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Diez años de la era post-Yeltsin enseñaron a Rusia su lugar en el mundo

Rebanadas de Realidad - RIA Novosti, Moscú, 28/12/09.- Diez años transcurridos desde que Boris Yeltsin traspasó el poder a Vladímir Putin son plazo suficiente para preguntarse qué avance ha logrado Rusia desde entonces, escribe hoy el diario Vremya Novostei.

Las reformas más ambiciosas parecían factibles en diciembre de 1999. Sólo faltaba superar el colapso financiero del año anterior, tomarse un respiro, poner orden en Chechenia y en Gazprom para que Rusia fuera adelante.

Pero anduvo en círculos. Hasta tal grado que la única reforma estructural que se llevó al término, la del sector energético, ya está en proceso de franca involución.

A lo largo del último decenio los rusos aprendieron a ensamblar coches diseñados en el extranjero y a comprarlos al crédito, junto con mil cosas más. Aprendieron a comparar mentalmente la rentabilidad de depósitos en rublos, dólares y euros. Crearon un nuevo avión y fabricaron varios submarinos.

Volvieron al unipartidismo tranquilizando a sí mismos con el discurso sobre el desarrollo del sistema político. Restaron sentido a las elecciones federales bajo el pretexto de que se necesita estabilidad política. Suprimieron la elección de gobernadores, alegando el imperativo de la disciplina burocrática. Hicieron imposible, ya sin pretexto alguno, la mera existencia de una televisión independiente. Suplantaron el axioma de que el Estado es menos eficaz que el propietario privado con el esfuerzo diario por demostrar que al menos es más justo. Enseñaron al mundo entero que es posible vivir en medio de corrupción total.

Y no es esto lo más importante. Tras una década de "desarrollo estable" y existencia en condiciones privilegiadas, fruto de la coyuntura global, los rusos se fueron acostumbrando a la idea de que no tiene sentido escrutar el horizonte. Conocen exactamente cuál es su lugar: tienen un pasado grandioso y la oportunidad de ser toda una potencia regional a futuro. Aceptan que jamás van a alcanzar a la mayoría de los países que se les adelantaron en el desarrollo económico.

No deja de ser chistoso que el régimen, ahora que va tocando fondo el primer decenio de la era post-Yeltsin, haya formulado la consigna "¡Rusia, adelante!". La modernización realmente tiene importancia vital para el país pero todavía no hay incentivo alguno volcarse hacia esta tarea.

El presente material se edita en Rebanadas de Realidad por gentileza de Alexander Solovskiy, Director para América de Sur de la agencia rusa RIA-Novosti, Web / Correo