Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
OPINIÓN - GUATEMALA

Un golpe a la democracia

Hora crucial para América Central.
Por Miguel Ángel Albizures (*)

Artículos de Miguel Ángel Albizures editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Ciudad de Guatemala, 03/07/09.- Sean cuales sean las razones que los militares, el poder económico y la Corte Suprema de Justicia de Honduras aduzcan para secuestrar, deponer y expulsar al presidente Manuel Zelaya, nada justifica que en estos tiempos se produzcan hechos de esa naturaleza para resolver los problemas por los que atraviesa un país, pues no sólo representa aplastar por la fuerza de las armas la voluntad popular manifestada en las urnas, sino además se pone en peligro la vida de amplios sectores ciudadanos que respaldan al presidente electo y el proceso iniciado.

El problema no es sólo la deposición del presidente Zelaya y el retroceso que representa para el hermano país, sino el peligro para el débil proceso que se está iniciando en El Salvador y que intenten frenarlo en forma similar, pues no hay que olvidar que tanto en El Salvador como en Guatemala, las estructuras de los sectores recalcitrantes y ultraderechistas se mantienen en oposición activa a cualquier intento de transformación económica, política o social de estos países. Este hecho merece la repulsa de los diversos sectores de Guatemala, tal como está aconteciendo en otros países de América Latina donde los gobiernos y los pueblos han levantado su voz exigiendo la restitución del presidente depuesto. El toque de queda, la violación al derecho de libre expresión con el allanamiento a medios de comunicación, la prohibición de referirse a un golpe de Estado y la restricción del derecho ciudadano de manifestar y protestar por lo que acontece, es el inicio de las violaciones flagrantes a los derechos humanos del pueblo hondureño que puede costar la vida a dirigentes sindicales, campesinos, estudiantiles y políticos que toman las calles en defensa de la institucionalidad.

Zelaya asume como Comandante General del Ejército y estaba en su derecho de destituir al general Romeo Vásquez Jefe del Alto Mando Militar de ese país y no podía aceptar, por la misma independencia de poderes, la orden de la Corte Suprema de Justicia de restituirle en su puesto, cuando se estaba negando a cumplir una orden, pero además era un consulta a la población que no era vinculante. Por ello, hacemos nuestras las palabras y el llamado de la doctora Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz “En esta hora crucial para la democracia hondureña y centroamericana los ciudadanos y ciudadanas junto a los gobiernos democráticos, debemos condenar y rechazar la consumación de un golpe de Estado en contra de un gobierno democráticamente electo, hecho que a estas alturas de la historia contraviene, lesiona y ofende las aspiraciones de paz y democracia que a lo largo de décadas los pueblos del área hemos venido tejiendo a fuerza de sacrificio”.

(*) Periodista guatemalteco; miembro de la Asociación de Periodistas; trabaja en la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Guatemala, (FANDEGUA); columnista del diario El Periódico y ex Secretario General de la Central Nacional de Trabajares (CNT).