India y Paquistán

Por Carlos. M. Duré

Agencia SICLA, 2/6/02.- India y Paquistán se encuentran otra vez en estado de guerra y en tierra de nadie queda atrapado el presidente Bush de Estados Unidos.

El enfrentamiento entre indostanos e indios deriva de múltiples factores. Desde seculares batallas culturales con saldo de miles de muertos por el bando musulmán y por el bando hinduista. Pasando por reacomodamientos geográficos tras el desguace colonial inglés en los 40 y 50. Hasta la guerra fría entre soviéticos, chinos y norteamericanos.

El patio de atrás de Ben Laden ¿o de China?

Paquistán surgió de la retirada de los ingleses de la India en los 50. Era la provincia indostana de esa antigua civilización. Y, en cierto sentido, su nuevo status es comparable por contemporáneo, al de Kwait, provincia de Iraq, que también era colonia británica.

La región de Kachemira pretende ser anexada a Paquistán por razones de afinidad religiosa entre indios musulmanes y paquistaníes. Por eso, la inestable república del General Musharraff no obstruye las operaciones de guerrilleros islámicos contra el ejército hindú. Muchos de esos guerrilleros estarían haciendo de esa manera un entrenamiento para enfrentar posteriormente a las fuerzas norteamericanas que operan en Afganistán. Esos guerrilleros pueden pertenecer a Al Qaeda -organización que cruza las fronteras con el beneplácito de sus simpatizantes indostanos, especialmente del ejército-, o en un marco más amplio a la Hermandad Musulmana de El Cairo, y por supuesto a un plan todavía mayor: la revolución islámica. Que no se ocupa tanto de etnias y estados como de la unidad religiosa-cultural que abarca desde Marruecos hasta la provincia china de Sin Kiang pasando por Kosovo y Turquía. Es decir 1000 millones de seres humanos que leen el Corán.

5 mil años viendo pasar a los poderosos

La India a su turno, es una nación de 6 mil años que logró detener al imperio macedónico y desembarazarse de Inglaterra en la década del 50. Mil millones de habitantes resumen en su organización social un decadente sistema de castas y formas más avanzadas de socialización; niveles de miseria propios del feudalismo o altos niveles de industrialización y producción de conocimiento hasta alcanzar el dominio de la energía nuclear, la informática y uno de los más avanzados sistemas educativos del mundo.

En el país de la raza aria conviven a los empujones el pensamiento universalista del Surami Paramahanasa Yogananda, el nacionalismo del vivir con lo nuestro de Mahatma Gandi, y el nacionalismo del Partido Janata -un tanto extremo- y el belicista del Presidente Vajpayée cuyo partido estaría inspirado en el quinto Veda no escrito -el Sadana Sastra o Tantra- que algunos consideran la fuente de la destrucción violenta.

En 1998, Henry Kissinger pronosticó para el nuevo siglo, el protagonismo de EE.UU., China e India tanto en lo económico cuanto en lo geopolítico. Los hechos prueban lo certero de la premonición.

¿En qué se basaba el Dr. Kissinger para afirmar eso (y la posible desaparición de la Argentina)? Probablemente en la continuidad de la estrategia rusa sobre Afganistán y la India.

Ajedrez fatal

Los soviéticos -hoy rusos- mantuvieron una amistosa política con los indios, lo cual les redituó una base naval en al Océano Indico. Y a los indios una transferencia de tecnología militar que los hace una potencia bélica.

Para compensar la acción de los rusos sobre Afganistán por tierra y desde la India por mar, China volcó su apoyo a Paquistán, en la que comulgó intereses con los británicos y norteamericanos en oponer un estado tapón a la estrategia rusa de circunscribir el área de influencia China y desmantelar la revolución islámica en sus repúblicas musulmanas Uzbekistán, Acervaijan, Chechenia, etc.

El enfrentamiento Indopaquistaní sigue por inercia intermediando el de rusos y chinos, quienes ya no contienden por la supremacía socialista sino por una pesada presencia en el grupo de los siete. Es bastante común que las potencias aticen el fuego entre naciones menores para no incendiarse ellos de primera intención. Pues ha de recordarse que China y Rusia paradójicamente celebraron un tratado de complementación en el 2001. El peligro de ese ajedrez estriba en que las piezas con que juegan no son peones inermes.

La imprevisión política de USA tras el ataque del 11 de Septiembre metió a su ejército en una trampa de la cual debe sacarlo de inmediato sino quiere verse incluido en una nueva y desconocida guerra fría respaldando a su antiguo enemigo moscovita, el cual respalda a la India, país que se propone arrasar Paquistán, base de operaciones de EE.UU. contra la Hermandad Mususlmana.

Son las vueltas de la vida.


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