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Mijaíl Gorbachov. Los primeros cinco años del gobierno
Por Nikolai Tróitski, RIA Novosti

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Rebanadas de Realidad - RIA Novosti, 16/03/10.- Mijaíl Gorbachov celebra estos días dos de las fechas más señaladas de su biografía personal. El 11 de marzo de 1985, fue elegido Secretario General del Comité Central de Partido Comunista de la URSS, y el 15 de marzo de 1990, fue elegido presidente de la Unión Soviética.

Los cinco años y cuatro días que Gorbachov estuvo en el poder, lograron conmover los cimientos de su país y del mundo entero.

La era de la perestroika comenzó exactamente hace 25 años, aunque de este hecho nadie se diera cuenta en aquella época. El término perestroika apareció más tarde como contrapartida al concepto de la época de estancamiento que venía a reformar.

Gorbachov llegó al poder en 1985, a los 54 años de edad. Era relativamente joven, una figura atractiva, dinámica, que destacaba en un fondo de ancianos dirigentes que habían ocupado el Kremlin en un estado casi letárgico. Un líder de otro talante, que hizo concebir esperanzas, cuanto menos, de modernización, de renovación.

Aunque los vientos del cambio ya soplaban con fuerza en 1990, algunos de los sectores más radicales de la sociedad todavía querían más. Un dramaturgo ruso, Mijail Shatrov, que estaba de moda en la perestroika, captó aquella idea y la expresó en el título de su obra teatral ¡Adelante. . . Adelante. . . Adelante! (1988). El Estado y la sociedad habían cambiado hasta hacerse irreconocibles, como evidenciaban las profundas transformaciones en el sistema electoral del país.

En marzo de 1985, los miembros de Politburó y los delegados de la sesión plenaria del Comité Central del PCUS votaron por unanimidad a favor de Gorbachov. Esta elección para el cargo de Secretario General fue una sorpresa para muchos delegados, sobre todo, para los regionales. Sin embargo, permanecían quietos, no hacían preguntas y aplaudían.

La nominación de Gorbachov como candidato único al puesto de primer presidente de la URSS en marzo de 1990 ya no sorprendió a nadie. Todo el mundo lo esperaba y tampoco se hizo un secreto del acto: las cámaras de televisión retransmitieron en directo la votación de los delegados del Congreso extraordinario de los Diputados del Pueblo de la URSS.

Esta elección ya tenía un aire de parlamento auténtico. Los diputados ya no temían expresar su opinión y sus preocupaciones abiertamente, en ocasiones, incluso de forma provocativa. Además, y esto le daba otra capa más de barniz democrático a la situación, la votación no fue del todo unánime. Sólo el 59,2% había votado por Gorbachov. Posteriormente, algunos candidatos a la presidencia de Rusia obtendrían un mayor porcentaje de votos, aunque ya sería en comicios generales.

El porqué de no haber convocado Gorbachov elecciones generales queda ya en el ámbito de la historia alternativa. Probablemente, no lo consideró necesario, ya que, en la primavera de 1990, contaba con todas las opciones para imponerse en los comicios.

Las relaciones de Gorbachov con su electorado fueron complicadas y contradictorias. Consiguió rápidamente la aceptación de los intelectuales y fue capaz de mantenerla durante los cinco años de su gobierno. Su apoyo principalmente se debía a glasnost, la politica de transparencia que también atrajo a la gente sencilla. La posibilidad de una critica abierta y un castigo eventual a los jefes y altos cargos del gobierno fue bien recibido por todo el mundo.

Es un hecho paradójico, pero la popularidad del reformador Gorbachov decayó considerablemente por motivos muy ajenos a la política. La mayoría de los soviéticos asoció el inicio de la perestroika con la resolución del Comité Central del PCUS del 16 de mayo de 1985, que decretaba la moderación general en el consumo de alcohol.

No todo el mundo estaba en contra de esto. Las mujeres, por ejemplo, estaban a favor. Pero los funcionarios llevaron hasta el absurdo esta razonable iniciativa, con la implantación de las ridículas bodas sin alcohol.

Recuerdo cómo en aquella época, durante una reunión de nuestra editorial, sobre la mesa sólo había refrescos y tapas, debajo teníamos las copas llenas de vodka. Los jefes lo sabían, pero se nos exigía la apariencia de abstemios. La campaña antialcohólica implicaba que los engaños no son punibles en la alta sociedad si quedan en secreto, según escribió el famoso escritor ruso, Alexander Griboyédov (1795-1829).

Según los datos estadísticos, la ley semiseca de Gorbachov aumentó la esperanza de vida, la tasa de natalidad y redujo la tasa de mortalidad, pero la reputación del Secretario General, que recibió el apodo de Secretario del Agua Mineral, fue perjudicada por el aumento de los precios del vodka y las dificultades para adquirirlo.

Cabe mencionar un fenómeno curioso. Las dos revoluciones rusas del siglo XX, la de 1917 y la de 1991, tuvieron lugar tras sendas luchas contra el alcoholismo. La ley seca fue introducida en el Imperio Ruso en 1913 y tampoco fue observada estrictamente. El colapso de la Unión Soviética ocurrió unos años después del inicio de la campaña antialcohólica de Gorbachov.

¿Hay una conexión entre estos eventos? Es posible, pero, según reza la vieja máxima latina, la correlación no implica causalidad. La repetición del escenario histórico no significa que sea por las mismas causas.

Sin embargo, esta curiosa coincidencia fue reforzada en la imaginación popular con un chiste de un poco después de 1985: El Kremlin recibe un telegrama de un centro regional de Siberia. "Necesitamos urgentemente dos vagones con vodka. El pueblo se ha despejado de la borrachera y quiere saber dónde está el Zar".

Este chiste tiene una parte de razón, porque las revoluciones realizan hombres sobrios. La campaña antialcohólica acabó de hecho en marzo de 1990, pero la verdadera revolución no llegó a madurar. Según definió la revolución Lenin, los de arriba todavía podían haber hecho algo más y los de abajo no tuvieron demasiado interés.

Gorbachov alcanzó su cénit político en 1990, a los cinco años de estar en poder. Luego su popularidad empezó a decaer.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

El presente material se edita en Rebanadas de Realidad por gentileza de Alexander Solovskiy, Director para América de Sur de la agencia rusa RIA-Novosti, Web / Correo