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| Estados Unidos, Irán y China a la sombra de una guerra cibernética | |||
| Por Dmitri Kosirev, RIA Novosti | |||
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Rebanadas de Realidad - RIA Novosti, 19/01/10.- El fuerte terremoto que devastó Haití el pasado 12 de enero, permitió a Estados Unidos ostentar otra vez más que es el líder imbatible al momento de prestar ayuda a miles de damnificados incluso hasta con sus buques de guerra. Para el efecto, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, suspendió su gira por la región Asia Pacífico que inició en Honolulu (Hawai), y regresó a Washington. El desastre en Haití pasó a ser una buena excusa para postergar la investigación de los misteriosos ataques perpetrado por piratas informáticos contra el gigante digital estadounidense Google, que ha su vez, denunció una agresión mal intencionada contra el espacio cibernético por parte de Pekín. Google estableció que los ataques "premeditados" contra cuentas de correo electrónico de Gmail pertenecientes a una veintena de disidentes y defensores de los derechos humanos residentes en China y EEUU, el año pasado, provino del territorio de China. En respuesta a esa acción, el megabuscador anunció que desacatará las normas de censura en Internet impuestas por las autoridades de China, y hasta amenazó con cancelar todas sus operaciones comerciales en ese país. Por esta razón, la señora Clinton no pudo permanecer indiferente a las acusaciones del gigante de búsquedas de Internet y pidió al gobierno de Pekín una explicación sobre el ciberataque. Tras una pausa, el pasado 14 de enero, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China manifestó que las leyes chinas prohíben cualquier tipo de ataque informático, pero subrayó que Pekín se reserva el derecho a administrar Internet de conformidad con las normas internacionales. Vale destacar que esto, en ningún momento, debe valorarse como una venganza de la Casa Blanca a la censura china en el espacio cibernético libre. Cuando Clinton dice que "espera explicaciones", no quiere decir que las exija, sino que realmente, las está esperando. Desde hace tiempo, Washington no puede y ni siquiera intenta exigir nada a Pekín. En este caso, se trata más bien de una historia en la que hay muchos interrogantes y no sólo para Clinton, sino también para muchos en China, también están interesados en recibir respuestas. Son pocos los casos cuando la censura resulta favorable. Sin embargo, China al aplicar filtros y censura en los buscadores web, en parte cumple con el Derecho Internacional. Por ejemplo, al momento de consultar sobre movimientos separatistas del Tibet o Xinjiang, los portales de busqueda accesibles en China, incluido Google, presentan los sitios oficiales dedicados a estos asuntos. Además, en virtud de los compromisos derivados del Derecho Internacional, Pekín tiene que luchar contra el terrorismo mundial, incluido en el ciberespacio, y en este caso, China no ha inventado nada nuevo. Antes y después del S-11, los servicios secretos de EEUU estadounidenses vigilaban y siguen vigilando en el espacio cibernético de su país las consultas que se hacen en Internet cuando alguien utiliza las palabras clave como "bomba", "Yihad", y otras. Y tienen razón. Nadie va a permitir que Internet quede en manos de terroristas (o, los antisemitas o los distribuidores de pornografía). En cuanto a los uigures de Xinjiang y varios activistas del Tibet, quedó en evidencia su participación en atentados terroristas, incendiarios, masacres y asesinatos, tras las tragedias que se produjeron en Lhasa en marzo de 2008 y en el barrio musulmán de Urumqi, el 5 de julio de 2009. Esto ya no es exclusivamente terrorismo chino sino internacional. Los ataques cibernéticos en cuestión también tienen relación con la economía. China cuenta con dos principales portales de búsqueda, Baidu, que tenía una cuota de mercado de un 62% hasta los últimos días, y Google con un 29%. Hace poco, Google aumentó inesperadamente su cuota hasta 35,6% respecto al 58,4% que obtuvo Baidu. En el aspecto político, el correo electrónico de activistas de derechos humanos sólo puede interesar a los cuerpos de seguridad. Pero ¿A qué cuerpo de seguridad se le ocurre dejar tantas huellas evidentes de su trabajo? Todo lo que sucede ahora en el ciberespacio chino no se inscribe en de la imagen de un Estado censor que restringe la libertad de acceso a Internet. Al contrario, más bien China expone a la vista de todos los debates en torno a uso de la red. Días antes de producirse el escándalo en torno a Google, el diario chino Renmin Ribao publicó una discusión planteando que los dirigentes, en primer lugar, en las provincias, tienen que usar Internet, blogs y chats para comprender lo que pasa en el mundo y proporcionar información verídica a sus ciudadanos. El más influyente de China quiso mostrar a los funcionarios que hoy día es imposible gobernar el país sin dialogar con internautas activos y competentes. Renmin Ribao citó ejemplos ilustrativos cómo las discusiones en la red permitieron a las Administraciones Públicas de varias provincias investigar muchos problemas importantes, incluidos casos de corrupción. Los expertos que participaron en el debate acusaron de incompetencia a los medios de comunicación tradicionales que a veces insertan noticias ya publicadas en ediciones digitales. A los funcionarios se les incriminó el menosprecio de la importancia del ciberespacio, etc. A juzgar por todo, es una verdadera lucha interna, en la que el poder central está del lado de Internet que en realidad no es tan libre. Durante el año pasado, el gobierno chino cerró unos 1.500 sitios dedicados a la pornografía y borró unos 1,5 millones de productos pornográficos. Los piratas atacaron asimismo el buscador chino Baidu. Para ser más precisos, el registro de nombres de dominio ubicado en EEUU. Durante mucho tiempo, los visitantes de este portal, tan popular en China, sólo pudieron ver la flameante bandera nacional iraní, la bandera israelí rota y algunas inscripciones en farsi. La autoría de los ataques a Google fue reivindicada por el autodenominado y desconocido "ejército cibernético iraní". ¿Qué se puede decir es este respecto, teniendo en cuenta las buenas relaciones entre Teherán y Pekín? A lo mejor tener presente que los recientes acontecimientos ocurridos en espacio cibernético deben ser incluidos en la lista de las "nuevas amenazas y peligros" globales de que tanto se habla recientemente incluso en la ONU, y cuya solución, dependen muy poco de los métodos tradiciones como las negociaciones diplomáticas. LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI |
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| El presente material se edita en Rebanadas de Realidad por gentileza de Alexander Solovskiy, Director para América de Sur de la agencia rusa RIA-Novosti, Web / Correo | |||