de los países de la región, urde toda clase de intrigas contra los países del ALBA y en particular contra Venezuela, patrocina y aúpa el reciente golpe de Estado en Honduras; mantuvo, hasta hace poco, la decisión de instalar en Europa el escudo antimisiles contra Rusia y acaba de prorrogar por un año más el fatídico Plan Colombia, eje del autoritarismo, la corrupción y el régimen plutocrático entronizados en el país por Uribe Vélez.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Carlos Arturo Murcia Silva, Presidente SINTRAELECOL, Seccional Dagua