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OPINIONES

Rusia puede ocupar posiciones cimeras en el mercado energético mundial

Por Nina Kulikova

Rebanadas de Realidad - RIA Novosti, 10/02/06.- La reunión de los ministros de Hacienda de los países del G-8, que se celebrará el próximo 10 de febrero en Moscú será la primera sesión del encuentro cumbre desde el momento en que Rusia llegó a presidir esta organización.

Esta cumbre anual del G-8 se piensa celebrar en julio en San Petersburgo. Tanto en éste como en el encuentro de Moscú se tratarán los problemas que Rusia, como presidente del G-8 en 2006 considera prioritarios: la seguridad energética, la lucha contra las enfermedades infecciosas y el desarrollo de los programas de educación. También se tocarán otros asuntos vinculados con el desarrollo del mercado mundial del petróleo, la estabilidad del mismo, la lucha contra el financiamiento del terrorismo y el blanqueo de ingresos ilícitos.

Es lógico que Rusia haya promovido al primer plano la discusión de los problemas energético mundiales. Sus argumentos en este campo son persuasivos porque están respaldados por enormes reservas de energía en su territorio: más del 34% de las reservas mundiales de gas natural y un 13% de las reservas de petróleo mundiales prospectadas. Según datos en poder del Ministerio de Industria y Energía de Rusia, en los años recientes ha aumentado sustancialmente el aporte de Rusia a la promoción de la seguridad energética internacional. De 2000 a 2004 Rusia aseguró el mayor incremento de extracción de hidrocarburos entre los países productores de petróleo más importantes del mundo.

Al participar en el comercio de materias primas energéticas, Rusia posiciona su sector energético como parte de todo el mercado energético mundial. Ocupa el primer lugar mundial en el comercio internacional de gas natural y el segundo, como exportador de petróleo.

Los socios de Rusia en el G-8: Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia son miembros de la Unión Europea, siendo de notar que la cooperación energética de Rusia con la Unión Europea hace ya tiempo que se convirtió en una esfera aparte. Hoy día más del 60% de los recursos energéticos que Rusia exporta están destinados a la Unión Europea. Más del 50% del gas y el 30% del petróleo que 25 países europeos ahora importan son de Rusia. La recién iniciada construcción del Gasoducto del Norte que permitirá enlazar el sistema de transporte de gas ruso directamente con la red distribuidora de gas europea servirá para fortalecer esta cooperación mutuamente provechosa.

El diálogo que en materia de la energía Rusia sostiene con los Estados Unidos, otro socio en G-8, también posee un gran potencial. Si bien la parte correspondiente al petróleo ruso en el mercado estadounidense no es grande, ésta va aumentando sin cesar. El otoño pasado, el mercado norteamericano comenzó a recibir las primeras entregas de petróleo procedentes de "Sajalín-1" y la empresa "Gasprom" comenzó a realizar sus primeros suministros de gas licuado. También se consideran las perspectivas de cooperación con la puesta en marcha del proyecto de explotación del yacimiento Stokman.

En cuanto al Japón, que también forma parte del G-8, su participación en los proyectos "Sajalín-1" y Sajalín-2", así como su interés en la construcción del oleoducto Siberia Oriental - Pacífico hace también muy importante esta cooperación bilateral.

Da la impresión, no obstante, que el creciente papel que Rusia juega en el mercado energético mundial provoca preocupación en los países cuyas empresas participan activamente en las instalaciones energéticas de Rusia. Según hizo constar hace poco el presidente de Rusia, Vladimir Putin, la presidencia del G-8 es un hecho de suma importancia y responsabilidad para el país que últimamente provoca una reacción poco positiva en determinados círculos occidentales. En rigor, algunos medios de comunicación, mayormente europeos y americanos, cuestionaron el hecho de que Rusia pueda corresponder al papel de presidente del G-8, especialmente cuando surgió el conflicto con Ucrania sobre los precios del gas. Comenzaron a oírse voces acerca de que los suministros de gas a los clientes europeos pudieran quedar malogrados. Otros impugnaron la fiabilidad de Rusia como suministrador de agentes energéticos.

Es de notar a este respecto la declaración hecha por el presidente estadounidense, George Bush, durante su reciente, quinto, mensaje a la nación, acerca de la necesidad de disminuir la dependencia del país respecto a la importación de petróleo, en primer lugar de petróleo de Oriente Medio, aumentando la eficacia energética de la economía y la construcción de centrales atómicas, solares y eólicas. Nada se dijo sobre las fuentes de energía procedentes de Rusia como alternativa a los suministros desde Oriente Medio.

Dada la intención de Moscú de convertir Rusia en líder mundial en el mercado energético, esta declaración, junto con los intentos de la prensa occidental de desacreditar a Rusia como serio suministrador energético fiable, hace pensar en que los socios de Rusia en el G-8 posiblemente tengan sus propias ideas de cómo resolver los problemas de la seguridad energética global.

¿Están interesados los socios de Rusia en el G-8 en que ésta llegue a liderar el mercado energético mundial? Es que este liderazgo hace posible aprovechar su posición para promover sus intereses nacionales y objetivos políticos a escala mundial. ¿No prefiere Occidente tener más bien en Oriente un abastecedor de energía sin ambiciones?

Es evidente que la seguridad energética constituye uno de los aspectos vitales para cualquier país. del mundo. En vista de ello, los consumidores extranjeros de recursos energéticos rusos sí tienen motivos para preocuparse. Pero no es porque Rusia sea un suministrador poco fiable, pues en muchos años ha demostrado su fiabilidad. Las causas de la preocupación tienen que ser otras.

El consumo de energía en el mundo aumenta ahora a ritmos agigantados debido, ante todo, a la creciente demanda de energía en los países del Asia en impetuoso desarrollo. En los países industrializados, la diferencia entre el consumo y la producción de petróleo y gas aumenta sin cesar, siendo cada vez más acusada la escasez de refinerías y sistemas de transporte de petróleo. De ahí que los países que no poseen suficientes reservas de materias primas sientan la necesidad de que se les garanticen suministros futuros.

Con relación a ello Rusia es bien capaz de ocupar posiciones cimeras en el mercado energético mundial, dado el desarrollo del sector energético del país. Se prevé formar nuevos centros de industrias del petróleo y gas en Siberia Oriental, en la plataforma continental de la isla de Sajalín, en el Mar de Barentz y en el sector ruso del Mar Caspio. La entrada en el mercado de gas licuado y el trabajo en el proyecto de oleoducto Siberia Oriental - Pacífico y, respectivamente, el aumento de la parte correspondiente a los países asiáticos en la exportación de petróleo y gas natural, deben servir para fortalecer las posiciones de Rusia en el mercado energético mundial.

Gracias a su presidencia en el G-8, Rusia podrá demostrar ser líder de la industria energética mundial. No importa que los miembros del G-8 discrepen a este respecto. Lo más importante es que los encuentros en el marco del G-8 sirvan para llegar a una fórmula de compromiso mutuamente aceptable.

El presente material se edita en Rebanadas de Realidad por gentileza de Yuri Nikolaev, Director de la Agencia de Información de Rusia RIA Novosti, en Argentina. Web / Correo
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