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OPINIONES
El despilfarro de la herencia energética de Rusia
Por Maxim Krans, RIA Novosti

Rebanadas de Realidad - RIA Novosti, Moscú, 28/02/08.- En reiteradas ocasiones a nivel oficial se ha declarado que Rusia podrá abastecer de gas y petróleo a Europa y otras regiones del mundo en el futuro.

Recientemente, en la Conferencia Internacional de Seguridad en Munich esa tesis de nuevo la respaldó el vicepresidente del Gobierno ruso Serguei Ivanov, lo que atizó en la sociedad el debate sobre las posibilidades de lograr esas metas a partir de las reservas de hidrocarburos que cuenta el país.

El senador ruso Guennadi Oleinik, que durante años trabajó en diferentes compañías petroleas rusas encabeza la lista de los pesimistas.

En una reciente conferencia de prensa en RIA Novosti sobre el desarrollo de las regiones del norte ruso, Oleinik advirtió que Rusia no podrá ser potencia energética porque administra inadecuadamente sus recursos naturales que yacen en el subsuelo.

Tras subrayar que el norte de Rusia es la despensa energética más importante del país, el senador alertó que esa despensa puede quedar vacía porque las autoridades y el sector petrolero no se preocupan en descubrir nuevos yacimientos de crudo, ni siquiera la cantidad necesaria para reemplazar los campos que actualmente son explotados.

Cuando se puso en marcha la reforma y privatización del sector petrolero y de combustible en Rusia, a comienzos de los años 90, el Gobierno confirió a las compañías particulares las actividades relacionadas con la prospección del subsuelo. Pero a excepción de algunos casos, la mayoría de esas petroleras no tuvieron necesidad de hacerlo porque heredaron reservas de hidrocarburos para 10 y 15 años.

Además, los trabajos de prospección geológica no se estimularon con gratificaciones o privilegios fiscales y por esa razón, las petroleras privadas se limitaron a buscar nuevos pozos únicamente en el territorio enmarcado en sus licencias, y evitaron de todas las formas emprender o participar en proyectos de riesgo.

Como resultado de esa política, en los últimos quince años en Rusia nadie se ha ocupado de renovar la base de extracción potencial de hidrocarburos, y las compañías petroleras se han dedicado a consumir la herencia energética que dejaron las generaciones anteriores.

Es muy poco el "petróleo fácil" de extracción relativamente barata que quedan en las zonas petroleras rusas. La situación con las reservas de gas es un poco mejor, pero tampoco es ideal.

Actualmente, Rusia explota más del 70 % de los yacimientos petroleros y el 60 % de los campos de gas descubiertos en tiempos soviéticos.

Tras años de intensa extracción, los yacimientos de crudo y gas más rentables ya están agotados y los que quedan por explotar se agotarán en los próximos años.

En este contexto las informaciones sobre la reducción de los ritmos de extracción del crudo ruso preocupan mucho. Hacemos promesas sobre suministros de hidrocarburos a europeos, chinos, y otros socios extranjeros. Pero, ¿podremos cumplir esos contratos?

A propósito, no sólo Rusia ha reducido el nivel de extracción de crudo, sino también las grandes compañías mundiales, entre otras cosas, por la misma razón.

Como escribió en estos días el reconocido experto en asuntos energéticos Jeremy Leggett, en el rotativo británico The Guardian, las cinco corporaciones petroleras más importantes del mundo en los últimos diez años prefirieron invertir en la compra de acciones y el pago de dividendos en lugar de financiar trabajos geológicos para descubrir nuevos pozos.

A pesar de que esas empresas invirtieron en prospección sumas irrisorias, en total dedicaron cinco veces más recursos que lo que gastaron las petroleras rusas con el mismo fin.

Entre tanto, la demanda de recursos energéticos sigue creciendo a niveles constantes.

Según expertos del Agencia Internacional de Energía, el consumo de hidrocarburos aumentará el 60 % para 2030.

Una perspectiva que no entusiasma si se tiene en cuenta que la actual extracción de crudo permanece atascada en los 85 millones de barriles diarios.

Según las propias compañías petroleras, el codiciado nivel de los 100 mil millones de toneladas será muy difícil de conseguir. Es más, entre los productores de crudo predomina el pesimismo porque los pronósticos indican que ya a partir del año entrante la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) reducirá en 2 millones de barriles diarios su cuota de extracción.

Según estimaciones, en el subsuelo de Rusia se encuentra un tercio de las reservas mundiales de gas, una quinta parte de las reservas mundiales de carbón y una décima parte de las reservas mundiales de petróleo.

Pero esas estimaciones son estudios probables que todavía deben expresarse en reservas comprobadas y se necesitarán decenas de años o tal vez más para comenzar la explotación de esas presuntas reservas.

Los yacimientos de petróleo y gas en la zona del Ártico que tanto cita la prensa y las petroleras rusas se estiman en 100.000 millones de toneladas de unidades de hidrocarburos equivalentes, pero de los quince sectores descubiertos, solo dos, el yacimiento Shtokman y el yacimiento Priraszlomnoye están más o menos listos para su explotación.

A juicio del antiguo ministro de geología de la Unión Soviética (URSS) el académico Yevgueni Koslovski, "la catastrófica reducción de los trabajos de prospección geológica conducirá a la destrucción de la economía rusa".

Según Koslovski, si en tiempos soviéticos se descubrieron 20.000 yacimientos de recursos minerales de los cuales 2.000 determinaron durante décadas el crecimiento de la economía del país, en los últimos 17 años en el país no se ha hecho ningún descubrimiento geológico que valga la pena.

Concientes del riesgo que supone esta situación, en los últimos años el Gobierno ruso comenzó la asignación de partidas para la exploración geológica, pero los montos de financiación de esos trabajos en 2007 y 2008 disminuyeron notablemente y actualmente, apenas cubren la inflación.

El año pasado, el sector privado destinó 130.000 millones rublos y el estado 19.800 millones de rublos para trabajos geológicos de prospección.

Como resaltó el senador Oleikin a los periodistas, el Ministerio de Recursos Naturales de Rusia prepara un proyecto para duplicar las inversiones en el campo de la prospección geológica y salvar la situación.

No obstante, los expertos consideran que esto no es suficiente porque además de compensar los trabajos de prospección que no se realizaron durante estos años, también habrá que restablecer las correspondientes entidades dedicadas a los servicios geológicos que prácticamente han desaparecido.

Otro aspecto importante, supone las labores de prospección geológica en las regiones de difícil acceso. Es evidente que las empresas privadas no pueden desarrollar ese tipo de actividades por su cuenta por los riesgos y costos elevados de ese tipo de trabajos.

En este caso, la participación estatal es imprescindible, y precisamente por eso el pasado mes de enero el presidente ruso, Vladimir Putin en una reunión del Gobierno en pleno y los principales representantes del sector energético ruso planteó la urgencia de crear una empresa nacional de prospección geológica para labores en la plataforma continental.

En la misma reunión se acordó que el presupuesto federal se asignará partidas para financiar investigaciones geológicas y la perforación de pozos en los yacimientos de crudo y gas en Siberia oriental.

Un aspecto prioritario para el desarrollo de esa zona, porque la construcción del oleoducto Siberia-Pacífico ya avanza a toda marcha y los yacimientos actuales de crudo sólo puede cubrir un tercio de la capacidad de trasiego de esa tubería, que se perfila como una de las más importantes del mundo.

Para nadie es un secreto que el alto crecimiento económico de Rusia, sus ingentes reservas de oro y divisas y el fondo de estabilización acumulado en los últimos años son consecuencia directa de la exportación de hidrocarburos en condiciones de bonaza por los altos precios en el mercado mundial.

Los ingresos por la exportación de hidrocarburos caros suponen más de la mitad de los ingresos del presupuesto y en base a esos ingresos el Gobierno ha puesto en marcha los programas federales para el desarrollo de la economía y la esfera social con metas de realización hasta los años 2020 e incluso el 2030.

Si Rusia pierde su "carta energética" esos planes pueden quedar truncados y tampoco se podrán cumplir las promesas que los funcionarios rusos hacen con tanta frecuencia a nuestros socios extranjeros.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

El presente material se edita en Rebanadas de Realidad por gentileza de Alexander Solovskiy, Director de la Agencia de Información de Rusia RIA Novosti, en Argentina. Web / Correo