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CLÍO, UN LUGAR PARA LA HISTORIA - GUATEMALA

Esperanzas truncadas (Parte II)

Por Miguel Ángel Albizures (*)

Artículos de Miguel Ángel Albizures editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Ciudad de Guatemala, 28/10/08.- Ese sabor amargo que dejó la el derrumbe sin lucha de la revolución, se refleja en el análisis que hace de la derrota Don Luis Cardoza y Aragón, en su libro "La Revolución Guatemalteca" señala: "Es muy simplista la explicación que se empeña en tirar por la borda sólo al Presidente Arbenz y cargarle toda la culpa, sin tomar en cuenta los aspectos sociológicos generales. Simplista e inexacta. ¿En el periódico de qué partido de la revolución hay crítica severa, radical y reiterada o aun somera de las equivocaciones profundas del régimen de Arbenz?. Dominaba en todos una palaciega mentalidad pequeñoburguesa. Culpar sólo a Arbenz, ya caído -aunque sea muy grande su responsabilidad-, sacrificarlo expiatoriamente, es oportunismo y también persistir en el radical error caudillista de que Arbenz era la Revolución. Los hechos hablan por sí". Sigue diciendo Cardoza y Aragón más contundentemente: "De ninguna manera había problema en acompañar a Arbenz, sino en hacerlo con los ojos abiertos. Por el contrario, era un honor defender el régimen que estaba realizando la reforma agraria y que encarnaba mejor los ideales de Hispanoamérica. Pero se había perdido perspectiva al contemplar el medio y la situación internacional con un entusiasmo niño, equivocado y profesional. Y tener los ojos abiertos fue sacrilegio ante la torpeza desmesurada de algunos de sus consejeros más íntimos e inverosímiles. Nada más falso que la incondicionalidad y el halago."

Sobre la derrota, Cardoza y Aragón es tremendamente crítico: "Se ha querido pretender falsamente que el desenlace de la revolución guatemalteca fue el menos infausto, porque se hallaba perdida. Se luchaba contra los Estados Unidos. Quienes hoy aún repiten tales argumentos, opinaban correctamente todo lo contrario antes de la catástrofe. Después de ello quieren que comulguemos con ruedas de molino. Antes ni un paso atrás, hoy les parece acertada la carrera atrás". Según él, "la revolución no sufrió tal revés en los diez días de crisis, sino que estos diez días son la acumulación súbita de varios años en que las cosas iban mal por el peso de la noche, la incondicionalidad hacia el presidencialismo, la bellaquería de algunos dirigentes inverosímiles, y el brutal machacón intervencionista que escogió el momento más oportuno".

Lo cierto es que la contrarrevolución de 1954 representó un desastre para el país, para el pueblo y, especialmente, para el movimiento de los trabajadores y los sectores populares y democráticos que sufrieron las consecuencias de un anticomunismo visceral que se ensañó con todos aquellos que, en una u otra forma, habían empujado desde abajo el proceso revolucionario, para lograr ejercer el derecho de organización, de petición y libre expresión del pensamiento.

Atrás de todo esto estuvo la conspiración de Estados Unidos, a través de la CIA y su embajada en Guatemala, en alianza con los terratenientes y la burguesía que creció al amparo de los gobiernos revolucionarios, así como la mayoría de la alta oficialidad del ejército que, sobre la base del soborno y las granjerías, enarbolaron la bandera del anticomunismo. Pero, más que nada, lo que atemorizó a todo este conjunto de intereses fue la enorme agitación y organización popular que se venía gestando y que se vio acrecentada en el campo, con los Comités Agrarios surgidos en el proceso de reforma agraria.

(*) Periodista guatemalteco; miembro de la Asociación de Periodistas; trabaja en la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Guatemala, (FANDEGUA); columnista del diario El Periódico y ex Secretario General de la Central Nacional de Trabajares (CNT).